Economía Política

El modelo de Milei y sus límites

No será infinito el salvataje para el modelo de valorización financiera de Milei. Pablo Manzanelli, estudioso de temas estructurales que afectan a nuestro país, habla de deuda y fuga e informa que más de 2.200 millones de dólares mensuales ssalen de nuestro país porque el acuerdo con el FMI levantó la restricción para que personas puedan comprar dólares. El sociólogo y economista analiza las tres grandes crisis que deberá abordar un nuevo gobierno que represente al pueblo.

Foto portada: Juan Casas para LPO

Pablo Manzanelli es doctor en Ciencias Sociales (UBA), magíster en Economía Política (FLACSO) y licenciado en Sociología (UBA). Es investigador del CONICET, docente, investigador y coordinador del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA-CTA). Se ha formado junto a Eduardo Basualdo y han escrito juntos valiosos libros. Hablar con él recobra mayor importancia en estos tiempos, por su conocimiento de temas estructurales que serán un verdadero problema para el gobierno que llegue después de Milei.

Un valioso aporte para la construcción de ciudadanía informada, fundamental para la toma de decisiones en democracia, es el libro Endeudar y Fugar un análisis de la historia económica argentina, de Martínez de Hoz a Macri que lo tiene como autor a Eduardo Basualdo junto a colaboradores como Mariano Barrera, Leandro Bona, Mariana González, Pablo Manzanelli y Andrés Wainer. Libro de la editorial Siglo XXI.

Es una obra que nos permite entender que aquella soberanía política y económica recuperada por el gobierno de Néstor Kirchner y continuada en los dos mandatos de CFK se interrumpió con la llegada del presidente Mauricio Macri, donde “asumió una importancia histórica el inédito ciclo de endeudamiento externo político del gobierno de Cambiemos, cuyos registros anuales no sólo superan en promedio a los de la primera variante de la valorización financiera y sus sub-períodos, sino que también lo hacen respecto del pico máximo de endeudamiento de la última dictadura militar” (2017: 191).

Dos libros valiosos.

Así también, Basualdo y Manzanelli, en otro libro importante como es Los sectores dominantes en la Argentina. Estrategias de construcción de poder, desde el siglo XX hasta la actualidad, nos ayudan a ver que “la rueda principal de la economía está construida por la cúpula empresaria y, dentro de ella, los grupos económicos locales y el capital extranjero, que son sus fracciones preponderantes”.

Por ello, problemas económicos actuales como “inflación, fuga de capitales al exterior o la constitución de una ‘economía bimonetaria’ no puede prescindir de las distintas realidades que conviven en la estructura económica del país”, de ahí el valor de análisis del libro.

Pablo Manzanelli dialoga con Revista Kranear sobre un modelo más como el de Milei, de valorización financiera, que el investigador explica. Qué hacer con la deuda externa del Fondo Monetario Internacional (FMI), soga al cuello que se ajusta para dominar a gobiernos populares, pero que actúa de salvataje para gobiernos entreguistas como el de Milei, forma parte de la entrevista.

Es un tema estructural que se deberá resolver, si en verdad en algún momento desde el campo nacional y popular se logra llegar al gobierno, que no es llegar al poder, como nos enseñó CFK. Pero resulta vital se intente, desde un futuro —si es que existe, futuro y gobierno nacional y popular— que quien gobierne para el pueblo busque abordar el tema pensando en la ciudadanía.

Lejos quedó aquel propósito que parecía noble que dio origen al FMI. La historia también nos recuerda que la institución creada en 1944, a fines de la Segunda Guerra Mundial, ayuda a los países desarrollados y perjudica a los países pobres. Lo sabía muy bien el presidente Juan Domingo Perón, quien tomó la decisión de no dejar ingresar al organismo. En una entrevista durante su exilio en España, concedida al escritor, periodista y caricaturista uruguayo Carlos María Gutiérrez, Perón enfatizó: “Nosotros le negamos la entrada al FMI porque dejar entrar al Fondo es dejarse robar, literalmente”.

Lejos de las imposiciones del organismo internacional, el gobierno peronista tuvo independencia para fijar tipos de cambio selectivos, así como el control del comercio exterior y los aranceles protectores de la industria que impulsó y que le permitió utilizar parte de la renta agraria diferencial para generar crecimiento económico y bienestar social. Los golpistas de 1955 interrumpieron ese desarrollo. Al menos cuatro de las etapas en las que nuestro país sufrió el endeudamiento con el FMI, que son las más gravosas, dan cuenta del resultado catastrófico para los gobiernos que se aferraron a sus recetas y para la sociedad, que encontró su vida deteriorada, con índices de pobreza e indigencia en aumento:

- El endeudamiento externo con el FMI durante la última dictadura cívico militar del 24 de marzo de 1976, que benefició a empresas y grupos económicos que apoyaron aquel golpe. El periodista y escritor Rodolfo Walsh —en su carta abierta de 1977—, explicó: “Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales”. Esa deuda fue la que condicionó y erosionó luego al gobierno democrático de Raúl Alfonsín, porque siguió el mismo camino de imposición que le fijó el organismo y tuvo que entregar su mandato antes de tiempo.

- El endeudamiento con el FMI Menem-Cavallo para sostener la ficción un peso-un dólar, que también fue mantenido con el dinero del remate de las empresas estatales, que cuando se esfumó, terminó estallando en el 2001, luego de que el gobierno de la Alianza, que no se salió de esa condicionalidad, apostara al mismo modelo de convertibilidad, nombrara nuevamente como ministro de Economía a Domingo Cavallo y se aferrara a un nuevo endeudamiento del FMI, que le soltó la mano. Así, terminó el gobierno de Fernando de la Rúa, que intentó sostenerse en el poder con represión y muerte en las calles.

- El endeudamiento con el FMI más grande de la historia por 44.500 millones de dólares durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018, que no le permitió ser reelecto, pero que terminó condicionando al gobierno del Frente de Todos, dado que su Presidente, Alberto Fernández, con su ministro de Economía, Martín Guzmán, lejos estuvieron de hacer una negociación sabia. Ese condicionamiento trajo la devaluación que exigió el FMI del 60% y que el ministro Sergio Massa negoció del 20%, concretada el 14 de agosto de 2023, lo que erosionó los ya magros ingresos de la ciudadanía y evaporó la ilusión de que Massa sea elegido Presidente por el Frente de Todos en segunda vuelta.

Las distintas etapas del endeudamiento con el FMI trajeron consigo la fuga de capitales. La historia también nos enseña que no existió como único camino el del sometimiento. El 15 de diciembre de 2005, el presidente Néstor Kirchner anunció plan de desendeudamiento con el FMI. Había considerado poner fin a esa dependencia, aunque el ministro de economía Roberto Lavagna no estaba de acuerdo con cancelar la deuda. La decisión de Kirchner se enmarcaba en un contexto donde el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tomaba esa decisión.

Eso llevó a la ruptura del Presidente argentino con Lavagna, quien abandonó el cargo el 20 de noviembre de ese año. El 3 de enero de 2006 se comunicó que la cancelación de la deuda había concluido. A partir de ese hito, los funcionarios del FMI abandonaron las oficinas que ocupaban en el Ministerio de Economía como si se tratara de un país colonial. En esa etapa, la recuperación de independencia económica trajo soberanía política, lo que permitió que el kirchnerismo sacara a la mayor cantidad de argentinos de la pobreza y creara más clase media, como informó el Banco Mundial. Una plaza repleta ovacionando a Cristina al concluir su mandato coronó ese proceso.

Pero Macri nos volvió a meter en el FMI. Ese condicionamiento que dejó la deuda de Macri, sumado los resultados de la negociación con el FMI llevada adelante por el entonces ministro de Economía Martín Guzmán del gobierno de Alberto Fernández, nos dejó con la soga al cuello. La negociación con el organismo que hizo Guzmán “no fue dura” ni trajo “beneficios”, como advirtió Máximo Kirchner al renunciar a la presidencia del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados el 31 de enero de 2022, por estar en disconformidad con el acuerdo, que trajo como resultado la falta de soberanía política y económica que tuvo el gobierno del Frente de Todos y su posterior derrota electoral.

Por cuarta vez, el sometimiento al FMI, que nos propone Milei será para sostener un plan que el propio organismo sabe que es inconsistente. No traerá más que penar a la sociedad, como había advertido CFK, a quien el poder económico, mediático y judicial tienen como presa política con peores condiciones que las que tienen narcos y presos por crímenes de lesa humanidad. A diferencia de ellos, Cristina es la única ex presidenta viva con la que nuestro país tuvo soberanía política y económica, porque mantuvo la misma postura y decisión política que su compañero Néstor Kirchner, de no estar con la soga al cuello del FMI y gobernar con libertad, cosa que no puede hacer el supuesto libertario que con su hermana in-conducen el país desde Casa Rosada.

Manzanelli es economista y sociólogo.

De ahí la importancia de poner en agenda un gran problema que deberá enfrentar un gobierno del campo nacional y popular. Se podrá resolver si quien llega, tiene la valentía de esa mujer que es presa política porque el poder permanente desea mostrarla así, tenerla ahí, para disciplinar a los demás. Para que, si alguien se anima, sepa que podrá sufrir las mismas consecuencias.

Poner en la agenda temas estructurales que afectan al país es el propósito de Revista Kranear. Hablar con Pablo Manzanelli es nutrirnos de su análisis riguroso, porque investiga y estudia desde hace años estos temas y nos ilumina con su observación precisa.

Calificas al modelo de Milei como uno más de los que ha tenido nuestro país de valorización financiera. ¿A qué se llama modelo de valorización financiera? ¿Qué hace el gobierno de Milei para que veamos que su política económica es de valorización financiera?

La valorización financiera es algo que se impuso en la economía argentina como lógica de acumulación predominante en 1976, en el marco de la última dictadura cívico militar. Cuando uno habla de valorización financiera lo que se plantea es que no sólo los bancos tienen alta rentabilidad, sino que la economía funciona en base a burbujas financieras y especulativas que se crean, que captan la mayor rentabilidad relativa de la economía en ese momento y por lo tanto las mayores inversiones. Eso trae aparejado que buena parte de los inversores pasen de la economía real a volcar sus recursos a lo especulativo a la valorización financiera.

Esto ocurrió en la dictadura cívico militar después de la reforma financiera de 1977, impusieron tasas de interés como lo que ahora se denomina carry trade, en ese momento se hablaba de bicicleta financiera o plata dulce, como quieran llamarle. Básicamente lo que implica es que el desarme de posesiones en dólares a pesos, en la colocación en activos financieros en moneda local genere una rentabilidad que sea superior a lo que varió el tipo de cambio en que se estuvo haciendo esa especulación financiera. Por lo tanto, la rentabilidad en dólares pasa a ser muy alta. Más alta de lo que se consigue a nivel internacional. Esto se logró sostener durante la dictadura cívico militar, la tablita de Martínez de Hoz formaba parte de eso, en 1977 y diciembre de 1980, cuando comienzan las devaluaciones, es que hunden o estrangulan la burbuja especulativa.

Después, entró en una fase con la fuga de capitales, el endeudamiento externo, se entró en una crisis de deuda que no se pudo resolver durante la década del ’80 y culminó en la hiperinflación. Luego en los ’90 hubo un nuevo ciclo —muy importante— de valorización financiera que fue el régimen de convertibilidad. Plancharon el tipo de cambio, un dólar un peso, por ley. Con un ciclo de endeudamiento enorme y de inversión extranjera directa por privatizaciones. Eso generó también que la tasa de interés en moneda extranjera que se consigue en la economía argentina sea superior a la internacional. Eso mismo intentó hacer Macri, le duró menos tiempo, dos años y cinco meses. Un ciclo de endeudamiento muy fuerte en base a estos ciclos especulativos.

Milei se inscribe en esa tradición. Intenta hacer algo de ese estilo, pero lo hace sin poder endeudarse, sin poder iniciar un ciclo de endeudamiento externo por fuera de los organismos internacionales de crédito y eso debilita las posibilidades de sostener la burbuja financiera. Por eso tuvo un ciclo de burbuja de muy corto plazo. Lo grafico de la siguiente forma: uno cuando habla de burbuja refiere a las burbujas de jabón, que pueden ser más grandes y duraderas, cuando viene de una fábrica la burbuja se arma muy bien, pero cuando uno la arma caseramente quizá se pinchan muy rápido. Las de Milei son de ese estilo, las que se pinchan muy rápido. Duran tres o cinco meses y se estrangulan con corridas como hubo después del blanqueo. Empezó a principio de 2025 hasta que llegó el Fondo Monetario, después hubo otra cuando apareció el salvataje de Trump, que eso aparentó una nueva burbuja especulativa que parece tiene a erosionarse, a pincharse de vuelta —todavía no estamos en ese proceso—, porque todo parecería indicar que empieza de ese modo. A partir de marzo y abril donde la tasa de interés baja y donde —sobre todas las cosas— deja de haber un ingreso de dólares muy fuerte por la vía de deuda privada, las obligaciones negociables que tienden a bajar. Eso genera un interrogante sobre cuánto pueda funcionar la burbuja especulativa que armó el efecto Trump.

Por eso vos decís que este modelo que ejecuta Milei fracasó. ¿Cómo explicas ese fracaso y qué mayores consecuencias puede traer para el pueblo?

Acá hay una novedad que no es única en la historia, pero sí por las magnitudes. El modelo que intentó como programa económico de revalorización financiera instaurar Milei fracasó antes del Fondo Monetario. El FMI llega justamente en función de un salvataje financiero para evitar que el fracaso del modelo colapse en los términos en los que estábamos acostumbrados, que es una corrida cambiaria muy fuerte y se profundice una crisis económica. Después llegó el Departamento de Tesoro de Estados Unidos y también con otro salvataje permitió ponerle otro pulmotor a la economía. La única situación por la cual no estamos en el marco de una crisis mucho más severa es por ese apoyo que hay de Trump a Milei.  Ahora bien, todo parecía indicar que el apoyo iba a ser infinito. Si bien es indudable que el apoyo ha sido enorme, que sin ese apoyo el gobierno de Milei hubiera colapsado, también hay que decir que había una propuesta que había hecho Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos que, en el marco del salvataje de octubre del año pasado, había propuesto resolver en parte o posponer la crisis de deuda que tenía la economía argentina. Es decir, los elevados vencimientos. A partir de juntar aportes de los distintos bancos de Walt Street para que aporten 20.000 millones de dólares que permiten canjear deuda pública. Eso no llegó y ahora como la situación es apremiante se habla de que van aparecer esos bancos, que están pidiendo que haya garantías porque Argentina va a entrar en default y esa garantía todo parece indicar que va a provenir de los organismos internacionales de crédito.

Pero eso no está cerrado, y esa es la incertidumbre que tiene la Argentina que tiene por delante, hasta que termine el gobierno de Milei, que pagar 30.000 millones de dólares de capital de deuda, tiene que pagar 15.000 millones de intereses de deuda. Además, tiene un nivel de fuga de capitales de 2.200 millones de dólares mensuales. El año que viene pueden ser más, y si uno analiza los meses que le quedan al gobierno de Milei, estamos hablando de 40.000 millones de dólares que hay que financiar de alguna forma.

La única oferta de dólares que tiene la economía argentina es el superávit comercial que está andando muy bien pero que no alcanza para cubrir todas estas necesidades que estoy planteando. Ésta es la situación crítica que tiene el gobierno y creo que es la principal encerrona que tiene para no poder construir un nuevo ciclo de endeudamiento. Escasa sostenibilidad de un modelo de valorización financiera que le permita a su vez generar algún tipo de crecimiento económico.

Mencionabas la cifra de 2.200 millones de dólares de fuga mensuales, ¿producto de haber eliminado restricciones?

Tenés un promedio de 2.200 millones de dólares por mes, sólo de fuga de personas, no de las empresas. Esto se generó a partir de lo que fue el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que abrieron el cepo (los medios hegemónicos le dieron ese nombre para demonizar a las justas restricciones, controles y límites impuestos por el Estado para comprar moneda extranjera, principalmente dólares) a las personas que están con un nivel de fuga muy alto. Esto no se está viendo en términos de tipo de cambio, esto tiene que ver con este primer trimestre que entraron muchos dólares por la vía de endeudamiento de las empresas por un lado y por otro lado el superávit comercial energético y agropecuario que fueron inéditos.

Eso permitió una bonanza comercial, que cuando aún persista y crezca, en lo que resta de gobierno de Milei no alcanza para cubrir 90.000 millones de dólares que hay que cubrir de deuda, que hay que cubrir de fuga de capitales más los que tenés de lo que se va en turismo en el exterior. Las necesidades de dólares son muy altas y muy difíciles de cubrir con una economía que no tiene capacidad de refinanciar la deuda y que tiene que acudir permanentemente a la ayuda de Estados Unidos, organismos internacionales de crédito o bancos de Walt Street para que lo salven de cada una de esas encrucijadas. Todo eso tiene obviamente un límite que en algún momento va aparecer.

Recordaba que, en octubre de 2022, estando Eduardo Basualdo y vos como invitados al programa de la televisión pública Desiguales, que conducían Luli Trujillo y Pablo Caruso, ahí Eduardo Basualdo expresaba que el problema de la inflación “difícilmente se pueda solucionar con políticas gradualistas”, que era necesario un shock de ingresos. “Aumento por decreto por el lado de la demanda” y “por el lado de la oferta, donde tenemos una inflación muy significativa”, proponía pararla “con un congelamiento de precios por 120 días”. ¿Qué debería hacer un gobierno nacional y popular si logra ser gobierno en 2027, para resolver el problema de pérdida de poder adquisitivo agravado aún más con Milei?

Creo que un próximo gobierno va a tener que enfrentar tres crisis en forma simultánea — lo cual habla de la complejidad que va a tener ese gobierno—, aun cuando sea ese gobierno de carácter nacional y popular. Por un lado, una crisis de deuda. Es imposible recomponer ingresos y sostener medianamente un proceso inflacionario, sin juntar reservas y sin resolver ese drenaje permanente de recursos por la vía de los vencimientos de la deuda. Por lo tanto, hay que hacer una restructuración. Es una restructuración muy compleja porque la mitad de esa deuda, la mitad de esos vencimientos, son con el Fondo Monetario Internacional y los organismos internacionales de crédito, que son acreedores privilegiados.

La segunda cuestión es la crisis productiva. Para poder recuperar márgenes de progresión de la clase trabajadora y avanzar en una mejor distribución de ingresos, es imprescindible revertir el ciclo de estancamiento circular que tiene la economía argentina hace ya muchos años. Para eso se requiere política industrial. Hay un eje central de un próximo gobierno que es generar los entramados productivos necesarios para reindustrializar la economía argentina. Utilizando Vaca Muerta como plataforma; desarrollo de proveedores especializados; utilizando las capacidades que hay en laboratorios e industrias farmacéuticas y tantos otros sectores que podemos nombrar.

Por último, la crisis a lo que vos referías. En todo este escenario se vuelve necesario recuperar el precio que está más atrasado de la economía argentina en los últimos diez años, que es el salario. Han crecido todos los precios. Mucho han crecido los precios de los bienes y servicios, de la tasa de interés, del tipo de cambio. El único que quedó atrás es el salario y me parece que ahí hay una necesidad de recomposición. Un shock distributivo me parece que se vuelve aún más necesario que en ese momento —que vos planteabas— cuando hablábamos con Eduardo Basualdo en ese programa de televisión durante el gobierno del Frente de Todos.

Pablo Manzanelli y Eduardo Basualdo, en el programa Desiguales 2022.

Hablabas de deuda y fuga que van de la mano. Siempre se debate si hay que reconocer la deuda. Un organismo como el FMI que utiliza el endeudamiento como ahogo para gobiernos que no le son afines ¿Cómo se juega contra un instrumento como éste? ¿Cómo lo analizas?

Creo que hay una corresponsabilidad absoluta del FMI en la crisis de deuda que se generó. Principalmente por el crédito que le dio al gobierno de Macri. Un crédito absolutamente por fuera de los estatutos del Fondo. Por otro lado, el salvataje que le dio al gobierno de Milei. Bajo esas circunstancias lo que hay que plantear es algo que ya está en discusión en el peronismo, que es considerar que la deuda con el Fondo Monetario tiene dos partes. Hay una parte que es la deuda que uno podría decir legítima, desde el punto de vista de los reglamentos del Fondo Monetario Internacional, que es la permitida por la cuota que tiene Argentina en el Fondo, estamos hablando de 20.000 millones de dólares. Ahora todo el resto, estamos hablando de más de 40.000 millones de dólares, todo ese resto, es un excedente político que no hay que renegociarlo desde el punto de vista de los programas habituales del FMI.

Hay que plantearlo en otros términos y discutirlo en otras instancias internacionales.  Esa es una vía importante para plantear. Hay que tener en claro que no solamente en Argentina se han desarrollado investigaciones como las que hacemos en FLACSO, sino también en muchos otros lugares, donde se analizó que los 45.000 millones de dólares que entraron del FMI durante el gobierno de Macri se fueron apenas entraron vía fuga de capitales. Así también, lo dice el propio Fondo Monetario Internacional en alguno de sus informes. Sosteniendo que se incumple una de las condiciones que utiliza el estatuto del propio FMI para decir si puede seguir desembolsando créditos o no, a una economía. Que es el hecho de que no se use para financiar la salida de capitales. Bueno, se usó así durante el gobierno de Macri y se está usando así durante el gobierno de Milei. Y por lo pronto es un crédito político que hay que rediscutirlo en sus propios términos.

Tema privatizaciones que lleva adelante el gobierno de Milei favoreciendo amigos. ¿Se busca hacerse de dólares para pagar deuda o seguir sosteniendo la fuga?

Se combinan muchas circunstancias. En primer lugar, una concepción clásica, neoliberal, pero muy extrema del ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, que es desregular y privatizar con simple sesgo ideológico, partiendo de la idea falsa de que todo lo estatal está mal, cuando esto no es así. Eso obviamente deriva en negocios como planteas y empiezan a emerger cada vez más ese tipo de negociados en términos de las relaciones económicas y los intereses oscuros que aparecen en los distintos hechos de corrupción.

Por otro lado, la necesidad imperiosa y permanente de conseguir dólares por donde puedan. Por esa vía creo que ya han descartado hacer algo fuerte como en los ’90, pero probablemente contribuye. Entonces vos tenés todos esos elementos que no hacen más que dejar un agujero en la estructura económica y las capacidades estatales de la Argentina, porque hay mucha de esas estructuras estatales que funcionan bien. Funcionan bien y se ha hecho muy bien al construir ese camino de desarrollo. Y acá —con este gobierno— la destrucción es muy rápida y es lamentable. 

author: Fernando Latrille

Fernando Latrille

Licenciado en Periodismo de la Universidad Nacional de Rosario. Técnico superior en Periodismo, egresado del ISET 18 de Rosario. Vive en Villa Ramallo, partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires. Como periodista da pelea contra injusticias, falsedades y odios. Libra una batalla en defensa de la libertad de expresión desde el 2018 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Su caso está en instancia de resolución (https://www.cels.org.ar/web/2017/10/%e2%80%8bla-corte-dejo-firme-la-condena-civil-contra-un-periodista/).

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