Con el sánguche de mila tucumano como bandera
Mamila se encuentra en el barrio de Nuñez, a pocas cuadras de la cancha de River. Se trata de una sanguchería al paso con un llamativo logo en cursiva y letras rojas, que irrumpe en la salida del túnel de Congreso, yendo hacia Libertador. Debajo del logo se destaca el slogan “El verdadero sánguche de milanesa tucumano” y la tentación es grande. Esta comida es una de las especialidades más famosas de esa provincia, después de las empanadas, claro, y hasta se la considera patrimonio cultural.
Gianluca, tucumano y dueño de Mamila, explica con su típico acento, que este sánguche se caracteriza por tener varias capas de milanesas bien finitas, lechuga, tomate y un pan “sanguchero”, de corteza suave y ligeramente tostado.
Mamila queda sobre la avenida Congreso, a menos de diez cuadras de River Plate.
“En Tucumán hay una sanguchería por cuadra”, según nos cuenta, pero él quiso probar suerte fuera de su provincia. Desde hace poco más de un año abrió su propio negocio, aún a pesar del desarraigo, el desafío de abrir un lugar así en Buenos Aires, la recesión económica y la consecuente caída del consumo.
“Entre los porteños la aceptación fue buena”, señala Gianluca. Un dato de color es que, si bien el sánguche de mila tucumano puede llevar queso de manera opcional, en la versión porteña no puede faltar una buena feta de queso gratinado a la plancha, porque así se lo pide el público local. Otro dato interesante es que la mayoría de sus comensales son varones; “casi el 70% son hombres”, grafica Gianluca, aunque también recibe a muchas parejas y eventualmente grupos de amigas, pero son las menos.
La comida al paso siempre tiene un atractivo, suele ser económica, sale rápido, se puede comer parado o en una barra, como en el caso de Mamila. Además, un sánguche siempre es una buena opción para la salida de la cancha o después de un evento masivo. En este caso la estratégica cercanía de esta sanguchería tucumana con la cancha de River es ideal para ese plan, y Gianluca lo sabe. Los domingos sólo abre si hay partido y parte del público futbolero ya adoptó este lugar como parada oficial después de cada encuentro.
Agustina, Gianluca y las mirindas de manzana.
También es la propuesta elegida por alumnos de las escuelas secundarias de la zona, que a la hora del almuerzo entran saludando con confianza y se ubican en la barra y las mesas del lugar, apropiándose del espacio. Vecinos del barrio saludan de camino y otros se acercan con choque de puños y gritos al pasar.
Mamila se hizo un lugar en el barrio y no sólo por lo rico de sus sánguches sino también por el carisma y simpatía de su dueño.
El menú puede incluir papas fritas y una bebida. Además del clásico de milanesa hay lomitos y un sánguche de ternera para los amantes de las carnes bien condimentadas, súper recomendable. No puede faltar la Mirinda sabor manzana, la gaseosa típica tucumana que acompaña este clásico (no se sabe bien por qué) y es parte de la tradición sanguchera. Los precios son accesibles y los sánguches son bien grandes, incluso hasta se pueden compartir.
Mamila queda en Congreso 1867, Nuñez. Abre de lunes a viernes de 11.30 a 15.30 y de 19.30 a 23.30. Los sábados sólo por la noche de 19.30 a 23.30 y los domingos sólo si juega River.
Como en Tucumán, pero en el barrio porteño de Núñez.
Instagram: @mamila.caba
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