El silencio no es salud

En la UNLaM están despidiendo a los docentes del Departamento de Ciencias de la Salud ya que armaron un nuevo gremio, y encima tuvieron la osadía de ofrecerle a los alumnos contenidos que rompen con el modelo médico hegemónico.

Por José Cohen

Los trabajadores del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) están sufriendo persecuciones por su pertenencia gremial, ya que al parecer, su propuesta de formación académica, que plantea un enfoque para formar médicos con compromiso social y desde una concepción colectiva que contemple a los determinantes sociales de la salud, no tiene lugar en la casa de estudios matancera. Veinte docentes fueron despedidos y otros se encuentran amenazados con la pérdida de su fuente laboral.

La Carrera de Medicina de la UNLaM se creó en 2012, con el Dr. Mario Róvere (un reconocido médico, docente y consultor internacional) como Decano y el conflicto comenzó en 2015 con el su desplazamiento -a quien se le ofreció el vicedecanato-, y un posterior proceso de trato autoritario y discriminador hacia varios docentes, incluyendo la restricción del uso y acceso a dependencias del departamento, la prohibición del uso de aulas para la realización de reuniones de profesores y el desplazamiento de la secretaria de Investigación, la Dra. Diana Milstein.

El sindicato está nucleado la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA)

Ante estos sucesos, un grupo de docentes se reunió con el secretario académico de la UNLaM, quien se comprometió a interceder con el decano para resolver el conflicto. Pese a esto, se reiteraron las situaciones de maltratos, amenazas y ataques a profesores. Ante la pasividad de la Asociación Docente de la Universidad Nacional de La Matanza (ADUNLaM), el gremio que representa a los docentes desde 1999, un grupo de doscientos trabajadores formaron en agosto de 2015 una nueva organización gremial, que denominaron Sindicato de Investigadores y Docentes de la UNLaM (SIDUNLaM).

Los ataques recrudecieron. Las autoridades no les renovaron las designaciones, jubilaron a varios trabajadores sin derecho a prórroga o consideración especial y se modificaron a la baja las dedicaciones de otro grupo de docentes. Trascartón, en una nueva reunión con el secretario académico, los docentes fueron amenazados con la pérdida de sus fuentes laborales en caso de participar en actividades gremiales por fuera del sindicato oficial.

A comienzos de 2016 y cumpliendo con lo prometido, se despidió sin causa y sin previo aviso al secretario gremial del SIDUNLaM, Alejandro Rogers. Tiempo después, Mario Róvere fue destituido y el día 30 de diciembre veinte docentes (quince pertenecientes a la comisión directiva del SIDUNLaM) comenzaron a recibir correos en los que se les informaba que no serían tenidos en cuenta para la planificación del primer cuatrimestre de 2017. Los primeros días del nuevo año los docentes recibieron las cartas documento que comunicaban los despidos. Las rechazaron a través de telegramas. Todavía hoy no fueron respondidos por las autoridades de la UNLaM.

El ex ministro Gollán fue uno de los oradores de la clase pública que los docentes realizaron en la puerta de la UNLaM

Con este cuadro de persecución, amedrentamiento y amenazas, los docentes realizaron varias asambleas, en las que resolvió un plan de lucha que incluye el estado de alerta y movilización permanente. En la asamblea del 30 de enero último pasado, y frente a la actitud de las autoridades de la universidad, se decidió el paro de actividades, la difusión de los hechos y la realización de una clase pública frente a la casa de estudios. La respuesta de la universidad fue descalificar al movimiento docente y en particular la figura de Mario Róvere.

En la actualidad –tercera semana de marzo de 2017- los docentes siguen esperando una respuesta satisfactoria a sus reclamos. Para colmo, denuncian situaciones irregulares de parte de las autoridades, que decidieron tomar exámenes finales en asignaturas que no han dictado durante el año, asumiendo responsabilidades de los docentes en paro, los mismos que no fueron convocados para el ciclo lectivo 2017.

El presente de los docentes perseguidos es de lucha. Están siendo acompañados por los estudiantes y las organizaciones gremiales y políticas de La Matanza -especialmente de parte organizaciones sindicales nucleadas en la CTA y la CGT-. El secretario general del SIDUNLaM, Martín Castilla, hace unos días adelantó públicamente sus próximas acciones: “Los pasos a seguir están determinados por la situación nacional, en particular la de los docentes universitarios que estamos pidiendo la paritaria nacional para poder definir no solamente los salarios sino también las condiciones de trabajo”. En referencia a la situación en la Universidad Nacional de La Matanza dijo que “vamos a seguir peleando por la reincorporación de los veinte compañeros despedidos pero también protegiendo a todos los compañeros que adhirieron al paro y hoy están amenazados con despidos a partir del 1º de mayo”.

Los hechos indican que las persecuciones y amedrentamientos contra los docentes tendrían que ver con la iniciativa de organizarse por fuera de la organización sindical oficial, pero también, porque en la UNLaM no habría cabida para una forma de entender a la medicina que rompe con los paradigmas biologicistas, mercantilistas, y también con el modelo médico hegemónico.

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3 Comentarios en "El silencio no es salud"

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Matías
Lector

pésima información

Martín
Lector

La información es muy buena. Lo que está sucediendo es pésimo. Gracias

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[…] de La Matanza (UNLaM), ya que si bien a mediados de marzo de 2017 realizamos una cobertura (http://kranear.com.ar/2017/03/21/el-silencio-no-es-salud/), la situación empeora a medida que pasan los días y se profundiza la estrategia de […]

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