Por amar a Mara parece ser una ironía sobre este tiempo en el que para muchos las soluciones a casi todos los problemas se buscan en un tutorial de Youtube, en el buscador de Google, o desde hace un tiempo, con un intercambio con la IA, y no de la mano de profesionales y un proceso que exige sacrificio y también deseo. Con esa premisa, Diego Carreño, autor de la comedia dramática, escribió sobre una pareja que transita una crisis muy profunda, luego de más de veinte años de convivencia, y que apela a una terapia no convencional de la que surgirán efectos no deseados. Se la llevó a Carlos Belloso, y el reconocido actor del cine y la televisión decidió dirigirla.

Con una escenografía austera, el elenco compuesto por Sol Canesa, Cecilia Roche, Miguel Ángel Vigna y el propio Diego Carreño, le pone el cuerpo a una historia que trabaja con el arquetipo de una relación de pareja en crisis, pero con los recursos del humor y el drama, y de manera efectiva, ya que en la sala así como se escuchan ataques de risa también se producen silencios incómodos. Y ahí está el logro. 

Kranear conversó con Carrreño sobre la obra que se presenta en la sala La Carpintería, en el barrio porteño de Almagro, con la dirección de Belloso, y con la suma un nuevo pergamino a su larga carrera como actor. 

¿Cómo y cuándo gestaste la historia le da vida a la obra? 

Esta obra la escribí hace varios años. La verdad es que creía que en ese momento, cuando la escribí, no tenía a mi alrededor actores que fueran a responder, entendiendo el código o de qué iba este tipo de humor, y me parece que cuando los encontré me animé a realizarla, y surge con esta idea de las redes sociales viste que hay cualquier cantidad de gente que hace coaching, ¿no? Y vos decís, coaching, ¿de qué se trata esto? Siempre encontré como absurda la idea del coach y las redes sociales, que todo sea tan accesible, que yo te enseño a cocinar, a vestirte, yo te digo a dónde tenés que ir a comer, o qué obra de teatro tenés que ir a ver. Entonces se me ocurrió que podía existir una especie de coaching para llevarse bien en el matrimonio, que vengan unos terapeutas a tu casa y te digan cómo tenés que tratar a tu mujer o cómo tenés que tratar a tu pareja, a tu marido, lo que sea, para tener éxito en tu matrimonio. De ahí surge la idea.

¿Sos metódico con respecto al proceso creativo, o la escritura aparece cuando hay raptos de inspiración?

Yo escribo cuando me aparecen ideas, y recién ahí me pongo metódico. No me siento a que me aparezcan ideas, sino que me surge una idea que generalmente tiene que ver con el principio y el final de la historia que quiero contar. Y luego sí soy muy metódico para el desarrollo, porque siempre se me ocurre el principio y el final. Entonces luego me pongo a trabajar en todo lo que viene en el medio.

¿Por qué crees que Carlos Belloso decidió dirigir el guión de Por amar a Mara?

Carlos creo que lo eligió porque lo que más le interesó fue el comportamiento que podían llegar a tener estos personajes respecto de los terapeutas, y viceversa, porque hay como un límite muy frágil en algunos momentos de la obra entre quiénes son los terapeutas y quiénes son los pacientes. Vio en el texto algo que yo no veía, que era su grado de profundidad, e incluso me dijo que que le hacía acordar un poco a Synecdoche en Nueva York, por esto de los cambio de roles, y también le hizo acordar a Rabbids, el corto de David Lynch.

Carlos Belloso.


¿Qué te está aportando, como actor, tenerlo a él como director de la obra?

Muchísimo, porque yo soy una especie de autodidacta en cuanto a la actuación. No tengo un gran estudio como actor, sino que hice cursos. Y aprendo mucho con cada director. Carlos es un gran actor y un gran director de actores, además. Y se aprende mucho con él, en el trabajo del absurdo y de la comicidad en general, pero también al darle mayor profundidad a cada cosa, a no pasar nada por alto, sino quedarse en ese lugar y ahondar ahí para ver qué hay. Y encima me aporta una felicidad inmensa porque soy fan de Carlos desde que empecé a estudiar actuación. Lo mejor que me pasó como espectador fue ver a Los Melli, así que soy un fan incondicional de ese dúo y luego de Carlos con sus unipersonales. Soy muy muy fan de él.

El absurdo y el humor siguen siendo el eje de tu laburo. ¿Por qué crees que ese recurso funciona tan bien con el público?

Creo que funciona bien con el público cuando logras contar una historia a través del absurdo, pero con la cual el público puede identificarse, y no quiero pecar de snob ni de ombliguista pero hay muchos tipos de absurdos, hay muchas obras de Eugene Ionesco que para mí que serían como imposibles de realizar hoy porque ya no generan una empatía en el espectador. En cambio, en obras en las que trabajé, como digitales anónimos, era gente que estaba constantemente prendida a su teléfono celular y con eso es muy fácil identificarse. Luego, por supuesto que trabajamos en la comicidad del absurdo para llegar a rematar el gag, pero partimos siempre de una base, de una instancia reconocible. En este caso, en Por amar a Mara, si bien es un absurdo absoluto, y es una locura lo que se plantea, todos en algún momento pasamos por una crisis de pareja, entonces me parece que desde ese lugar el público puede sentirse identificado.

Escenografìa austera y mensaje al hueso.


Parece ser un acierto esto de problematizar la búsqueda de respuestas inmediatas a dilemas profundos. Alguno podría apuntar que sos un buen tiempista.

Es lo que te decía antes. Tenés al que te dice cómo hacer la tarta de verdura, tenés a la que te dice a dónde ir a comer la tarta de verdura, tenés a otro que te dice qué ponerte para ir a comer una tarta de verdura y otro que te dice que podes escuchar mientras comes la tarta de verdura. Y con la IA aún más, porque es como el extremo de eso, hoy la gente le pregunta a la IA cosas que antes le preguntabas a un amigo. Me parece que nos estamos yendo a unos niveles extremos y eso es que lo que planteamos en la obra.

¿Qué devoluciones estás recibiendo de parte de los espectadores? ¿Y la crítica?

Tenemos muy buenas críticas hasta ahora por parte de la crítica y tenemos muy buenos comentarios de parte de la gente, salvo algunos que hacen hincapié en que la obra no se entiende, y esto puede pasar porque es una obra poco convencional. Y aparte porque Carlos la convirtió en una obra mucho más profunda de la que estaba escrita, y le dio además una estética bastante absurda, como de choque. Por lo cual, creo que la obra no es multitarget, como sí lo era La lengua es un músculo, pero estamos muy contentos.

A lo largo de los más de veinte años de carrera en la actuación, Diego se formó con Wolf, integrante del legendario dúo Los Macocos, y apostó a la experiencia sobre las tablas como la mejor manera de aprender. Como actor, trabajó bajo la dirección de referentes como Julia Calvo, Claudio Martínez Bel, Leo Maslíah, Sebastián D´angelo, el director de La lengua es un músculo, de la que es coautor, y que estuvo en cartel cinco años, con éxito de convocatoria, y también con Patricia Palmer. Desde agosto de este año, sumó a Carlos Belloso. 

Diego es el primero a la izquierda, de pie.


Por amar a Mara se puede ver todos los sábados, hasta fin de año, en el teatro La Carpintería, Jean Jaures 858, CABA.  

Acá se puede leer la entrevista que Kranear le realizó a Diego en 2023, para indagar en su carrera y formación, y el trabajo con 'La lengua es un músculo, pero el lenguaje es un virus'.