Entrevistas Economía Gremiales

Campo adentro

Sebastián Campo es pequeño productor agrícola-ganadero que integra el espacio Bases Federadas. Crítico del gobierno de Javier Milei, dice que el peronismo debe saber hablarle al sector, escucharlo, como el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense Javier Rodríguez o la diputada nacional Julia Strada, que visitó su chacra. Cuenta que hay dos frases instaladas en ciudades del interior bonaerense que no pudo o no supo desarmar el peronismo. “Si al campo le va bien, a todos no va bien” y “el peronismo no quiere al campo”. Su análisis agudo y propuestas desde Bases Federadas, deberían ser tomadas en cuenta.

Sebastián Campo fue presidente de la Federación Agraria filial Pergamino. El 3 de enero de 2020 participó de una reunión con el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez. Al marchar al trabajo al día siguiente del encuentro, encontró su acoplado agrícola con las cinco tuercas de la rueda delantera izquierda flojas. Realizó la denuncia correspondiente en fiscalía planteando su sospecha de que podría tratarse de un ataque a causa de su posicionamiento en contra al tractorazo que se llevó adelante el martes 7 de enero de 2020.

El tractorazo convocado para el martes 7 de enero de 2020 surgió de la reunión de productores autoconvocados del día viernes 3 de enero en la localidad de Guerrico, ubicada a diez kilómetros de Acevedo, donde Sebastián Campo tiene su chacra, galpón, maquinarias y herramientas de labor. Allí encontró las tuercas de la rueda del acoplado aflojadas intencionalmente. En ese entonces, autoconvocados realizaban protestas contra el gobierno recién electo de Alberto Fernández. Sebastián ya no preside la Federación Agraria, pertenece —es secretario— de Bases Federadas. Voz distinta a entidades que aparecen en los medios comerciales y hegemónicos.

Pequeño productor agrícola ganadero de la localidad de Acevedo del partido de Pergamino, provincia de Buenos Aires, Sebastián Campo se encuentra trabajando. Siembra de alfalfa y maíz para este mes. La situación climática —prevé un Niño fuerte, con probabilidad de un 90% de lluvias constantes y abundantes para los meses que restan finalizar el año que se intensificarán en verano—, hace que los productores estén en la búsqueda de adelantar la siembra de maíz a pesar del frío. “Eso es riesgoso porque el maíz necesita temperatura para nacer”, explica.

“Con la inversión que implica sembrar una hectárea de maíz —cuenta que una bolsa de maíz oscila entre 140 a 220 dólares, de acuerdo al paquete tecnológico que se use, por lo que una inversión en una hectárea ronda los 500 y 600 dólares, varía en cuanto al híbrido que elija, la cantidad de fertilizantes por hectárea— los productores estamos eligiendo arriesgarnos un poquito con el frío y nos jugarnos al peligro por exceso de agua”. Clima y gobiernos nacionales neoliberales no son nuevos, se agudiza con el gobierno de Milei que niega el cambio climático.

Con Mauricio Macri como presidente a los pequeños productores le tocó lidiar en soledad con la sequía. “Campaña 2017-2018, nosotros tuvimos un período de sequía en el verano y después en la cosecha hubo más de veinte días de lluvia con más de trescientos milímetros produciendo que la mercadería cosechada estuviera afectada por, la sequía de diciembre-enero y luego un poco podrida por ese extenso temporal”, expresa Sebastián Campo. 

Campo, productor mediano de agro y ganadería, habla en representación de los intereses de su sector.


“Los productores tenemos —lamentablemente— el ejercicio de lidiar con el clima siempre en soledad. Con aquel gobierno de Mauricio Macri tuvimos también que salir de ese lugar en absoluta soledad. Las herramientas la vamos buscando los productores con lo que tenemos a mano. Con lo cual, uno va agarrando experiencia con sequías, procesos de lluvia intensos. Ahí vamos los productores peleándola”, dice Sebastián Campo. Sobre llovido, mojado, con el gobierno de Milei que no ha ejecutado una medida para pequeños y medianos productores.

Sebastián Campo trabaja la ganadería en una cañada en Acevedo. Unas 30 hectáreas. “En esa cañadita tengo más de 50 vacas madres. Estoy cerca de casi dos vacas por hectáreas. Eso me impone una visita al campo diaria. Es una cañada que, de manual por carta de suelo te indicaría que tenés que tener 0,6 o 0,8 vaca por hectárea y estoy teniendo cincuenta y pico madres, con lo cual amerita un gran esfuerzo”, describe.

Cambio climático y extractivismo agrícola

Remarca que ese trabajo produce “un mejoramiento en el suelo”. Cuenta con mucho orgullo que “entre 10 y 15 años el suelo se va mejorando a través de la implantación de pastura, acompañamiento con fertilizantes, la presencia del ganado bovino”. Sin dudas, son los pequeños y medianos productores los que siguen conservando ese valor por la tierra que trabajan. “Todo sabiendo que el patrimonio que más tengo que cuidar es la tierra. Ese patrimonio sino lo cuido, luego pasa factura. Lo veo en los campos que están más sojizados, más explotados desde el punto de vista empresarial. Luego terminan pagando la factura”, expresa Sebastián Campo.

“También digo que hay muchos productores que han ido tomando consciencia y tipos que hacían soja tras soja, tras soja, luego comenzaron a ver que en campos vecinos los resultados eran mejores que la manera de producir prácticamente extractivista”, señala el secretario de Bases Federadas. “La ganadería —está demostrado— que es la única que aporta carbono y materia orgánica de verdad, en ese descanso de 3 o 4 años que hacían nuestros abuelos —no estamos inventando nada—, ellos hacían tres o cuatro años producción agrícola, tres o cuatros años producción ganadera, para que el campo ‘descanse’, decía mi abuelo”.

Ese descanso es lo que hacía que la tierra no se sature. Ante el Niño fuerte que se aproxima, que esos suelos hayan perdido la absorción por falta de esa rotación, es lo que complicará el posible escenario de inundaciones que con alta probabilidad podemos tener. La falta de absorción de la tierra, producto de esa explotación agrícola extractiva por los grandes latifundistas de la tierra, los pocos que tienen mucho y buscan en menor tiempo posible maximizar sus ganancias, puede sumarse como un factor más que complique la situación en las tormentas que se avecinan.

“Lamentablemente el proceso de sojización que sufrió nuestro país en los últimos años hizo que esa costumbre no se haga —expresa Sebastián Campo, refiriéndose a la rotación agrícola ganadera que sus abuelos practicaban y que él continúa con ese ejemplo de labor consciente de la tierra— y se perdió infraestructura para ganadería: corrales, mangas, aguadas, cepos. Es muy difícil se recupere”, evalúa. A pesar que a los grandes ganaderos les va bien, analiza y observa que no “hay un retorno a la actividad en reinversión. Que se generen puestos de trabajo, que se masifique, a pesar que en relación de precios está atravesando un buen momento”. Lo que indica Campo está ocurriendo hace mucho tiempo. Grandes latifundistas de la tierra no reinvierten, fugan la ganancia de la actividad ganadera y la vuelcan en negocios especulativos de la timba financiera.

Todo sucede “a contramano del consumo de carne”, explica Sebastián. Ante la caída abrupta del consumo de carne por salarios deprimidos, escasos ingresos de una gran mayoría de argentinos a lo que el modelo de Milei eyecta día a día. “Sin embargo, uno no ve que haya inversión en alambrado, en molinos, en aguadas, para esa vuelta a la ganadería que uno esperaba”, dice Campo. “Decían que cuando la ganadería valga se iba a ver reflejado. Que evidentemente iba existir un retorno y no se está viendo cuando llevamos dos, tres años, de buenos precios”, analiza. 

“Un campo que está sojizado consume entre 500 y 600 milímetros de agua por año. Nuestra zona —en la pampa húmeda— suele llover alrededor de 1.000, con lo cual te están sobrando 300 y 400 milímetros anuales que, si haces doble cultivo, si haces pastura, si haces forestación, elevas rápidamente el consumo de agua para poder mitigar los excesos de agua y a la vez generando cobertura para los momentos de sequía poder conservarlos”, precisa Sebastián Campo.

Milei no realizó una medida de protección a los que trabajan la tierra. Los perjudicó con insumos desregulados, como el combustible que aumentó impactando en la actividad. También alcanzados por el impuesto a las ganancias ¿aumentado?

Al sector agrario le pegó de lleno. Porque en nuestro impuesto a las ganancias hay una cuestión que se llama cementera que es lo que está implantado en el campo. Eso tiene un valor el cual se asigna de acuerdo a la cantidad de hectáreas que tengas y lo sembrado. Esa cementera cambió mucho de un año a otro su valor, por un aumento que tuvo en especial la soja. Entonces impactó de lleno en el impuesto. Nosotros estamos pagando impuesto a la ganancia sin haber ganado dinero en forma efectiva y no se ve reflejado por parte del gobierno nacional ni en obras ni en nada. Vivo sobre la ruta 188 y es peligrosísima. El impuesto es altísimo. Consulté a mi contador, pensando que era un error. Hablé con colegas, con otros contadores y es un denominador común. Todos los productores —de mediana y pequeña escala— están afectados con el impuesto a la ganancia de una manera injusta. Hay un silencio increíble por quienes organizaban las marchas de los autoconvocados que están todos pagando silenciosamente. Sabiendo que nuestros costos, empezando por el gasoil y siguiendo por los fertilizantes, aumentaron notoriamente. Además, impuesto a las ganancias que lo están sacando a pagar en 12, 18 y 24 cuotas. Una necesidad de recaudación que antes uno veía reflejado en el PROCRAR (Programa de Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar, creado por Cristina Fernández de Kirchner el 12 de junio de 2012), en alguna universidad, hoy se vuelca a la timba financiera, al pago al FMI.

¿Están los pequeños productores endeudados?

No lo sé. No me consta. Si sé que hay productores que ya estamos sacando insumos financiados para la campaña 2026-2027. La sequía sufrida en 2023 se ha ido subsanando en varias de las zonas complicadas donde se repitió esa sequía. El productor no sé si tiene un alto nivel de endeudamiento, sé que está tomando deuda en este momento para la campaña entrante.

Hablabas de buenos valores de la ganadería que no se ve reflejada en inversión y puestos de trabajo por parte de los grandes tenedores y explotadores de la tierra. La contracara, cayó el consumo de carne. Alza de precios e ingresos magros de gran parte de la población, son el cóctel de políticas erradas de Milei. Las retenciones son fundamentales para mantener un precio a nivel interno desacoplado con el de exportación. ¿cuál es tu análisis? 

Atribuir el buen momento de la ganadería al gobierno nacional es como decir que la soja a 500 o 600 dólares fue gracias Néstor (Kirchner) porque fue en esa época que repuntó de 300 a 660 dólares. El precio de la carne tiene que ver con una cuestión mundial, donde países empezaron a consumir y eso elevó el precio. Sí es cierto que al tener esta política que refleja perfectamente lo que pasa en el exterior con lo que pasa en el interior de nuestro país, el productor se ve beneficiado. A partir de ahí es bueno preguntarse ¿cuántos puestos de trabajo generó la ganadería? Vengo escuchando que los frigoríficos están cerrando y están muy complicados. Evidentemente el buen precio de la ganadería no se ve reflejado en la cadena industrial. Es el primer dato a tener en cuenta. Segundo, que el consumo de carne no llegue a los 50 kilos por habitante y por año, en un país que llegó a consumir hasta 100 kilos por habitante, por año, realmente es para analizarlo.

Como pequeño productor cuando vendo mi novillo —esperé dos años y medio, casi tres para venderlo— con el trabajo que lleva, fui al campo todos los días y recibo un cheque que creo que es justo y paga todo ese trabajo, la verdad es que me siento cómodo. Ahora, la política tiene que dar una respuesta y no puede ser que uno escuche a dirigentes hoy que digan que comer carne es un lujo. En un país como el nuestro eso no es así. Hay que establecer políticas que permitan que el productor reciba un precio justo y que haga que la mayoría de la población pueda comer carne. Ahora uno se pregunta, porque este gobierno de Javier Milei ha propuesto que se pueda vender carne en pie. Eso es una primarización total. Un animal parado en un barco para ser exportado. La cosa es al revés. Los Bases Federadas creemos que ni siquiera hay que exportar la media res. Hay que trozarla, elegir los cortes que se comen en Argentina y exportar lo que se consume en el exterior, habrá que estudiarlo en profundidad. La solución no es liberar todo al mercado ni cerrar las exportaciones. El peronismo tiene que aprender de lo que está pasando porque hay que buscar ese equilibrio, sin saber bien cuál es la respuesta, creo que lo principal es buscarla.

Sebastián se apellida Campo y está representado por el espacio gremial Bases Federadas.


Las retenciones tienen un propósito para que exista un desacople de lo que se exporta con el precio para el mercado interno. Pero uno entiende que esa retención, que también paga un pequeño y mediano productor, debe volver a él para que siga produciendo y reinvirtiendo. La segmentación es importante. ¿Cómo lo analizas?

Absolutamente. Además, por ejemplo, en mi pueblo Acevedo que tiene 1.600 habitantes y a veces hago un razonamiento que es cuántos kilos de carne come Acebedo. Y estoy convencido que con 10 o 12 productores de acá logramos abastecer nuestro mercado local. ¿Por qué no se instalan pequeños frigoríficos de cercanía para el abastecimiento de carne de calidad en las ciudades pequeñas? La carne viaja demasiado y eso incrementa su valor. (Nota del Redactor: No debe perderse de vista que finales del gobierno de Alberto Fernández, en diciembre de 2023, el litro de combustible costaba alrededor de $311 a $400, subió a $553 tras la devaluación de mediados de diciembre de Milei y actualmente ronda los $2.047,50. La devaluación y desregulación del precio de combustible, sumado la liberación y baja de retenciones, explican la razón del precio alto de la carne en mostrador, aunque también los magros ingresos de las y los trabajadores, son el combo perfecto de factores que explican la caída del consumo).

En lugares donde existe frigorífico, existe matadero —como en Ramallo—, el precio de la carne se acopló al alza. Por lo tanto, la exportación sin control afecta. Entiendo que en algunos lugares no tienen cerca un frigorífico, matadero y eso eleva el precio. Pero los factores son otros. Desde el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense existe un programa que impulsa creación y finalización de frigoríficos. Pero eso no asegura una baja de precios, sino más bien la industrialización del sector que promueva empleo y arraigo.  

Estoy totalmente de acuerdo. Cuando hablamos que la ganadería está pasando por un buen momento estamos diciendo que el productor recibe entre 4.800 y 5.200 el kilo de carne y la gente la paga entre 20.000 y 25.000 pesos el kilo. La diferencia es muy grande. No hace mucho tiempo atrás tuve la visita de la diputada Julia Strada y fue muy importante que estuviera una diputada nacional en la chacra viendo las problemáticas, y lo que hacemos en forma directa. Esa posibilidad de que nos escuchen es primordial. Como también lo hace en forma constante el ministro de Desarrollo Agrario bonaerense Javier Rodríguez. Creo que la política debe acercarse al sector de pequeños y medianos productores para recoger nuestras problemáticas y tejer soluciones. Políticas que vayan a incentivar a las y los trabajadores de la tierra.  Hay que entender que el sector agrícola ganadero es un sector heterogéneo con realidades distintas. Se encargaron desde hace décadas de homogenizar al sector llamándolo ‘el campo’. Esa batalla hay que darla, yo no la doy por perdida, la sigo dando. Yo digo, yo no soy el campo. Soy pequeño y mediano productor. A mí me gusta diferenciarme en eso porque se han encargado de homogeneizar a un sector que es heterogéneo. Y en esa homogenización ganan los grandes y se invisibilizan a los chicos

Hay que entender que el sector agrícola ganadero es heterogéneo, que no alcanza con la denominación 'el campo'', dice Sebastián, y cuenta que sigue dando esa batalla, porque sino, los que ganan, son los grandes.


El poder económico permanente dueño de medios hegemónicos como Clarín-La Nación, con intereses en el sector agroexportador, en el conflicto por la resolución 125 de retenciones móviles, englobaron, homogeneizaron del sector como punta de lanza y acción destituyente contra CFK, pero también, cuando se habla del sector se busca a representantes de ciertas entidades que piensan lo mismo, sienten el mismo odio contra el peronismo. No es tu caso que desde Bases Federadas tenés una mirada no gorila, pero ¿los grandes medios los ignoran?

Lo que pasa que cuando vos miras los auspiciantes de los grandes medios y ves marcas multinacionales está claro a qué intereses van a representar esos medios. Te hacen creer que todos somos “el campo”, para mostrarlo único a sus intereses. A los Bases Federadas nos cuesta un montón llegar a los medios nacionales, a pesar que hemos tenido declaraciones que han sido de relevancia con lo que ha sido el intento de barrer con la ley de tierras. Nosotros nos expresamos duramente a diferencia de la Mesa de Enlace y Nicolás Pino, de la Sociedad Rural, que se manifestó a favor de la extranjerización de tierras. Sin embargo, ningún medio de los nacionales nos llamó. Eso forma parte —sin ninguna duda— de una invisibilización. Nosotros tenemos argumentos.  Vuelvo con la importancia de escucharnos. Los medios hegemónicos buscarán no reflejarnos por los intereses que tienen, pero la política debe escuchar nuestra voz y propuestas. Cuando podemos, la acercamos. Cuando estuvo Julia Strada elogió nuestras propuestas.

La diputada nacional Julia Strada visitó la chacra de Sebastián.


¿Y qué propuesta pudieron trasladarle a la diputada Julia Strada?

Le expresaba que en el campo se puede ver desde la ruta que existen muchas casas abandonadas y tenemos hoy un déficit habitacional gravísimo. Le decía a Julia (Strada), imaginemos un PROCREAR rural para reacondicionar vivienda que tengas en el campo, pero con un techo. No para el tipo que tiene 10 mil hectáreas. Para el de 200 hectáreas. Un crédito para que acomode la vivienda y si tenés alguien viviendo, una reducción en el impuesto a las ganancias. Desde Bases Federadas creemos que hay mucho por hacer. Apostamos a planificar desde el Estado políticas que acompañen al arraigo del productor, incentiven su inversión y promuevan empleo. Se pueden establecer políticas públicas diferenciadas. Créditos para ganadería hasta 100 vacas. Créditos para porcinos de hasta, 200 madres. El peronismo desde el 2008 no logró romper con estigmas. Hay un odio del sector agrario para con el peronismo desde esa fecha. Falencias de los dos lados.

¿Qué reina en el imaginario colectivo de la gente en ciudades donde habita el pensamiento de quienes realizan producción agrícola ganadera?

Existe una frase instalada como verdad revelada que es: “Si el campo está bien, yo estoy bien”, que hace poco me la repitió una señora jubilada a la que le dije, no. Si a mí me va bien a vos no necesariamente te va a ir bien. Ella volvió a responderme: “Si el campo está bien, nosotros estamos bien”. En el interior bonaerense, lo preguntas, la frase está. Es casi un lema también en otros lugares, provincias de la zona núcleo sojera. Acompañada a esa frase instalada como verdad revelada existe otra que es: “El peronismo no quiere al campo”. Conviven las dos frases. Y nadie —hasta ahora— del peronismo supo romper con esa conexión de esas dos frases que son tan potentes entre sí. Y el problema del peronismo es que no sabe hablarle al sector agropecuario.

¿Cuál es la razón?

Creo que hay un dolor de una parte del peronismo para con el sector. Lo veo en comentarios de videos que publico. Milei sí sabe hablarle. Se para en la Rural, no anuncia nada, pero dice: “Ustedes son el motor de la economía…”, o “ustedes que llevan adelante este país”. Sabe hablarle. Somos tipos que nos esforzamos, le ponemos muchas horas. Milei que le habla al sector, es el mismo que importa carne de cerdo desbastando una producción que genera empleo como la producción porcina que, sin embargo, hablas con productores porcinos Y te dicen: “hay que tenerle paciencia”. Eso también sucede, muchos se identifican con sus políticas, por ideología.

IG de Sebastián: @campo8480

author: Fernando Latrille

Fernando Latrille

Licenciado en Periodismo de la Universidad Nacional de Rosario. Técnico superior en Periodismo, egresado del ISET 18 de Rosario. Vive en Villa Ramallo, partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires. Como periodista da pelea contra injusticias, falsedades y odios. Libra una batalla en defensa de la libertad de expresión desde el 2018 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Su caso está en instancia de resolución (https://www.cels.org.ar/web/2017/10/%e2%80%8bla-corte-dejo-firme-la-condena-civil-contra-un-periodista/).

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