Psicopatología de la argentina cotidiana
26 de Septiembre de 2026
Por Claudio Colombatti
En el seminario IV, Jaques Lacan revisa todo un recorrido que hace Sigmund Freud para concluir que en el desarrollo del niño quedan sentadas las bases para las que luego el psicoanálisis llama estructuras psíquicas.
En el comienzo el niño no tiene noción de un adentro y un afuera (Sigmund Freud: “El malestar en la cultura”).
Cree que el pecho materno le es propio, y con el tiempo, incorpora la idea que es exterior, y que tiene que “berrear” para conseguirlo. Así simboliza una primera ausencia.
Comienza así a establecer un afuera, y un primer otro como semejante, que es la madre.
Entonces hay una relación de a dos. El y la madre.
Luego, entre los 5 y 6 años, atraviesa momentos angustiantes, que lo llevan a confrontar la idea de omnipotencia de la madre, con la incorporación de una terceridad, que puede ser la incorporación del padre. A esto el psicoanálisis lo llama atravesar los complejos de Edipo y castración.
Esto se procesa con momentos de angustia, y no todos resuelven esta “ecuación” de la misma forma. Hay factores que condicionan este paso lógico, para estructurar el psiquismo.
A esto de incorporar la terceridad Lacan lo llama “Pasar del dos al tres” (Seminario 1).
Lacan, en este seminario IV, da dos resultados, que hacen a la estructura psíquica, y a la forma que el sujeto entiende y opera.
Frustración
No poder superar este primer momento de pensar en dos, (espejo) el chico y la madre.
Queda expuesto a la frustración, porque ese otro, la madre, es responsable de todo y por lo tanto omnipotente. Ella le da todo y cuando no recibe de ella, lo interpreta por falta de amor, o capricho.
De esta forma no hay terceridad, ley -castración- a la que todos estamos afectados. La falta es entendida con un responsable, La madre.
Fetichismo, Denegación, Perversión
Si la falta es denegada, es decir se la conoce pero se la niega, y se actúa como si no existiera, este mecanismo es el que el psicoanálisis relaciona con las perversiones. Mas precisamente con el fetichismo (Freud: Fetichismo).
Castración
La castración es entender la falta, como algo que le sucede a todos. Por eso es que se acepta y se toma en forma pacífica. Es aceptada como parte de la ley. Esto es la incorporación de la terceridad, (el nombre del padre) que permite superar la rivalidad del espejo, y pensar de a dos (un responsable que no quiere dar). Entonces es un orden de a tres, que pacifica. Las ausencias, las faltas, las fallas, las insatisfacciones ya dejan de tener una lectura de un culpable, un semejante, el otro con minúscula.
La Argentina cotidiana modelo 2026
El retroceso en términos simbólicos, el deterioro de la autoridad simbólica, el debilitamiento institucional, se puede entender dentro de estos parámetros.
Un discurso que fomenta la idea de la libertad absoluta, como soltar las amarras de lo simbólico (¿psicosis?). Sumando a esto, la crueldad, o el goce de la angustia del otro, originar, sufrimiento en los sectores vulnerables, y al mismo tiempo negarlo.
Lacan nos alerta que una psicosis se puede estabilizar en una salida a la perversión.
No estoy hablando de ningún presidente ni ningún mega-empresario de Silicon Valley. Estoy hablando de que fomentar discursos de odio, de violencia, de estigmatización, de desmentida. Como dar por cierto cualquier relato, sin importar la verdad. Mentir, y desmentir. Todo esto es enloquecedor para una sociedad y sobre todo para los mas jóvenes que incorporan modelos.
La desmentida es el mecanismo que Freud ubica en las perversiones (Sigmund Freud: Fetichismo).
Fomentar la canallada, fomentar soltar al otro, por no decir fomentar pegarle al que está tirado en el piso, encaja perfectamente con. generar un consenso que justifique políticas que suelten a los mas vulnerables.
Es hora de hacerse cargo de esto, y tomar el bastón. Solo el pueblo salvara al pueblo.
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