En la inmensidad de la Quebrada de Humahuaca, entre cerros, rituales y silencios antiguos, la música parece nacer de la propia tierra. “Lipán”, documental dirigido por Gonzalo Calzada, propone un viaje íntimo hacia el universo de un artista cuya voz se encuentra profundamente ligada a la identidad jujeña y a una forma de entender la vida donde la canción, la memoria y la naturaleza forman parte de un mismo movimiento.

Presentada como apertura del Festival Internacional de Cine de las Alturas, la película construye una experiencia donde la belleza plástica de los escenarios naturales dialoga permanentemente con la sensibilidad del artista. De Humahuaca a Tilcara, de Purmamarca a Buenos Aires, Tomás Lipán recorre distintos escenarios llevando consigo la memoria viva de su tierra. Su figura aparece como la de un trovador que habita dos mundos: el del viaje y el del origen.

Pero, ¿quién es realmente este cantante argentino de origen aimara? ¿de dónde nace su inspiración? La película parece encontrar la respuesta en una enseñanza que no proviene de una escuela musical tradicional, sino de otra más profunda: la escuela de Tata Dios y la Pachamama. Lipán respira el aire de Jujuy; su canto nace del vínculo con una cultura, con sus costumbres y sus paisajes. Cantar coplas, cuidar trigales, compartir el vino, escuchar el eco del cerro: allí aparecen las raíces de un músico por herencia y vocación.

El documental entiende que la música se irradia desde adentro. El carnavalito, la baguala y la caja no son únicamente formas musicales, sino expresiones de una comunidad que celebra, recuerda y resiste. Los ritmos del noreste argentino traducen climas y sentimientos, revelando una relación inseparable entre sonido y territorio, absolutos protagonistas. Hay entornos de la altiplanicie que parecen predisponer una determinada música, una determinada poesía, una manera particular de mirar el mundo.

La película propone un encuentro simbólico que abre un diálogo profundo sobre los grandes temas de la existencia: a través de canciones y relatos aparecen recuerdos de infancia, reflexiones sobre el amor, la muerte, la amistad y la fuerza ancestral de una celebración donde lo sagrado y lo festivo conviven.

La película se puede ver en Cine.ar

En esa búsqueda aparecen también las señales de una memoria colectiva. Viejas imágenes en Súper 8 recuperan momentos del pasado y construyen un puente entre generaciones; hay cantos que sobreviven porque permanecen guardados en un lugar sagrado, porque forman parte de aquello que una comunidad decide proteger. La oralidad conserva historias sobre las costumbres de los pueblos del altiplano.

Calzada, responsable de films como “Resurrección” (2016), “Luceferina” (2018) y “Nocturna” (2021), con una trayectoria cinematográfica marcada por una sensibilidad notable, construye una obra donde la imagen y la música se entrelazan hasta generar una atmósfera casi ceremonial. La cámara observa rostros, caminos y horizontes donde se revela una cultura autóctona atravesada por la sabiduría, la sensibilidad y la capacidad de observación de un artista que conoce el valor de su origen.

Lipán, alma despierta en La Puna, trovador a mitad de camino entre dos mundos, es alguien que invoca, a través de su canto, una antigua magia india, nacida en el suelo propio. En su voz conviven la tradición, la raíz y el movimiento. Porque hay algo en la inmensidad geográfica que alcanza una dimensión universal: la música como huella y lenguaje capaz de trascender fronteras.

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Nota de redacción: la película está disponible en la plataforma CINE AR PLAY.

https://play.cine.ar/INCAA/produccion/9867