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“Uno es militante en todos los aspectos de su vida”

Ernesto Castro es un militante marplatense que hace dos meses publicó el libro “Militante, ¿para qué?”, pensando como aporte para el debate y la discusión política de ayer y en especial del hoy, marcado por un presente de despojos, crueldad y proscripción.

El compañero Ernesto Castro nos hizo llegar desde Mar del Plata, su lugar en el mundo, un ejemplar de su libro “Militante ¿para qué?”, con la intención de que le demos una leída y de ser posible, lo reseñemos en la revista. Y eso hicimos, a conciencia del esfuerzo que implica escribir un libro, y motivados también por el hecho de que el texto tiene el noble objetivo de promover la discusión y el debate y motivar, en definitiva, al lector, a comprometerse con la realidad de nuestro país, y también el mundo, desde la práctica de la militancia política.

“La respuesta de un militante jamás puede ser la subestimación, el enojo o la sorna”, dice el compañero Castro en un pasaje del libro, que tiene cien  páginas, está dividido en 14 capítulos y fue publicado por Editorial Azucena. Se trata de una definición generosa -e inteligente, podría decir más de uno-, porque atravesamos un tiempo muy oscuro, de deshumanización y crueldad, y si hace falta poner la otra mejilla para tender un puente con el otro, se hará.

En Mar del Plata, Ernesto y sus compañeros y compañeras de La Cámpora y otras organizaciones populares -entre ellas, Fernanda Raverta-, lo saben, porque disponen de varias unidades básicas, porque tienen un armado político en la universidad, lo mismo que en el sector de la cultura, porque caminan los barrios, ponen mesas, promueven la escucha y la discusión con la comunidad. En los últimos años la política perdió valor y legitimidad, y en parte, por esa razón Milei accedió a la Casa Rosada, luego de blandir una motosierra en campaña y prometer que desguazaría el Estado. 

Pero a diferencia de los años 90, cuando las políticas de entrega y endeudamiento que derivaron en la consigna “Que se vayan todos” y la crisis del 2001, hoy existe una generación que se sumó a la participación política durante los gobiernos kirchneristas, que tiene experiencia en la gestión del Estado, que tiene presencia en los territorios, que pasó y sigue representando los intereses del pueblo en el terreno legislativo, y cuya búsqueda vital es el fortalecimiento de la organización, para lograr, tal como sostuvo Perón, la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Militante, ¿para qué? se publicó en 2024, durante el primer año del gobierno de los hermanos Milei, cuando ya era evidente -para los distraídos, o los que habían votado cegados por el enojo- que LLA gobernaría para una minoría, con resultados serían devastadores, tal como había sucedido, en materia económica, con Videla y Martínez de Hoz, con Menem y Cavallo, con De la Rúa y Cavallo, y con Macri y Caputo y Sturzenegger. Los mismos de siempre pero bajo las órdenes de un demente con el corazón helado (y corrupto).

¿Hubo un hecho puntual que te motivó a sumarte a la militancia? 

Viste que en el libro yo un poco hablo de primaveras y de inviernos de la representación. Mi primavera militante fue un hecho trágico, y creo que hablo por un montón de compañeros y compañeras que se sintieron de la misma manera, que fue a partir del fallecimiento de Néstor. Yo el 27 de octubre de 2010 me sentí convocado a participar, me sentí interpelado por ese suceso y dije, me tengo que involucrar, tengo que honrar el legado de Néstor y todo lo que nos dio, y defender a Cristina, que fue lo que Néstor tanto nos pidió, y no porque Cristina requiera necesariamente que la cuidemos, sino porque la compañera estaba encarnando y continuando un proceso de transformación gigantesco y requería que todos y todas nos involucremos y participemos. Yo tenía 15 años, si no me equivoco. 

¿Tu formación como abogado también la pensaste como un instrumento para fortalecer tu perfil de militante político?

Mi formación como abogado por supuesto que la pensé como un instituto. Yo pienso que la militancia es un estilo de vida, que uno no puede separar la militancia de su vida cotidiana porque un verdadero militante, y no hablo en términos de militancia partidaria, sino en términos de militancia política, un verdadero militante es militante en todas las facetas de su vida. Uno no es que se saca la pechera y deja de ser militante, o abandona la actividad y deja de ser militante. Uno es militante en todos los aspectos de su vida. Yo entendí que el derecho es la herramienta más potente de transformación de la realidad. Para bien y para mal, porque así como tiene una potencia específica para transformarlo todo, también tiene una potencia específica para destruirlo y lo estamos viendo con el proceso judicial que pesa sobre Cristina. Y me sigo formando: actualmente estoy haciendo una maestría en Derecho Administrativo cuya tesis es la situación actual del presidencialismo argentino y su conflicto con los órganos judiciales y las instancias judiciales de revisión constitucional, y si esa incidencia jurídica es legítima o no en función de análisis jurisprudencial.

¿Por qué decidiste usar el usted para hablarle al lector?

Decidí hablarle de usted al lector para que el libro sirva de una suerte de diálogo entre dos militantes. Creo que una de las características principales de la época son la soledad y el individualismo, el aislamiento, las redes sociales y las distintas instancias digitales y virtuales que prometieron acercarnos pero terminaron alejándonos unos de otros. Entonces yo lo que busqué con ese libro es que quien lo lea no se sienta solo, o que es él contra el mundo, sino que somos un montón de compañeros y compañeras los que seguimos trabajando y pensando en la construcción colectiva y en la búsqueda de encuentros.

El libro se puede comprar en la web de la editorial.

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El compañero Castro, con el libro, realiza un recorrido histórico que nace en los albores de la fundación de la Patria, y llega hasta nuestros días -la pandemia es un parte aguas para explicar el presente- de un modo didáctico, sencillo, directo, para que uno, como lector, vislumbre, desde el minuto cero, un antagonismo entre dos modelos, o miradas de las distintos períodos históricos, y que nosotros, como generación política identificada con el peronismo, conocemos bien: liberación o dependencia. 

Ernesto recuerda que ese antagonismo tomó distintas formas y nombres: Patriotas y Realistas, Unitarios y Federales, Radicales y Conservadores, Peronistas y Antiperonistas. ¿Qué hizo Milei, aparte de gritar en los estudios de televisión, prometer una dolarización y apuntarle a la casta? Juntarse con el PRO y representar al antiperonismo.

Intercaladas en el relato, mientras repasa los hitos históricos, Castro apela a la cita textual a distintos referentes: Néstor, Cristina, Perón, Eva, Favio, El Indio, entre otros. Son hallazgos que encajan muy bien con el desarrollo de los hechos. 

“La militancia siempre debe ser constructiva, propositiva y colectiva”, afirma Ernesto en otro pasaje del libro, un compañero que se define a sí mismo como entusiasta, una condición indispensable para quien decide dedicar su vida a la militancia política, y más aún si se trata de un espacio del campo nacional y popular, teniendo en cuenta que a lo largo del tiempo, y más aún hoy, juega con la cancha inclinada en su contra.

Ernesto habla del Método del amor, y cita la definición “La patria es el otro”, de Cristina, para sintetizar la idea en un fundamento central: ahí también está el motor de la historia.

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En el libro hablás de los inviernos de representación política y citás el 2001 y el 2023. Hoy, pensando en el 2027, el panorama pinta complicado. ¿Qué expectativa tenés?

Yo creo que el panorama es complicado, sí, pero tengo expectativas bastante positivas. Viste que Cristina dijo que tenemos la obligación de ser optimistas y yo la verdad que trato de honrar ese legado todos los días. De hecho te spoileo: estoy escribiendo una segunda entrega de “Militante para qué”, que se llama “La primavera es inexorable”, y en el que digo que aun desde el invierno, el optimismo de la política y la fuerza de la militancia para construir una nueva primavera militante, y tengo intenciones de cuando retorne esta primavera, que considero inexorable, escribir una tercera entrega relativa a cuáles son las claves para sostener el mayor tiempo posible esta primavera. 

Yo soy muy optimista, y entiendo, como nos dijo Néstor más de una vez, que no existen victorias definitivas, pero tampoco existen derrotas eternas. Entonces creo que al gobierno de Milei le queda poco, tiene fecha de vencimiento, tiene fecha de vencimiento también de la injusta condena de Cristina, y así como digo que estamos pasando por un invierno de la representatividad, entiendo que la representatividad de Cristina sigue siendo la mayor en términos específicos y generales de la política argentina, y desde ahí yo creo que vamos a poder construir una nueva mayoría. 

Pero el rol de la militancia sí es central, y pasa por poder retomar el diálogo con nuestro pueblo, no porque lo hayamos perdido, sino porque creo que lo tenemos que potenciar, en el sentido de que tenemos que reinterpretar determinadas demandas sociales y hacerlas propias, hacerlas carne y hacernos eco de eso, con mucho método, porque es muy complejo el tiempo histórico y es muy complejo también el momento que está pasando en nuestro pueblo. 

Entonces, sin enojarnos, sin atacar, sin agredir, sin culpar a nadie ni a ningún par, yo creo que el desafío de la época es enorme, pero creo que la expectativa también es mucha y la esperanza se va a materializar tarde o temprano.

San José 1111, epicentro de actividades, encuentros y concentraciones denunciar la proscripción de Cristina.


Mencionás la postverdad y las noticias falsas, y la incidencia de las redes sociales en la construcción de la subjetividad. ¿Crees que con la organización de la comunidad, como pregonaba Perón, esas balas no perforan la conciencia de miles de compatriotas?

Yo creo que las noticias falsas nos perforan a todos. Lo importante de entender y decodificar que esto existe, pasa por tener los mayores reparos a la hora de consumir medios de comunicación o leer una sentencia jurídica. Por supuesto que no todos tenemos los elementos técnicos para interpretar determinadas cosas, pero sí para tomar todo con pinzas y construir pensamiento crítico. Cristina nos legó la tarea de formarnos e informarnos, y después planificar, divulgar y organizar. Pero en lo relativo a la información, creo que tiene que ser múltiple, y no un solo medio o una sola fuente. Y por supuesto que la organización popular y la organización de la comunidad pueden vencer eso, porque todos nosotros en un momento dado no interpretábamos la realidad como lo hacemos ahora. Yo un poco en el libro lo traigo, cuando recuerdo que mi familia, de tradición progresista y de izquierda, se informaba con TN, veíamos ahí qué estaba en el 2001, y hoy uno sabe a partir de la disputa que se dio con la ley de medios y demás, que hay determinados canales que hay que tomarlos con pinzas o que las noticias se cuentan desde un determinado interés. Entonces me parece que la formación, a partir de la organización, sí es una herramienta, pero no es la más importante, me parece que es el pensamiento crítico. 

Les das un lugar destacado a los jóvenes en tu ensayo, consciente de que son el motor de la historia. A diferencia del 2023, pareciera que ahora, producto de la crisis económica que golpea a sus padres, y también a ellos, estarían replanteándose el voto. ¿Te parece verosímil?

Hoy un pibe que tiene veinte años, el gobierno de Cristina, lo terminó de vivir cuando tenía nueve, e inició aquel gobierno cuando tenía dos o tres años. Entonces es muy difícil que nosotros le hablemos a un sujeto político que no vivió conscientemente lo que vivimos nosotros. Por eso es tan importante nuestro rol. Y no desde un lugar de pedestal. Digo, yo un poco lo estoy recordando en el nuevo libro. Esto de que cuando yo me sumé a militar era re interesante formarme escuchando a compañeros con mayor experiencia, escuchando compañeros con mayor trayectoria, que me decían, bueno, fíjate que lo que estamos viviendo ahora no es la normalidad, es un fenómeno particular de la historia, es el poder del Estado destinado a beneficiar a los grandes sectores populares.

Creo que nuestro rol hoy es, de alguna manera, la inversa, decirle a los pibes y a las pibas más jóvenes que esto que estamos viviendo tampoco es la normalidad, que no es la normalidad que el Estado sea un obstáculo para la vida de la gente, sino que la normalidad es quizás otra cosa, quizás lo que pudimos vivir con Cristina y con Néstor en el 2003-2015.

Entonces yo creo que sí, los pibes, por supuesto que pueden replantear su voto y la juventud históricamente es el motor de las grandes transformaciones. La juventud no tiene que ser obediente, la juventud no tiene que ser pro-status quo. Entonces yo creo que la potencia de la juventud es algo que el peronismo no perdió, pero sí tiene que recuperar en el sentido de todos estos jóvenes que apostaron por Milei, yo creo que sí, que podemos lograr que transforme en su voto de una manera bastante clara.

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“La complejidad aleja a la política de la realidad”, plantea Ernesto en otro pasaje del libro, para expresar así que el militante tiene que allanar cualquier estorbo que impida la comunicación directa y honesta con el compatriota que le toque conversar. Hacer peronismo es en primer lugar estar junto al que más lo necesita, y más todavía en tiempos de retrocesos y quita de derechos como el actual, y luego, si diese el marco y el contexto, tratar de promover la empatía, el músculo solidario y la organización. 

“No se puede ser feliz en soledad”, Ernesto cita a Favio, y llama a “transformar cada espacio de nuestra vida en un lugar de militancia” y a “discutirlo todo”. 

El libro se inserta en la tradición de pensarnos a nosotros mismos en términos políticos, y militantes, en una época determinada, que inauguraron los hombres y mujeres que integraron la corriente denominada Pensamiento Nacional, y que en este tiempo, el nuestro, retomaron los compañeros Damián Selci, Manuel Saralegui, Nicolás Vilela, Violeta Kesselman y Fabián Gastón y otros, quienes vienen teorizando sobre el kirchnerismo y nuestra generación militante, desde hace varios años, con libros y otras publicaciones impresas, decenas de textos y columnas en versión digital, y desde hace un tiempo, en columnas de radio y programas de streaming.

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Liberación o dependencia, la disputa histórica entre modelos de país. ¿Cómo se bajan esas categorías al barrio, la facu, la fábrica, la oficina?

Uno es militante en todos los aspectos de su vida, entonces tiene que entender que no todos tenemos la responsabilidad de cambiar las cosas, ni tampoco la incidencia de cambiar las cosas en lo macro, pero sí en lo micro, en cada uno de nuestros espacios de nuestra vida cotidiana. Entonces, nosotros tenemos que tener conciencia de que debemos militar los espacios que ocupamos. Uno no puede llegar a un lugar que no conoce o que le es ajeno y pretender militar de una determinada manera. Uno tiene que tener la legitimidad del que habita esos lugares. En nuestro propio barrio, con nuestros propios vecinos, hablar de lo que está pasando hoy, que no es nuevo, que tiene una historia, y lo mismo en la facultad digo donde yo estudio, también ocupo ese lugar, y que la universidad no nació de un día para el otro, sino que nació de luchas, decisiones políticas, de gobiernos que pensaron que la gratuidad universitaria y los derechos del pueblo de educarse. 

Y hoy tenemos una reforma laboral que lo que hace es perjudicarte, y ahí pregunto: ¿en qué momento no se te perjudicó como trabajador? Con los gobiernos peronistas; entonces hay que llegar a eso, a lo más sencillo, y no pensar que la militancia está llamada a dar discusiones que le son ajenas, no porque no le incumban, sino porque no las puede transformar, porque la militancia tiene que ser una herramienta más en la discusión política, pero al final del día el que va a tomar determinadas decisiones es el poder del Estado.

Hace unos días presentaste el libro en el Instituto Patria, y antes lo hiciste en un sindicato. ¿Te están llegando devoluciones de lecturas del libro?

Presentamos el libro en Ushuaia y también en el Patria, sí. Me están llegando devoluciones gratas, positivas, y me han hecho sentir muy bien, porque siento que cumplió de alguna manera el objetivo. Yo cada vez que presento un libro lo que busco es generar un espacio para el diálogo, para el debate, no un espacio de referencia personal ni mucho menos, sino un espacio para que los compañeros puedan sentirse cómodos, puedan discutir, puedan debatir, puedan disentir y puedan construir síntesis colectivamente.

Foto de cierre de la presentación del libro en el SECASFPI (Sindicato de las y los trabajadores de la ANSES).

¿Cómo viene la construcción política con Fernanda Raverta, en Mar del Plata, para que el peronismo gane, por primera vez en la historia, la intendencia?

Acá en Mardel tenemos la suerte de tener una compañera como Fernanda Raverta, un ejemplo de política, un ejemplo de cuadro político y un ejemplo de militante, fundamentalmente. Fernanda es una persona que siempre está a disposición de lo colectivo, que construye sin mezquindades, sin egos, de una manera absolutamente transversal, horizontal y colectiva, y lo seguimos intentando porque estamos convencidos de que Fer tiene que ser la intendenta de General Pueyrredón para transformarle la vida a los marplatenses y a los batanenses. El año que viene será un nuevo desafío y se verá cómo se configura el tablero electoral. No tengo ninguna información pero tengo muchas ganas de que Fernanda vuelva a competir y que gane la intendencia. Una vez ella nos dijo que pocas veces la historia pone a prueba a una generación. Y yo honro ese legado. Estemos a la altura. Reclamemos todos los días por la libertad de Cristina, reclamemos todos los días por la justicia y militemos todos y cada uno de los días. Yo creo que de esta se sale de tres maneras:  militando, militando y militando. 

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En sus redes, el compañero Ernesto Castro se define como militante de Cristina Kirchner, es abogado recibido de la Universidad Nacional de Mar del Plata, tiene un diplomado en Gestión Jurídica Municipal y está cursando una maestría en Derecho Administrativo. Tal como adelantó en la entrevista, ya está inmerso en el proceso de escritura de la continuidad de “Militante, ¿para qué?” porque como se dijo, por un lado hay que honrar los legados, y por el otro, como militantes somos entusiastas y tal como dijo el Flaco Spinetta, mañana es mejor. 

author: Mariano Abrevaya Dios

Mariano Abrevaya Dios

Director de Kranear. Escritor.

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