Es necesario y deseante, frente a un futuro distópico, un devenir colectivo. Y, este devenir rizomatico no es desde el centro, sino desde las periferias. Un re-pensar alternativas frente al avance de las políticas neoliberales del gobierno representado por Javier Milei y digitado económicamente, como en el plan Cóndor, por Estados Unidos.

El concepto de “Piquete y cacerola. La lucha, no es una sola”, conceptualiza los diversos estratos socioeconómicos con un mismo objetivo: ser incluidos. Pero con una pequeña y gran salvedad: sus causas y orígenes no son los mismos.

Hoy la causa es con los humildes, los trabajadores informales, los excluidos, ese enorme resto social al que el gobierno de Milei acaba de dejar sin el único sostén económico con que el contaban: el Salario Social y Complementario.

Lo simbólico es un campo de disputa, por ende hay que combatir. No usamos “potenciar trabajo", ni “ayuda social", se trataba de una iniciativa aprobada por el Congreso que complementaba el 50% del Salario Mínima Vital y Móvil. Cuando fue desenganchado de ese mismo Salario Mínimo Vital y Móvil, en 2023, con Milei recién asumido, dejó de ser complementario y también dejó de ser un derecho. Esta decisión  política, gestionada por el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Petovello, dejo sin ese complemento a 937.133 trabajadores informales.

De este modo, 937.133 compatriotas fueron enajenadas de este derecho, y dinero irá a parar a otras manos.

No podemos obviar que la mayoría de quienes percibían el Salario Social y Complementario eran parte de espacios comunitarios, como comedores y merenderos en los que se alimentan decenas de miles de argentinos, que también sufrirán el impacto de esta decisión oficial.

Y también tendrá efectos en la calles, ya que el próximo 7 de abril, habrá una jornada nacional de protesta –porque la protesta social es un derecho (legitimación de una necesidad), que está contemplada en la Constitución Nacional.

Integrantes del MTE se manifestaron frente al ingreso del country donde Adorni tiene una casa no declarada.

Este plan de lucha tuvo un previo aviso el pasado 31 de marzo, día en el que se realizaron asambleas, ollas populares y una protesta pacífica, con discursos que vale la pena escuchar, de parte de integrantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), que a su vez forma parte de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), en la puerta del country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz, donde el Jefe de Gabinete Manuel Adorni posee una de las propiedades que adquirió desde que es funcionario y que no incluyó en su declaración jurada.

No hay dudas que la disputa simbólica que reproducen los medios de comunicación con el concepto de “terminar con la intermediación” es una cortina para encubrir el objetivo del gobierno, que tiene que ver con responder a las directivas de Estados Unidos y el FMI, ajustando de una manera pocas veces vista sobre los sectores más vulnerables (vulnerados por otro sector) para pagar la deuda externa. Una deuda que no es del pueblo argentino, que comenzó con la dictadura militar y que sólo un gobierno pudo saldar, el de Néstor Carlos Kirchner. Hoy, luego del endeudamiento del gobierno de Mauricio Macri, en donde el staff es el mismo que el de Javier Milei, con Luis Caputo como Ministro de Economía y  Federico Sturzenneger como ideólogo, la historia se repite.

La promesa a materializar bajo el concepto semántico de “canjear vouchers por cursos” es la miseria planificada a materializar. Lo que nunca se dice es que el al eliminar el ingreso mensual, quedan libradas a la suerte (mano) del mercado, que sabemos para quien juega (regula). Si faltan capacitaciones en un debate que hay que dar, pero lo que no puede esperar es el hambre y el trabajo genuino para que ponga a rodar el tan preciado término del capitalismo, que es el consumo.

Reemplazar “planes por vouchers” es un concepto político que busca disputar el sentido y la aprobación social. El gobierno Nacional no es ingenuo y tienen el pulso social medido y por el momento la batalla la ganan, pero no está perdida.

Hay que disputar el sentido en todos los terrenos, y el simbólico es uno de ellos. Acá el pueblo no debe nada, los que si deben son los propios del gobierno nacional, Javier Milei, con la estafa de Libra, las coimas de Karina Milei, Manuel Adorni con sus viajes familiares y propiedades que siguen apareciendo, y otros que más temprano que tarde saldrán a la luz. Este gobierno conformado por el mismo staff de siempre,  Luis Caputo, Federico Sturzenneger y otros que tiene como cara visible a Javier Milei, no vino a terminar con el Estado (el Estado es una forma de organización política). Si vinieron a cambiar esta forma de organización política, digitada por los poderes fácticos internacionales.

Por esto y mucho más es necesario dar pelea en todos los frentes de batalla, y el 7 de abril será en las calles. Terreno donde siempre se dirimieron las necesidades sociales. Terreno donde se conquistaron y legitimaron necesidades. Es decir, derechos.

En lo que respecta a Rosario, nuestro espacio político, adhiere junto a las más de 70 organizaciones sociales y políticas, a la denuncia por la baja de 937.133 trabajadores, una medida que afecta gravemente a los trabajadores de la Economía Popular.

Frente a esta situación decidimos continuar organizando y movilizarnos en las calles el 7 de abril.

Es una jornada de lucha Nacional con cortes de ruta en todo el país, y Rosario no es la excepción, seremos consecuentes a nuestra identidad revolucionaria.

Volante de difusión de la jornada nacional de protesta.