No necesitamos que terminen de sonar los primeros acordes de la primera canción para reconocer el territorio musical que se despliega delante nuestro; a eso llamamos identidad, impronta. Las Pelotas, inagotable en su recorrido discográfico, propone formas reconocibles de entrar en el universo de una canción y una manera particular de mirar el presente.
El duodécimo álbum de estudio de la banda, formada en 1988, se hizo esperar. Algunos de sus singles (“Es clara y “De a dos” fueron adelantados durante los conciertos y el lanzamiento llegó después de un recorrido más extenso de lo habitual, sucediendo a “Es Así”, el anterior trabajo de estudio, publicado en 2020, en plena pandemia.
En “Sin la piel”, regresa a uno de sus territorios archiconocidos, aunque esta vez decide recorrerlo bajo otra luz. Las texturas sonoras conservan las huellas de una identidad y de un estilo construidos durante décadas, aunque algo se desplaza. Las canciones parecen inclinarse hacia una forma más despojada de decir, hacia una síntesis de lo musical y lo conceptual que se simplifica sin restar profundidad lírica. No hay una ruptura, sino una depuración que permite volver a escuchar y sentir desde una perspectiva diferente.
En una primera escucha, podemos identificar una mirada desencantada sobre el contexto actual, aunque no necesariamente derrotada. Las canciones observan las contradicciones de la época desde cierta distancia, como quien conoce sus complejidades y, aun así, insiste en interrogarse. Grandes preguntas que nos hacemos, grandes respuestas que buscamos: ¿hacia dónde va nuestra vida?, ¿qué queda cuando se desprenden las apariencias?, ¿cómo seguimos habitando una realidad que muchas veces parece diseñada para desconectarnos de aquello que importa? Con cierto escepticismo, la lírica formula posibles respuestas: ‘Si sólo es sobrevivir, por qué a pocos les alcanza, la ignorancia y el dolor no tienen fin’.
El amor, el paso del tiempo, las problemáticas contemporáneas, la soledad, las apariencias y la necesidad de encontrarse funcionan como distintas entradas a una misma inquietud. La música permite que las letras respiren y permanezcan suspendidas, que no tengan que resolverse para poder ser cantadas por un sublime Germán Daffunchio. Quien, nuevamente, rebosa sabiduría: ‘esa leña que está ahí solo espera el momento’.
El título condensa buena parte de la inquietud que engloba un trabajo homogéneo y de notable coherencia expresiva. “Sin la piel”, con producción artística de Sebastián Schachtel y el propio vocalista, propone una imagen de despojamiento, de exposición, de retirar aquello que protege o disimula. La metáfora atraviesa el álbum sin imponerse como una explicación cerrada; funciona, más bien, como una puerta de entrada a composiciones que indagan en el ser humano de hoy: ‘una forma de poder hablar, desde el alma y sin mentir’.

La banda está realizando una gira por España.
Musicalmente, el repertorio transita diferentes atmósferas sin abandonar la familiaridad de su raíz. Hay rock, baladas, pasajes cercanos al reggae y composiciones de espíritu más introspectivo. La docena de tracks permiten pasar de una temperatura emocional a la siguiente, sin perder un hilo conductor. La variedad no dispersa: amplía el campo expresivo de una banda que conoce suficientemente su lenguaje como para explorarlo desde adentro.
Una de las características más interesantes del álbum reside, quizá, en esa convivencia entre lo nuevo y lo familiar. Las Pelotas no necesita abandonar sus herramientas para encontrar otra manera de decir; la operación sucede dentro de sus propios códigos: aparecen nuevas combinaciones, otras atmósferas y diferentes intensidades, pero la personalidad permanece intacta. Es una transformación menos relacionada con cambiar de piel que con preguntarse qué hay debajo de ella.
Casi cuatro décadas después de su formación, Las Pelotas continúa construyendo desde un lenguaje propio sin quedar atrapada en él. “Sin la piel” - grabado en los estudios Los Ángeles y Sonoramica por Uriel Mackern, quien también realizó la mezcla en Los Ángeles- mira hacia afuera, pero también hacia adentro: es un álbum atravesado por la sensación de que la realidad cambió y el pronóstico dista de ser prometedor: ‘siempre los locos están, los enfermos del poder, este futuro no se ve muy bien’.
Mientras el flamante material comienza su propio recorrido, tanto en formato físico como en plataformas digitales, la banda llevó estas canciones al Teatro Vorterix, los días 7 y 8 de octubre; y el 11 se presentaron en el Festival Harlem de Santa Fe; ahora están de gira por España, y a su regreso, tocarán el 21 de noviembre en el Hipódromo de La Plata, en el marco de Noches Capitales; el 22 de noviembre en el Arena de Mar del Plata; y por último tienen una fecha anunciada para el 5 de diciembre en San Luis.
Lista de canciones: “Cuando ves alrededor”, “Esperar el tiempo”, “Sin la piel”, “Tanto más”, “El tren”, “Todo lo que vivimos”, “La bruma de otoño”, “Las cosas que son”, “Quiero verte”, “Los dos”, “Cubriéndote”, “Es clara”.