La poesía en muchos casos sirve para manifestar hastío o rabia ante las injusticias, y en A nosotras su reino, el primer libro de Mara Parra, hay mucho de eso. Se trata de un manifiesto en contra, por ejemplo, de la ambición desmedida del poder económico -local y extranjero- por los recursos naturales que tiene nuestro país, en especial, en la Patagonia, donde nació.

Otro de los apuntados por los poemas en prosa de Parra es el mismísimo Dios, esa creación todopoderosa que desde hace varios siglos representa para millones de seres humanos una fuente de fe, y de respuestas ante el dolor que significa estar vivo, en parte, porque la voracidad del hombre, otra vez, es tan feroz, que se está deglutiendo la propia naturaleza que nos cobija, enseña y alimenta.

dios come guanaco
y eructa su cuero
abre la tierra
hasta que crujen
las napas

Los poemas de Parra están compuestos por versos cortos, alguno de ellos con una o dos palabras, y en consecuencia el ritmo de la lectura tiene una respiración corta, por momentos frenética. Son veintiocho poemas, y en su forma, sobre el papel, si uno los contempla a un par de metros de distancia, son altos y flacos.

El yo poético de Parra habla de sus abuelos, vitales para la mayoría de nosotros, y los cruza con los desafíos tecnológicos del presente, para echar a andar sobre el papel, también, nuestras propias contradicciones.

Escribe en el poema Después de escapar del fascismo:

Mi abuela
consigue un iphone
y visita
casinos en línea
mi abuelo
juega al sudoku
con chat gpt
de vez en cuando
rezan
para que haya paz
en lugares donde
nunca estuvieron
lo que no saben
es que el fin del mundo
llegó justo antes
de que bajara
la señal de internet

El manifiesto de Mara también tiene balas –de tinta- para el patriarcado, y quizá con más fuerza que ayer, porque las fuerzas del cielo aterrizaron entre nosotros también para hacer arder las conquistas que el movimiento de mujeres había logrado en los últimos años.

Escribe en el poema titulado Patriarcado for dummies:

Los que inventaron
que hay una forma
ideal de nuestros cuerpos
son los mismos
que alguna vez
comieron de ellos

Mara estuvo presente en la última edición de la Feria del Libro.


Los versos cortos en prosa son un formato habitual en el género, y son utilizados por muchos otros poetas para expresar su mirada del mundo, sus padecimientos, pasiones, o para musicalizar el lenguaje. Se lo puede ver en algunos de los libros de autores contemporáneos como Santiago Venturini o Roberta Inannammico, entre otros. Se trata de una forma estética en la que los versos, con sus cortes, conforman el hilo de una narración, en la que no hay un corrimiento de la realidad, pero sí un golpe de efecto, en general, al final, en el que uno, como lector, es interpelado por una imagen o una emoción.

Mara Parra es editora y cofundadora de Fera, una marca reconocida por crear productos originales, para mujeres,  como libros, agendas, juegos, tarots y oráculos y regalos. Se trata de objetos muy bien curados y que al parecer tienen gran circulación. Ella es comoderense pero vive en Buenos Aires, y coordina talleres de tarot, lectura y escritura. Desde 2024 es parte del colectivo Isotopía.

Según cuenta Mara en sus redes sociales, su primer libro, publicado por el sello Santos Locos Poesía, que tiene un largo -y reconocido- recorrido en el nicho de la poesía, pone de relieve la hipocresía que hay en el mundo, y la idea de que el reino de Dios no estaba tan bueno como nos habían prometido.

En Dios también es petrolero, el primer poema del libro, se avizora el tono que tendrá el poemario: un yo lírico sarcástico, filoso, que dispara verdades relativas sobre asuntos universales como la religión, la familia, la ecología, la muerte y la condición humana. Y otra vez, Dios.

no es dios quien trae
el pan de cada día
mientras otros perdonan
sus ofensas

O:

no es dios quien se agacha
a limpiar lo que arde
entre las piernas de mi abuela
que sigue rogando
oraciones de plástico
sin darse cuenta de que
ya vino
a nosotras
su reino.

El petróleo, el aluminio y los motores son parte de la vastedad patagónica, y también de los poemas del libro, y quizá por eso, Mara elige poner el prisma y el nervio sobre los efectos que los super rigi generan sobre el ecosistema en el que vivimos, trabajamos, amamos y morimos.

Escribe Mara en el poema Dios ama el repelente:

Un estudio revela que en cien años podrían desaparecer los insectos. Sin polinización habrá un 75 por ciento menos de alimentos.

Mara al parecer es vegana y lo explicita a través del yo poético de su primer libro.

puedo sentir
la grasa entrando a mi boca
grasa verde
porque soy
amiga del planeta

Otro elemento que aparece en los versos cortos de los poemas de Mara son los museos. Allí, la materia inanimada, interpela a la autora, y esos puntazos son poetizados en forma de versos que a su vez nos interpelan como lectores.

Mara presentó su primer libro el pasado 18 de junio.


También se menciona la tienda de ropa Zara, la producción industrial de alimentos, el avance de la IA, y la conjunción de estos elementos irradian una agradable frescura sobre los poemas, que tienen que ver con el día a día de una poeta que también nos cuenta que cree de modo ferviente en el perdón de los astros, la reivindicación del llanto, y también en God Safo, diosa de las lesbos.

La poesía, como elección de vida, también tiene un lugar en los poemas. La poesía y las poetas, en este caso, que son citadas y celebradas: Pizarnik, Villariño, Varela, Carmen Conde, Olga Orozco. Mara cita y celebra el género, y aparte del manifiesto de poemas indóciles con el que se planta y posiciona, escribe sobre los versos endecasílabos, las rimas y los talleres literarios.

Según sus mismas palabras, a Mara el libro llegó sin buscarlo, sino por tirar de un hilo interior, hasta sacarlo todo, porque las pasiones son así, no piden permiso y avasallan, en el marco de un trabajo que le pidieron en un master de poesía que estaba haciendo en España. La consigna era escribir un poema, y terminó pariendo un libro, que Santos Locos Poesía, con su particular propuesta estética, diseñó, coció, imprimió, y desde hace unos días, difunde.