Créditos de fotografías: Teatro Compañía Futuro y Vinilo Editora

Con texto original de Nadine Lifschitz y adaptación y dirección de Mariana Chaud, “Carrera de fondo” transforma la intimidad de una pareja en una observación minuciosa sobre las preguntas que acompañan la vida compartida. ¿Cuál es la existencia que soñamos? Sobre ese dilema aparentemente simple se organiza una trama que expone problemáticas en composición de una perspectiva en la que resulta fácil reconocerse: la familia de todos.

Interpretada por Julieta Zylberberg y Gadiel Sztryk, la obra reconstruye un encuentro romántico desde sus inicios. Hubo una promesa inaugural, un lazo sentimental sellado en Nueva York, una historia que parecía encaminada hacia un horizonte común. Sin embargo, el paso del tiempo obliga a revisar acuerdos, deseos y expectativas. Lo que alguna vez fue certeza comienza a convertirse en materia de discusión. El amor después del amor es ambiguo.

La obra dirigida por Mariana Chaud se exhibe en el Teatro Picadero.


La puesta se despliega entre distintos estadios de especulación: los personajes ensayan alternativas para reconfigurar la relación mientras intentan preservar aquello que todavía los mantiene unidos. En ese trayecto aparecen las dudas, las frustraciones y las renuncias. Todo parece teñirse de desencanto y desazón. La existencia, poco a poco, se desarma.

Lejos de los grandes estallidos dramáticos, Chaud encuentra vigor en lo cotidiano. Cada pausa, cada interrupción y cada gesto mínimo revelan una tensión casi física. El conflicto se filtra y la dupla protagónica sabe interpretarlo a la perfección. La pareja se asemeja a corredores de una prueba exigente, aun cuando ya no saben con certeza hacia dónde se dirigen. En ese tránsito, ambos sortearán etapas donde descubren qué les pertenece verdaderamente y qué responde a mandatos, costumbres o expectativas ajenas.

Las pequeñas penurias se amontonan hasta dar forma a grandes interrogantes sobre el vínculo afectivo. La convivencia, la estabilidad matrimonial, los deseos postergados y los desafíos de la maternidad y la paternidad actuales aparecen como núcleos de una reflexión que evita las respuestas fáciles. Buscar alternativas a la separación se convierte, entonces, en una necesidad constante.

“Carrera de fondo”, nueva producción de Compañía Teatro Futuro, explora las múltiples variaciones de una ruptura posible. El temor, las inseguridades, las crisis con mayúsculas y los prejuicios emergen como obstáculos inevitables. Sin embargo, la cuestión decisiva no parece dirigida al otro. La incógnita siempre recae sobre uno mismo: ¿hasta cuándo?

Amar, acompañar y permanecer parecen formar parte de una misma resistencia.


Con sensibilidad a la hora de adaptar el material original, Chaud demuestra la capacidad de observar los vínculos actuales desde una cercanía incómoda, humana y profundamente reconocible. Allí reside buena parte de la fuerza de la propuesta. No busca respuestas ni moralejas, tampoco artificios; propone, en cambio, una experiencia emocional sostenida sobre la fragilidad de los cuerpos y el peso invisible del tiempo compartido.

Amar, acompañar y permanecer parecen formar parte de una misma resistencia. El título encuentra allí toda su dimensión: porque el sentimiento no es un sprint; exige reservar energías para la siguiente contienda, adaptarse a las transformaciones y continuar -incluso- cuando el horizonte se vuelve incierto. En esa carrera sin freno hacia la búsqueda de la esencia fundamental del vínculo afectivo, la obra sugiere que incluso después de las grandes pasiones, el lazo persiste en su condición ambigua.

“Carrera de fondo”, actualmente en cartel en el Teatro Picadero, transforma una noche cualquiera en una deriva emocional donde los sentimientos, los compromisos y las promesas construidas a lo largo del tiempo quedan expuestos bajo una luz tan íntima como implacable.