A un año de la detención y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, la agrupación H.I.J.O.S. realizó un emotivo encuentro frente a San José 1111, para exigir su liberación y el cese de la persecución contra ella y el resto de los presos políticos.
La actividad, bautizada Cristina libre, 30.000 presentes, contó con el participación de unos cincuenta hijos e hijas que durante el acto pasaron frente al micrófono para presentarse con su nombre, repasar quiénes fueron sus padres, en qué organización militaban, y pegar un grito con la consigna que todos los días gana más espesor: Cristina Libre.
Algunas de las razones por las que la agrupación decidió realizar la actividad, en el marco del aniversario treinta y uno de su creación o nacimiento, fueron expuestas frente al micrófono: la recuperación de la Ex Esma, la decisión de bajar los cuadros de Videla y otros genocidas del Colegio Militar, la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad, y aparte, encarnar y materializar el proyecto político de nuestros padres.

El acto se realizó de espaldas al bar que hoy ya es un clásico de la esquina de San José y Humberto Primo.
En un documento que la agrupación leyó en el cierre de la actividad, lo justificaron así: “Néstor y vos nos abrieron la puerta a la justicia para los asesinos de nuestras madres y padres. Para quienes los desaparecieron, los torturaron, los tiraron desde los vuelos de la muerte. Para quienes se apropiaron de nuestros hermanos y hermanas. Para quienes cometieron delitos sexuales en los centros clandestinos, para quienes masacraron a quienes pensaban distinto. Nos permitieron que las cosas estuvieran en su lugar: los genocidas en la cárcel, y no en la calle, y el pueblo recuperando y ampliando derechos”.
Hubo varios hijos e hijas que durante sus –breves- intervenciones, denunciaron las condiciones de detención que el tribunal oral y federal que condenó a Cristina en la Causa Vialidad: más duras que las que tienen cientos de genocidas y narcotraficantes, por ejemplo. También se le apuntó a la Mafia Judicial que secuestro y proscribió a las dos veces presidenta de la Nación –que no se mostró pero que sí estaba con el oído atento-, los mismos que conformaron la pata civil de la dictadura del 76, los que hoy violan el Estado de Derecho y la Constitución Nacional, motivados por su gorilismo en sangre y el odio contra quien gobernó para las mayorías y agrandó la Nación a puro coraje y política pública sancionada en el Congreso Nacional.

La actividad se bautizó Cristina Libre - 30.000 presentes.
Algunos de los hijos e hijas tuvieron o tienen una responsabilidad institucional, o roles dirigenciales en distintas organizaciones populares, también compartieron unas palabras. Wado de Pedro, Horacio Pietragalla, Fernanda Raverta, Martín Fresneda, Agustín Di Toffino, Norberto Berner, Victoria Montenegro, Andrés La Blunda, Matías Moreno, Santiago Roberto. Muchos llegaron desde La Plata y otros desde Mar del Plata y Córdoba.
Una compañera, al hablar de la Década Ganada y su programa de crecimiento económico con inclusión social, al hacer referencia a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, lo graficó así: fue como “descolgarse una mochila llena de piedras”.
“Te queremos libre y no vamos a dejar de estar a tu lado hasta entonces. Y eso va a pasar, porque cuando la noche es más oscura, se viene el día en tu corazón', decía el documento, y luego de los aplausos, el acto se cerró con la consigna “30 mil compañeros detenidos, presentes, ahora y siempre”, mientras un par de autos y colectivos que transitaban por la zona hacían sonar sus bocinas.
Las señalizaciones, un recurso histórico de HIJOS.
Cristina, desde arriba, hizo llegar unas palabras, por medio de un audio de Watsap. “Ay, Dios, qué país –y suspiró- parece Saturno, ese Dios que devoraba a sus hijos. Quiero agradecerles, estoy escuchándolos, cantar… sigan cantando, por favor, no se olviden nunca de cantar y de gritar cada una de las verdades que hay que gritar en este país”.
En el inicio del encuentro, un grupo de hijos e hijas le entregaron en mano al uno de los secretarios de Cristina, una caja con más de cien fotos y postales de nuestros padres, madres y familiares, y la sensibilidad en la respuesta de la compañera privada de su libertad por peronista, también tenía que ver con eso. Quizá hasta se cruzó con la mirada entusiasta y los dedos en V de algún compañero suyo de la generación diezmada.
La foto del final, frente a su departamento, fue como pidió ella: cantando, y por su liberación.
Luego “Malena y compañeras” le pusieron el cuerpo y la voz a un puñado de canciones que combinaron los géneros del rock, el rap y el funk, para cantarle -otra vez- sus verdades relativas y contagiosas a los presentes, a los vecinos y también a Cristina.

Malena y compañeras agitaron verdades en el cierre.