“Mi esposa falleció hace dos años, yo estaba muy deprimido, y si no me hubiese sumado acá, no sé qué sería de mí”, confiesa, compungido, un joven jubilado de chomba raída y ojos celestes. Sentados alrededor de una larga mesa, y luego de la gira por algunos puntos vitales de Escobar, nos bajamos de modo voraz unas empanadas fritas que preparó una de las compañeras. “Justamente, no quedarse solo en casa es una de las principales ventajas de formar parte de un espacio como este”, destaca Liliana, la referenta del Centro de Jubilados y Pensionados Las raíces de Cabot. Ya son casi las tres de la tarde, llovizna. Leo, a su lado, escucha.

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Son las diez de la mañana cuando estacionamos frente a la sede del Partido Justicialista de Escobar, una construcción de color claro que ocupa toda la esquina. En diagonal, en un terreno pelado, y en venta, un potrillo corcoveaba una y otra vez en señal de protesta. El día está nublado, pero el pronóstico dice que se despejará. Un colectivo pasa por la esquina y se pierde por la calle de casas bajas y jardines en el frente.

Nos recibe el compañero Juan Martín Benavidez y nos acompaña hasta el primer piso. Allí nos espera Leo Moreno, flamante vicepresidente del partido en Escobar (en el marco de la unidad sellada para definir las nuevas autoridades del PJ en la provincia), diputado provincial por Unión por la Patria, y ex funcionario del gobierno municipal. La charla comienza a los pocos minutos, porque el objetivo es visitar varios puntos de la ciudad, que dan cuenta de la transformación que el intendente peronista Ariel Sujarchuk, y sus equipos de trabajo, lograron en diez años de gestión de gobierno y Estado presente; la jornada finalizará con un almuerzo en un centro de jubilados ubicado en uno de los barrios más humildes del partido.

¿Qué laburo están haciendo acá Escobar en relación a la reforma laboral que impulsa el gobierno?

Junto al compañero Roberto, un concejal de nuestra fuerza política, venimos publicando unos videos cortos con información precisa de cuál es nuestra postura en relación a algunos puntos del proyecto de ley, y por qué la reforma va contra los intereses de los trabajadores. Se trata de contenidos que también le sirve a los compañeros como material de difusión. Y la semana que viene, tendremos acá en el PJ una charla con Vanessa Siley y Soledad Alonso, dos compañeros que son referentes de sus sindicatos.

Así que estamos laburando con las dos vías, digital y presencial, con material de difusión que esperamos que le llegue a vecinos que quizá no están ni enterados que la reforma es negativa para los intereses del pueblo argentino, y que también afecta a quienes están subocupados, en la informalidad, o nuevas formas de trabajo en negro como las plataformas de aplicación, con las que hoy se ganan el mango miles y miles de argentinos.

Hay uno de los puntos más peligrosos de la reforma tiene que ver con el avance sobre la organización sindical. ¿Están articulando con los gremios del distrito? 

Sí, acá tenemos, desde hace tiempo, y decisión política del intendente, una subsecretaría gremial dentro del municipio, que está representada y va cambiando por los diferentes trabajadores que ocupan esta subsecretaría, y que incorpora y está ampliada a los diferentes sindicatos no solamente del distrito sino de la sección electoral. Y ese es un trabajo que es muy fuerte especialmente con SMATA, con Camioneros, ATE, y otros. Hay una discusión gremial ampliada hacia el territorio. Y muchos de esos compañeros, que han tenido representación también en las listas legislativas, llevan esas discusiones al territorio, porque hay muchos trabajadores en el cordón urbano, en los parques industriales, que están siendo afectados por las decisiones del gobierno nacional.

Seguridad, salud y juventudes, algunos de los ejes de la gestión local.

En las elecciones intermedias y desdobladas del año pasado, ganaron en septiembre con comodidad, pero perdieron en octubre, como pasó en gran parte del país. ¿Qué lectura hicieron de los números? 

Para mí el factor principal fue el miedo que metieron desde el gobierno, luego de la derrota estrepitosa que sufrieron en septiembre en la provincia de Buenos Aires. Venían envalentonados después de un año de persecuciones al peronismo y la proscripción y cárcel de Cristina. Que hayan perdido la elección de septiembre fue durísimo para ellos, y entonces el factor miedo acomodó la macro, con el apoyo directo de Donald Trump. Ahora ya está, la tarea pasa por buscar una síntesis para que el peronismo siga siendo representativo y le de pelea al gobierno.

Cristina lo problematizó hace un par de años cuando habló de la insatisfacción democrática, y mencionó a los sectores que aún siendo afectados por las políticas de un gobierno neoliberal, los avalan en la urna. ¿Qué notan ustedes acá cuando recorren los territorios? 

Es muy difícil porque la realidad de los vecinos pasa por tener dos o tres laburos. En un momento el presidente dijo que si la gente se muriese de hambre, estaría muerta en la calle, y creo que el pueblo argentino tiene mucho coraje y mucha valentía para enfrentar estas situaciones que ya vivimos en otras oportunidades. Hay mucha frustración, y lo que quiere la gente es que les resolvamos los problemas. Si la macro está desordenada, si la gente no entra en el Excel del ministro de Economía ni del presidente, la gente lo que reclama es guita en el bolsillo, y laburo. Y el municipio es la primera ventanilla para resolver esos problemas. Hay cuestiones que podemos resolver, otras que cuestan mucho explicar, pero nosotros tenemos la premisa de que lo que hay que hacer es escuchar. Hay que sentarse a escuchar, no a casetear. Ir a una reunión con vecinos y vecinas que por ahí esperan que les mejores el patrullaje o el sistema de turnos del sistema de salud.

¿Seguridad y salud están al frente de las demandas de la comunidad? 

Sí, y son ejes que nosotros abordamos de modo contundente en Escobar, con la intendencia de Ariel. Hemos ido a muchísimos barrios en Garín, que es la localidad más popular y más grande del distrito, y tanto en barrios humildes como Cri Cri o la Villa Angélica, una sociedad de fomento, un centro de jubilados, un club de barrio, o hablas con los comerciantes, y la demanda de la seguridad es transversal. Entonces, ¿cómo desde el peronismo no nos vamos a hacer cargo de entender eso, ya no como un prejuicio que hemos tenido muchas veces con la seguridad, sino como una demanda de la gente?

¿Les piden obra pública? 

No me arreglan la calle, te dicen. Y no,  si el presidente saca la coparticipación a la provincia, si tienen una deuda millonaria con la provincia, si están en contra de la obra pública y aparte dicen que somos todos chorros y castas, ¿cómo vamos a hacer una calle? ¿Quién la financia?

Somos nosotros, los militantes territoriales, tengamos o no responsabilidades institucionales, los que tenemos que charlar con la comunidad, no para hacer una bajada de línea, ni adoctrinar, pero sí para ofrecer nuestra mirada de los hechos, y eso la gente lo ve, cuando escuchás y hablas con ellos, lo ven.

Como dijo el Padre Angelelli, el militante tiene que andar con un oído en el pueblo y el otro en el Evangelio, y si no hay empatía, sensibilidad, solidaridad, si no hay colectivismo o comunión organizada, es muy difícil salir de esa apatía.

Sos un tipo optimista.

Sí, y por eso milito. Creo que las cosas las vamos a seguir transformando y no vamos a parar hasta tener la patria que siempre quisimos. Pero también hay que entender que la sociedad del 2015 que dejó Cristina no es la misma que tenemos hoy, que el mercado laboral no es el mismo, la seguridad tampoco, y que los pibes y la juventud no tienen un horizonte claro. Yo, por ejemplo, soy de la generación que no pudo comprar casa propia. Nos cuesta a nosotros, militando, imagínate los pibes que tienen que hacer cincuenta changas. Es complejo, y creo que tenemos que dar también esa discusión, ir solucionando problemas urgentes, pero también tenemos que empezar a pensar en una plataforma de gobierno actualizada con las demandas actuales de nuestro pueblo.

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350 butacas tiene el Seminari.

La primera parada que hicimos con Leo, Sol -su compañera- y Juan Martín, fue en el Teatro Seminari y Cine Italia, en el centro de la ciudad, una joya arquitectónica y patrimonio cultural de Escobar, recuperada y puesta en valor por la gestión de Sujarchuk en 2018. La comunidad la llama El Templo, y su director, Néstor Vittola, se deshace en elogios al trabajo hecho por el gobierno local para que el espacio funcione con profesionalismo, calidez y glamour.

En la actualidad, no solo ofrecen una cartelera con las obras y espectáculos musicales de artistas de primer nivel, sino que aparte proyectan las películas del circuito comercial. Funcionan a sala llena. Nos mostró, orgulloso, la sala principal, con 350 butacas con funda de terciopelo y el estilo original con el que lo inauguró la comunidad italiana, hace más de cien años, y luego de mostrarnos el patio cervecero que tienen adosado en un espacio abierto, y contarnos que no tienen cupos para los talleres de teatro que dan Pepe Cebrián e Inés Estévez, nos regaló, en el hall del ingreso, un perfume, el mismo que le entregan a los artistas que pasan por ese prestigioso cultural de Escobar.

“Junto al Teatro Colón, somos los únicos que tenemos una fragancia propia”, nos despidió Néstor.

Néstor, Leo y El Diego.

Arriba del auto de Leo y Sol, subimos a la Panamericana, una arteria ineludible en la zona, descendimos un par de kilómetros más adelante, y luego de atravesar el barrio de la comunidad boliviana, su mercado de flores, frutas y verduras, su campo de deportes, tomamos una calle de tierra, ya en una zona rural, que nos depositó en el segundo punto de la visita guiada: el parque solar.

El primero de tipo municipal del país, ubicado en Loma Verde, una de las localidades del distrito. Nos recibió Gustavo Quiroz, uno de sus responsables, quien luego de estrecharnos la mano, nos invitó a hacer una mini recorrida. Lloviznaba y soplaba una brisa fresca para los primeros días de febrero.

“Tenemos 3.700 paneles solares que generan 3.800 megavatios por hora. Se inauguró en 2022 y a final de ese año llegamos a abastecer todos los edificios municipales de Escobar. Se trata de energía limpia, o sea que con este sistema no producimos ningún efecto contaminante”, nos relató Gustavo.

Mientras regresábamos al auto, nos cruzó el paso una integrante de la policía local, y amablemente nos pidió los datos. Leo le explicó que éramos un medio de comunicación, y que habíamos sido convocados por él, para hacer una recorrida.

El parque solar de Loma Verde.

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Leo, en su oficina, está custodiado por dos cuadros de Perón y Eva. Y no es como los gobernadores que por estas horas fustigó Pablo Moyano, de Camioneros, por la reforma laboral: hacen campaña con Perón y Eva pero tranzan con el gobierno y cagan a los trabajadores. No. Leo es conocido en Escobar porque camina el territorio, porque acompaña, porque no baja las banderas de la justicia social y la independencia económica. Leo es conocido porque escucha.

En la pared lateral, tiene otros cuadros, bien cercanos, generacionales: Néstor y Cristina. Y en una biblioteca de pie, ostenta orgulloso una foto con Estela de Carlotto y Sujarchuk, otra con Máximo Kirchner, libros, regalos, reconocimientos. Leo viste una remera del Diego, y sobre el escritorio tiene un atril y una bandera -en miniatura- de Escobar.

Recién hablabas de la juventud, y justamente fue ese segmento, en buena parte, la que apoyó a Milei en el 2023. ¿Cómo crees que el campo popular puede volver a convocarlos? 

Ojo que también hay una militancia joven solidaria, y a veces solo miramos a esa parte de los pibes que no se sienten referenciados, ni contenidos, ni estimulados y por eso acompañaron o acompañan a Milei. Creo que ese es el rol del peronismo: buscar un factor estimulante para que esas juventudes vuelvan a volcarse a la militancia social, a la militancia orgánica, participativa, teniendo los pilares de nuestros referentes, pero entendiendo cuáles son sus nuevas demandas.

Yo creo que hubo un quiebre, por no haberse sentido representados ni convocados después del 2015, entonces ahí tenemos que encontrarle la vuelta, no quedarnos viejos, porque también a veces nosotros hacemos muchas referencias a cuestiones que hay que adaptarlas a este tiempo, sin perder nuestra identidad y nuestras formas políticas, pero creo que también hay que encontrar y escuchar cuáles son sus factores movilizantes.

Una vez que terminan el secundario, ¿los pibes tienen acá en la zona la oportunidad de estudiar una carrera universitaria? 

Vos podés arrancar el jardín de infantes en Escobar y hacer el CBC o una carrera terciaria en el mismo distrito. No tenés que moverte ni siquiera a Pilar, San Isidro ni CABA, y eso es algo que nos da mucho orgullo, porque se logró con obras reales y tangibles que encabezó Ariel en su gestión. Tenemos jardines municipales, primarios municipales, secundarios municipales y el CBC de la UBA.

La primer primaria municipal está en el corazón de la localidad de Maquinista Savio, y lleva el nombre de un detenido desaparecido, y tiene la infraestructura de una escuela privada y costosa de la Ciudad de Buenos Aires. Tenemos el Cereijo, el primer colegio de la UBA en Escobar, y también un sede del CBC, con más de 8.000 estudiantes,  aparte de carreras terciarias con las que podes recibirte de profesor de música, de teatro o literatura, o enfermería, y esto habla de un Estado presente y también moderno, ágil e inclusivo, otras de las premisas del sistema municipal.

Leo Moreno fue secretario de Cultura del municipio.

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Leo Moreno nació y creció en Bahía Blanca, una ciudad muy conservadora, llena de milicos, aparte de ser ventosa y fría. Su abuelo era peronista, y todavía recuerda los paseos que hacía de su mano, mientras le marcaba los lugares en los que habían estado Perón y Eva. Él Tenía siete años, y Menem transitaba su primer gobierno. Su padre, por las mismas políticas que implementa Milei con los pulgares en alto y una sonrisa socarrona, quedaría desempleado.

Por medio de un vecino que integraba el Frepaso, Leo conoció a Eduardo Hidalgo, un militante de los derechos humanos que participaba de los Juicios por la Verdad que se realizaban en la década del 90, mientras los genocidas caminaban libremente por las calles. A escondidas del padre, Leo fue a uno de esos juicios. Tenía solo trece años y pudo espiar y escuchar desde la puerta.

Ahora, en el auto, mientras volvemos a atravesar el barrio de la comunidad boliviana, en dirección a la Panamericana, cuenta que se sumó a las actividades de la filial Bahía Blanca de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Allá eran muy pocos los que luchaban contra la impunidad. Los 24 de marzo, en la plaza local, no superaban las cien personas. Aquella experiencia fue fundante, y también significó un desafío. Recuerda el impacto que le produjo la lectura La noche de los lápices, y el rol protagónico que tuvo la juventud de aquel tiejpo. Miraba películas, se formarse a toda hora.

“Era un joven viejo”, dice, entre risas.

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¿Qué temas laburaste como diputado provincial entre el 2023 y el 2025?

Primer gran eje, como dijimos hace un ratito, la seguridad, un tema complejo para el peronismo, y más para nuestra generación, que siempre fue anti rati porque venimos de los 90, la Maldita Bonaerense, la violencia institucional, y todo eso está en nuestra matriz, en nuestra formación. Pero hay que entender que se puede generar política de seguridad desde otro lugar, que representa un desafío muy importante y es mucho más arriesgado y más jugado que ir a lugares cómodos que nosotros hemos transitado casi siempre.

Nosotros presentamos un proyecto de ley de creación de una policía de proximidad en la provincia de Buenos Aires, que hoy está en la Cámara de Diputados, y su tratamiento se complica, entre otras razones, por lo que generan las estructuras de la Policía la Bonaerense, pero no obstante, acá en Escobar ya concretamos un proyecto de policía municipal que salió por ordenanza y que funciona muy bien. La fuerzas porta armas no letales.

¿Cuál es la diferencia entre la policía de proximidad y la local? 

Es lo mismo, pero nosotros lo presentamos para que los 135 municipios del distrito tengan su policía de proximidad, que es un escalafón previo a la Bonaerense, y aunque no tienen las mismas facultades –no pueden allanar domicilios, por ejemplo-, están inmersos en los barrios, conocen sus dinámicas, están formados, entrenados; son vecinos que toman la decisión de estar en una fuerza de seguridad.

Durante la recorrida, Kranear visitó el imponente centro de monitoreo de Escobar.

Acá portan armas no letales, y comentaste que eso generó una discusión. 

Sí. Hemos charlado con las organizaciones de derechos humanos, con el secretario del área de la provincia, Matías Moreno, también con el ministro de Justicia, Martín Mena, y con muchos otros compañeros de militancia, y entendimos que el uso de las armas no letales es también una manera de prevenir la vida no solo de las víctimas de un robo, sino también del atacante. Con la Secretaría de Seguridad hicimos decenas de reuniones en los barrios con los vecinos, comerciantes, y la medida se enmarca en una política integral de prevención y de actuación con el Poder Judicial. La seguridad también es importante para explicarle a los vecinos a dónde van los impuestos.

Teniendo en cuenta además que la seguridad es una tema permanente en la agenda desde hace veinte años, como instrumento para horadar a los gobiernos populares. 

Entre la demonización del poder hegemónico, y que nosotros fuimos dubitativos con respecto a tener una política de seguridad, y hablamos con miedo de estos temas, bueno, sí, es un combo letal. Ahora, cuando uno hace las cosas de buena fe, cree en el proyecto que está presentando, lo puedes hablar de cara a los vecinos.

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Otra de las paradas que hacemos con Leo, Sol y Juan Martín –que se mueve en otro coche junto a los compañeros que hacen foto y video-, es en el Centro de Monitoreo. Nos recibe la subsecretaria de Seguridad del gobierno municipal, Aldana Fernández, y nos invita a ingresar al edificio. En el salón principal, y frente a muralla de 64 pantallas que transmiten las imágenes de más de 2.000 cámaras, fijas, y también las que llevan los patrulleros, personal policial nos brinda los datos duros del trabajo que realizan allí adentro, mientras unos veinte integrantes de la fuerza de seguridad local no sacan la mirada de sus computadoras. El trabajo y la inversión  tecnológica, están a la vista, y son imponentes. Las cifras, también. Afuera, en un patio, nos mostrarían los movimientos y las imágenes que registra un perro robot, comprado en China.

Sujarchuk fue un de los primeros intendentes bonaerenses, y del país, en trabajar con mucha determinación, por una política de seguridad integral, basada en la prevención del delito y la cercanía vecinal.

La inversión en tecnologia, una de las premisas de la gestión municipal de Escobar. 

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¿Y las estadísticas que ustedes manejan acá en el municipio dan cuenta de que efectivamente laburando bien con estas herramientas, con estos actores, funcionarios, la política integral funciona?

Sí, los números son buenos, aún cuando las estadísticas son engañosas porque al que sufre un hecho delictivo, le chupa un huevo si disminuiste el robo de automotores; podes tener meses en los qué está todo tranquilo, porque funciona la prevención primero y la actuación después, pero tenés un hecho puntual que te sacude todo el tablero.

Y anda a poner en la cara con los familiares. 

Totalmente, pero también hay compañeros, y funcionarios y el propio intendente,  que tienen coraje tomar estas decisiones, que no son sencillas.

También presentamos un proyecto de ley para que Buenos Aires regule el control y la compra de armas que el gobierno nacional desreguló. No queremos ser Estados Unidos ni que los pibes tengan un fierro en su casa ni que puedan a los 18 años comprar un arma sin ningún tipo de procedimiento ni que no se les haga un test psicológico, porque como está la sociedad, con los grados de violencia que tenemos, esto sería un desastre. Las armas las manejan las fuerzas. En las casas no tienen que haber un armamento personal para combatir la inseguridad, porque eso también habilita que los narcos puedan comprar a través de terceros armas al precio que quieran. No creo en la mano dura, sino en la mano justa.

Otro proyecto que presentemos, y que va en línea con lo anterior, tiene que ver con la reiterancia. Hay que hacer algo con eso, porque tiene que ver también con una demanda que llega de los barrios, y no estamos hablando de bajar la edad de imputabilidad, sino de la reiterancia de algunas delitos como la violencia de género o un choreo en el que lastimaste a alguien; hay que hacer algo con eso. Queremos mayor control.

Hablamos de atribuciones del Poder Judicial, ¿no? 

Sí, y en esa línea, otro logro de nuestra gestión fue haber creado un polo judicial en el distrito. Antes los vecinos tenía que irse a Campana, en Zárate, o a San Isidro. El polo fue una decisión de Ariel en conjunto con el poder judicial de la provincia de Buenos Aires, y ahora nuestros vecinos resuelven todos sus trámites en la ciudad. De esta manera, les facilitamos la vida.

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A los 18 años, Leo abandonó la ciudad y se instaló en Buenos Aires. Estudió música, y armó una banda de rock, mientras cursaba materias de las carreras de Letras, Filosofía e Historia, sin encontrar la vocación definitiva. Vivió primero con un primo, y luego en una pensión, y se ganaba la vida con changas: volantero, operario en una fábrica que estampaba remeras de rock, entrega de pedidos de un parrilla, bachero en un restaurante.

Si bien participó de las actividades de una agrupación barrial, y cultural, fue el enfrentamiento que el gobierno de Cristina tuvo con las  patronales agrarias, en 2008, el hecho que le movió el piso de modo definitivo. “Fue un quiebre en mi vida”, dice mientras maneja por las calles de Ingeniero Maschwits, una de las localidades de mayor poder adquisitivo del partido, donde el Municipio también invirtió fuerte. También menciona el acto de Néstor, en la Ex ESMA, y la decisión de bajar el cuadro de Videla. Las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, pero también la recuperación de la política como herramienta de transformación. No quiso quedar afuera de la historia.

Juan Martín, Liliana -la referenta del centro de jubilados del barrio Cabot -, Leo y Maradona.

Y no paró más. Hasta hoy: van dieciocho años de militancia. “Es una forma de vida”, subraya, y Sol, su compañera, en el asiento de atrás del auto, afirma con la cabeza y devuelve por el espejo retrovisor una sonrisa cómplice entre los labios. “Nosotros vamos a militar hasta el último día, y por eso creo que no hay que comerse la curva en momentos coyunturales, ni para bien ni para mal”, dice Leo.

Leo y Sol comparten la vida política en Escobar, y tienen una sensibilidad e historia militante compartida. Ambos son hijos de la Década Ganada. Leo tiene una hija adolescente que vive con ellos. Se llama Eva y va a un secundario estatal de la ciudad. También tienen tres perros.

Ahora atravesamos el comercial Paseo Mendoza, a esta hora semidesierto, pero muy concurrido los fines de semana por turistas o los inquilinos o dueños de las cientos de propiedades que pueblan los barrios cerrados y countrys del distrito, un segmento social con el que el intendente, y sus funcionarios, también tienen tendido un puente.

“Yo no voy a perder mi identidad por juntarme con un tipo que por ahí no piensa como yo, pero que sabe que la están pasando como el culo en los barrios, y quizá hace unas donaciones para que podamos dar una mano. Y lo mismo con los barrios cerrados, hay un montón de gente que es piola en cuanto a dar una mano. Y cuando vos explicás para qué cobramos las tasas, que tenemos un sistema de salud muy activo, que te puede atender a las tres de la mañana a un pibe que se lastimó en un country, sin tener que irte a Pilar, la entienden”.

Orgullosos, ambos muestran la presencia estatal en un paseo para toda la familia que incluye una granja, una huerta, en espacio verde y arbolado con un estilo Tecnópolis, y en la salida, una cuadra más adelante, se erige el Polo de Educación Superior de Escobar, donde funciona, entre otros edificios, el Terciario Luis Alberto Spinetta. Aparte, hay un centro de salud y una estación de la policía local.

“También estamos armando una red de cámaras de comercio en la cual hablamos con los comerciantes, que son vecinos con mejores posibilidades económicas, pero que también están sufriendo la recesión, la caída del consumo, para ver cómo les damos una mano”, continúa Leo, mientras pegamos la vuelta y encaramos para Garín.

Luego del “conflicto del campo”, Leo empezó a militar de manera orgánica en la organización Colectivo Militante. Su tema, su vocación, ahora sí: la Cultura. Un tiempo después comenzó a trabajar en el Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Alicia Kirchner, y fue ahí que conoció a Ariel, que era subsecretario de Economía Social. A finales de 2012, junto a grupo de compañeros y compañeras, se pusieron a trabajar por la candidatura de Ariel.

“Nos vinimos a hacer la epopeya que concluyó con la victoria del 2015”, resalta.

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Cristina y San José 1111.


Te pido unas palabras sobre la proscripción y cárcel contra Cristina.

El dolor es muy grande, tenemos mucha bronca e impotencia, y es algo muy injusto que sucede con una líder popular que tanto ha hecho por nuestro pueblo y la historia del peronismo, un movimiento que no tiene que ser desmemoriado con quienes le han dado tantos derechos, alegrías y emociones a millones de argentinos. Creo que ese es el peor delito que ha cometido Cristina y por eso está presa. Una bajada de línea muy clara del norte, como adelantó ella, pero también de ese poder judicial, político y mediático, que sabemos lo que ha hecho durante estos últimos veinte años con ella, con Néstor y también con Máximo.

Creo que si gana un gobierno peronista, Cristina no puede estar ni un solo día presa. La consigna Cristina Libre tiene que ir enraizada de esta actualización del peronismo de entender a nuestro pueblo y resignificar sus demanda.

El Partido Justicialista Nacional viene laburando fuerte a través de sus secretarias.

Exacto. Ése es el rol orgánico del partido: hay que seguir representando. Me parece que no puede haber un proyecto nacional ni una democracia sana con Cristina presa. Sin descuidar, digamos, la cuestión programática de tener un plan de gobierno. Son luchas unificadas.

Y nosotros que nos curtimos y crecimos al calor de Néstor y de Cristina durante tantos años, ese legado es indestructible, ese fuego no tiene fecha de vencimiento. Sí creo que tenemos que seguir militando y resignificar esas demandas de insatisfacción democrática.

¿Ustedes lo vienen haciendo desde el PJ local?

Claro, nosotros acá lo que hicimos, hace mucho tiempo, es abrir la casa partidaria, la reunión en la unidad básica, para escuchar y charlar con todos los actores sociales. Yo no creo en el flagelo de la autocrítica, hay que laburar, ir a la calle, poner el cuerpo, escuchar, hay que modificar lo que hemos hecho mal, dejar de mirarnos hacia adentro y ponernos a disposición de ese compañero, ese vecino que alguna vez nos acompañó, para que se vuelva a sentir representado. En los próximos meses vamos a inaugurar diez unidades básicas.

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Apagamos el grabador, tomamos un último mate ya lavado, y nos disponemos a arrancar con el recorrido. Leo, atento, nos hace tres regalos: un acrílico con el escudo del PJ Escobar, y dos libros, también sobre la ciudad: uno de Felipe Pignia y otro del intendente, con un repaso de una gestión admirable.

Abajo, al fondo, se ve el patio interno de la sede. Allí, de noche, en el cierre del 2025, micrófono en mano, y frente a la militancia, Leo reivindicó el rol del Estado presente, y más todavía frente a un gobierno nacional cruel, que empobrece, rifa la soberanía, miente y endeuda, y avisó que para el año que estaba por comenzar, el objetivo sería “militar, militar y militar, y no dejar de trabajar en ningún momento, por el prójimo”.

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Ariel Sujarchuk transita la mitad de su tercer mandato, pero nunca tuvo viento a favor para gobernar. Pese a eso, en los diez años que lleva al frente del gobierno municipal, transformó Escobar, y para bien. Ganó en el 15, cuando el kirchnerismo pierde la Rosada y asume Macri a nivel nacional, y Vidal en la provincia. Luego llegó Alberto, la pandemia, y la crisis económica, y ahora Milei.

Leo fue el secretario de Cultura del gobierno local durante cinco años, un rol fundamental, por ejemplo, para gestionar uno de los hechos más importantes del calendario local: La fiesta nacional de la flor, un evento tan magnífico como masivo. En 2020,  ya durante el gobierno del Frente de Todos, lo designaron al frente de la oficina de la Anses local. Allí gestionó, junto a los trabajadores, la pandemia. En 2022, fue nombrado secretario del gobierno local. Y desde 2023, es diputado provincial en La Plata.

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El cierre de la jornada se realizó junto a los compañeros y compañeras jubiladas.

Luego de la gira, y con el sabor de la grasa frita en la boca, regresamos a la sede del PJ, la misma casa partidaria en la que hace no tantos años atrás, mandaba el genocida Luis Patti, un intendente que dejó una marca entre los vecinos de mayor edad de Escobar, los nostálgicos de la mano dura que hoy goza -otra vez- de buen estado de salud. Uno de sus dos hijos fue nombrado recientemente, por Milei, en la Comisión Nacional de la Regulación del Transporte (CNRT).

Preferimos quedarnos con las imágenes y emociones que vivimos hace un rato en el centro de jubilados. Liliana, la referenta, con unos grandes lentes y una camisola llena de vida, sentada frente a la mesa, con Leo, que la escuchaba atentamente, contaba que en enero no solo avanzaron fuerte con la obra de su nueva casa –el terreno se los cedió el municipio- sino que “repartimos pan y facturas para unas ochenta personas que tenemos organizadas en un grupo de Whatsapp”, remarcó con el dedo en alto que “no le decimos que no a nadie”, y aparte festejó, entre risas cómplices, la colonia de vacaciones que el municipio les organizó en el Club Italiano, también durante enero: “un lujo total: nos llevaron y trajeron en micro, disfrutamos de la pileta, y hasta pudimos hacer yoga”.

Luego de la foto del cierre de la actividad, de la que también participó la directora de Adultos Mayores del municipio, Patria La Banca, con todo el mundo sonriente, pese a todo, y los dedos en V en alto, pescamos a Leo charlando con el jubilado de ojos celestes y que tiene a su cargo algunas tareas de la obra de construcción de la nueva casa: “listo, entonces, el lunes te hago llegar las doce bolsas de cal, arena y cemento”.