A las 12:45 del mismo jueves 6 de agosto había ingresado reformulado al Senado el proyecto disfrazado con el nombre de “inviolabilidad de la propiedad privada”, que La Libertad Avanza pretendía aprobar. Diversos senadores de provincia, que suelen ser sus aliados le marcaron esa desprolijidad y la dificultad de seguir al miembro informante porque de los artículos que mencionaba, no tenían registro.
Patricia Bullrich justificó en su cierre antes de la votación que esa modificación del dictamen se debía a que existía debate. Pero nada de eso existió. Lo que no pudieron aprobar, decidieron retirar para ahorrarse un papelón del que ya había registro en la calle: represión del gobierno que no tolera la protesta social. Gases, agua, palos y balas contra los manifestantes comprobaba una vez más que aquel gobierno electo en 2023 actúa como fuerza de ocupación que detesta la democracia, que no solamente es que sus representantes debatan, sino que la sociedad pueda manifestarse libremente.
El derecho a la libertad expresión colectiva en manifestación y protesta, Milei-Villarruel lo suprimen con gusto, intentando que el miedo reine.
Antes de la votación, donde se dio cuenta que el capítulo cuarto que pretendía remover restricciones a la Ley del Manejo del Fuego no contaba con los votos, decidieron sacarlo.
Esa reforma que pretendían los libertarios privilegiando y restableciendo la explotación o el desarrollo inmobiliario, que la normativa vigente impide por 30 o 60 años lotear, vender o realizar actividades productivas en bosques, humedales y pastizales afectados por el fuego, fue lo que tuvieron que retirar por falta de apoyo.
El senador José Mayans ironizó que dado que retiraban otro capítulo solamente terminarían votando el “artículo de forma”, que es la última disposición del texto que ordena comunicar la norma aprobada. Así, entrada y pasada la primera hora del viernes 7 de agosto se daba media sanción a 4 de los 6 capítulos que en principio se proponían.
El formoseño Mayans.
En septiembre Peter Thiel — quien pretendía aprovechar el remate del país para quedarse con la Patagonia— estará disertando en Buenos Aires. El evento titulado “Vientos de Cambio”, de una Argentina que pretenden quedarse para montar laboratorio mundial de Inteligencia Artificial (IA). Si hay “vientos de cambio” para ellos, para el pueblo tempestades. Por eso la consciencia ciudadana, ese sentir nacional que despertó el partido mundial de fútbol contra Inglaterra siguió encendido como resistencia, como movilización activa que se niega a que nuestro país sea colonia.
Si en la retina nuestra quedó guardado ese partido inmejorable contra Inglaterra de nuestro seleccionado argento de fútbol que despertó un sentir nacional que también fue parte de un grito de desahogo ante un gobierno entreguista como el de Milei, estaba claro que eso seguiría encendido en parte de la sociedad y fue creciendo en los días la defensa de la riqueza de nuestras tierras por su paisaje, su naturaleza, por su riqueza en minerales, por resistirse a su enajenación.
Pero intentaron nuevamente derogar la ley de tierras que rige desde el 2011 (gobierno de CFK de ampliación de derechos). Ya lo había hecho Milei ni bien asumió con el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, derogando la Ley de Tierras (26.737) algo que no pudo gracias a la organización del Centro de Excombatientes Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata que a través de un amparo logró que la Ley de Tierras Rurales aún esté vigente (ver aquí https://cijur.mpba.gov.ar/novedad/5300 ).
Pero el topo que habita la Casa Rosada no se detuvo. Quiso, pensando que bajaría la espuma de nacionalismo que despertó el partido Argentina-Inglaterra, insistir en que el Senado apruebe el proyecto eliminando los límites a nivel nacional, provincial y municipal de restricción del 15%, que se puede extranjerizar, estipulados en la Ley, que indica que es mucho. Argentina en este momento —a nivel nacional, y en promedio— tiene extranjerizado el 5% de la tierra, 13.200.000 hectáreas, el tamaño de Inglaterra. Pero Milei y los aliados extranjeros de Trump que cogobiernan nuestro país como el FMI, a los que sirve el topo, deseaban más y no pudieron —por ahora—, pero insistirán con otros beneficios para ricos.
Javier Milei —mucho antes de ser presidente— le decía a Luis Novaresio —que solamente lo miró ¡Sin decirle nada! — en un reportaje en octubre de 2018 que “el Estado es el pedófilo en el jardín de infantes con los nenes encadenados y bañados en vaselina”. Curioso, que hoy como Presidente no tenga problema alguno en estar con Peter Thiel y ofrecerle el país de remate que se propone, justamente a Peter Thiel quien mantuvo una relación con el magnate estadounidense Jeffrey Epstein, que lideró una red de tráfico y abuso sexual de menores y que egistros y agendas de Epstein muestran encuentros, cenas con el inversor tecnológico que intercambió mensajes incluso luego de la condena por delitos sexuales que Epstein tuvo en 2008. ¿Quién cumple hoy el rol de pedófilo que metaforeaba Milei en 2018 en la relación actual que tiene con PeterThiel?
El evento impulsado por la Fundación Libertad y Progreso titulado “Vientos de Cambio” donde disertará Peter Thiel y formarán parte de ese encuentro el ministro de Economía Luis Caputo y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, era casi una planificación que se proponía luego de pensar que la mayor extranjerización de tierras ya sería ley.
De ahí que en la presentación del evento realizan un análisis del “momento histórico”, que para ellos representa Argentina, que “vuelve abrirse”, entiéndase entregarse para ellos. Está claro el objetivo de esta gente. Personajes como Peter Thiel desean construir numerosos centros de datos en la llanura de la Patagonia aprovechando cursos de aguas y las excelentes condiciones de refrigeración. Y para eso nada mejor que agradecer a los “vientos de cambio”, de entrega, que soplan a su favor.
Aunque no se pudo extranjerizar más, esperan ansiosos el Súper Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para contar con menos regulación, mayor beneficio estatal y condiciones para tener un absoluto poder tecnológico en nuestro país.

Según el ranking de millonarios de Blumberg, diez de las doce personas más ricas del mundo provienen del sector tecnológico. Ese sector que el doctor en Ciencias Sociales de la universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET, Ariel Goldstein describe en su libro La nueva oligarquía tecnológica. Poder sin límites en la posdemocracia, trabajo tan rico en información como en análisis.
Sabemos que el gobierno electo en 2023 actúa como fuerza de ocupación dañando y buscando enajenar todo lo que pueda en beneficio de esa nueva oligarquía tecnológica, como bien los define Goldstein. Que pueda montar en la Patagonia Peter Thiel su gran laboratorio mundial de IA, es el objetivo, por eso si no se pudo mayor extranjerización de tierras que la que otorga la ley, que es un montón, verá como esos “vientos de cambio” le permite aprovecharse del Súper RIGI que Milei regala y que intentará pasar por el Congreso próximamente, como ampliación desmesurada diseñado para “captar” (¿quién capta a quién cuando Thiel tiene más poder que cualquier Estado?) capitales superiores a los USD 1.000 millones destinados a nuevas actividades como mega centros de datos de inteligencia artificial.
Ensayar en la Patagonia el proyecto de ciudades sin Estado, es lo que quiso implementar Peter Thiel en Honduras con la ciudad empresa de Prósperana en la isla de Roatán, proyecto que fracasó tras un fallo adverso de la Corte Suprema de Honduras.
Para que la intención de construir el reino anarco en la Patagonia se concrete necesita de pasos trascendentales, uno de ellos que se permita la extranjerización de tierras, no se logró y verá el pope de la tecnología si encuentra alguna treta para que, si el RIGI recargado que le colocaría la alfombra roja de entrada para su conquista en el país, puede concretarse o esos “vientos de cambio” que se proponen soplan fuerte en Argentina permitiendo sea terreno fértil para sus negocios, encontrarán nuevamente en el Congreso un muro parcial de resistencia.
Thiel sabe que Milei necesita ser reelecto.
El dueño de Palantir desea que Milei continúe en el poder haciendo modificaciones que le aseguren un desembarco inamovible para su laboratorio de IA. Más allá que en 2027 pueda instalarse otro gobierno que impulse el desarrollo tecnológico propio, abrigando a la ciencia y tecnología -que Milei desprecia y despide como está haciendo con investigadores, desarrolladores y científicos-, resultará inútil si el gigante Thiel se instala con llave en mano y negocio hecho a medida y escala mundial.
Peter Thiel sabe que Milei necesita ser reelecto en las elecciones 2027 para eso, contando con todos los datos de los argentinos en Palantir, le permitirá influir a su favor en las elecciones próximas. Milei con el proyecto del Súper RIGI ofrece cero regulaciones para el desarrollo de la IA. Una abolición de normas estatales para que haga lo que quiera Thiel para alimentar los nuevos data center que se propone.
Creación de figuras jurídicas que faciliten la puesta en marcha de empresas gestionadas exclusivamente por la IA sin intervención humana. Libre de impuestos, para que se experimente como quiera el empresario. Eso está en juego en nuestro país. El capitalismo más atroz y volátil —que representan los popes de la tecnología— están esperando las condiciones, las leyes, que le permitan comerse Argentina con cuchillo y tenedor.
Peter Thiel que tiene un patrimonio de treinta mil millones de dólares según Forbes, decidió desembarcar en el país. Tiene la mirada puesta en la Patagonia. Escapando de la fiscalidad de California, el hombre de negocios con la IA le ofrece a Milei convertir Argentina en un gran laboratorio mundial de la Inteligencia Artificial sin restricciones, supervisiones, ni controles.
Thiel a través del capital riesgo Founders Fund está invirtiendo en un programa tecnológico para maximizar el yacimiento de Vaca Muerta, gigantesca formación geológica con hidrocarburos no convencionales en el norte de la Patagonia que debe ser explotado con técnicas de fracking y así capturar el gas excedente para convertirlo en electricidad para alimentar centros de datos de alta densidad para la Inteligencia Artificial.
En La nueva oligarquía tecnológica Ariel Goldstein describe que Thiel “aporta a Palantir una visión ideológica dura: Pro-Estado fuerte (en lo militar y en seguridad) pero anti-Estado benefactor en lo social; pro Occidente pero antipluralismo interno; partidario de la vigilancia masiva si la manejan ‘las personas correctas’ y convencido de que el futuro pertenece a las élites tecnológicas” (2026:51).
El fondo de inversión BlackRock es el principal accionista de Palantir. La empresa aliada a los intereses de Israel permitió que utilicen soluciones de software para reprimir a palestinos. Ex empleados de Palantir publicaron una carta denunciando como la empresa se había desligado de sus principios —aliada a Trump y Elon Musk—, abandonó transparencia y ética en manejo de datos y defensa de la democracia, denunciaron.

El capital digital aliado al autoritarismo estatal es lo que impera en Estados Unidos y lo que se propone replicar en Argentina Javier Milei. El libro La nueva oligarquía tecnológica señala que el poder de Thiel fue ser instructor de J.D. Vance, vicepresidente de Trump a quien “incorporó a uno de los fondos de inversión, financió decisivamente su campaña al Senado en 2022 y lo presentó personalmente a Donald Trump para impulsar su llegada a la vicepresidencia” (Goldstein, 2026:57). Si tuvo y tiene ese poder en Estados Unidos, con un títere como Javier Milei en Argentina dispuesto a entregar mucho más de lo que le piden, así como ajusta todo lo que desea el FMI, ¿cómo perderse la Argentina de remate que propone y llaman “vientos de cambio”?
Si el salvataje al topo que habita la Casa Rosada fue para que no colapse su gobierno, apareciendo directamente en la elección de medio término Donald Trump y su paquete de asistencia financiera para evitar el derrumbe, hoy vemos lo que se quiere cobrar de ese paquete “ayuda”, que es la condición de entrega, enmarcada en varios proyectos que el Congreso irá tratando para que se pueda servir de nuestro país un Peter Thiel que aprovecha estos “vientos de cambio”, que pueden ser para los argentinos —sino la detenemos— toda una tormenta duradera que padecemos a la intemperie, como pretenden dejarnos.
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