Derechos Humanos Militancia

La bordadora de Dios

La multitudinaria movilización en los alrededores de la Plaza de Mayo, el pasado 24 de marzo, dejó emociones, encuentros, motivos para seguir apostando a la organización, y muchas historias para contar. En esta nota se cuenta una muy especial, con personas muy cercanas a nuestra revista, y cuyas protagonistas se llaman Bordadoras en Lucha.

Hace unas semanas publiqué en mi cuenta de Instagram la foto de un libro que había terminado de leer y que no sabía quién me lo había regalado la noche del festejo de mi cumpleaños. Se generó un ida y vuelta muy lindo, en el que amigos y amigas subían comentarios sobre el libro, sobre el autor, sobre la historia, hasta que apareció el regalador. Se dio una escena que nos gusta llamar como “el lindo uso de las redes sociales”, cuando las usamos para divertirnos y darnos cariño.

Esta historia va por ahí.

Se nos fue marzo, atravesados por decenas de emociones de diferentes categorías por los 50 años del último golpe cívico militar. Estuvimos en charlas, homenajes y, por supuesto, en la gran marcha que terminó en la Plaza de Mayo

Ahí, en este 24 que nos dejó tan lindas sensaciones de un pueblo despierto y alegre, que impone el abrazo y la sonrisa sobre el desprecio y el horror; ahí, en esa hermosa manifestación, se vieron y se registraron miles de rostros, intervenciones y banderas.

En una de esas banderas (en realidad un rollo, como veremos en un rato) alguien bordó la cara de Ricardo Aníbal Dios, nuestro padre (padre de Mariano, editor responsable de Kranear y mío), asesinado el 15 de noviembre de 1976 en un operativo del Ejercito en la calle Riglos, cerca de la Avenida Directorio (ver el trabajo de mi sobrina Nati Bordesio)

No vimos la bandera (el rollo) en la marcha, nos hubiera encantado. La vio Celeste (hermana de mi hermano Mariano) al día siguiente en la cuenta de Instagram de Latfemnoticias. Es la foto 9 de este carrusel (las fotos son de @josenic0 y @catadistefano).

Entre los audios que nos mandamos entre nosotros en las primeras horas,  para averiguar el origen, nos quedamos con lo más importante: el cariño que transmite ese bordado. En un audio me dice Nati: Es hermoso quedarse con el gesto que alguien lo hizo con tanto amor, bordó su cara, impresionante.

O como dijo Mariano Abrevaya Dios en un chat: de las miles de fotos, alguien eligió la de Ricardo, la bordó con una precisión divina, alguien la incluyó en la bandera con otras cientos de imágenes y luchas, que otrx alguien, entre las muchas fotos que pudo haber tomado, tomó esta, y, a la vez, la editora decidió publicar.

Nati y Cele hablaron con sus compañeras, amigas, de LatFem para intentar conocer más sobre esa foto, sobre ese rostro.

Así pudimos conocer que se trató de una iniciativa de Bordadoras en Lucha (ya el nombre te pone la piel de gallina). En algunos lugares también las denominan Bordando Historias. Una convocatoria colectiva, federal y regional donde decenas de mujeres bordan luchas de nuestro país y de latinoamerica. Para este 24, se propusieron hacer un trabajo especial.

Para conocer sobre bordadoras en lucha tienen que escuchar en Spotify “La Tangente el desborde de las bordadoras en lucha”, un trabajo precioso producido por la Revista Crisis donde se explica el laburo que hacen y, en especial, la decisión de hacer el rollo que circule como una víbora de tela relacionado con el golpe de Estado. 

La meta, dicen las voces de esas mujeres, es traer a las personas para saber por qué lucharon, visibilizar sus historias, cuáles eran las consignas. Y uno puede escuchar como esas mujeres cantan esas consignas. Ahí, en ese encuentro, en ese ámbito, en esa comunidad de lucha, donde reivindican que allá por los años 70 hombres y mujeres buscaban cambiarlo todo, un cambio estructural; una de esas maravillosas mujeres bordó a nuestro padre.

La movida era que cada mujer bordaba a alguien, pero quizás no era un familiar o conocido, sino que la idea era colectiva y podías bordar algún nombre que para la bordadora era anónimo, alguien que aparece en una lista, en una crónica, en un libro o en algún video. Acá, alguien vio la foto y el nombre y eligió mostrarlo.

Cuentan las bordadoras que la convocatoria fue masiva, se sumaron diariamente en cantidades. Gente de todos lados quería participar de la bandera. Y les respondían: no es una bandera, es un rollo. Muchas bordaron un familiar, un profesor de facultad, un vecino del barrio, el socio de un club. Otras, personas que no conocían.

Cada retazo cuenta una historia, nos cuentan las mujeres en ese Podcast. La persona que lo a(bordó) a Ricardo Aníbal Dios sintió que había huellas profundas en esa vida.

Juntaron mil metros de rollos con la participación de 9 países, 13 provincias, 56 ciudades y 87 espacios de bordado y de memoria.

Hace un par de días Cele y Rocío (compañera de mi hermano Mariano) participaron de una actividad donde había pañuelos de las bordadoras luchadoras. Allí hablaron con Amparo, que forma parte de la organización, quien se acordaba bien del bordado de Ricardo Aníbal Dios. ¿Y saben qué? Esa parte del rollo lo hicieron bordadoras de Ecuador. Es un grupo de mujeres que se encargó de bordar los retratos de detenidos desaparecidos de la facultad de Derecho (Ricardo estudió un tiempo abogacía en la UBA de Derecho). El pañuelo o rollo o bandera llegó desde Ecuador a Buenos Aires en febrero.

Esa bordadora sintió que en ese rostro había una historia para contar, para expresar. La compañera fotógrafa percibió también una historia para retratar. Y la editora una historia para elegir. Nos llegó y estamos agradecidos.

Se estima que un millón de personas circular por la Plaza de Mayo y alrededores el pasado 24 de marzo.

Ricardo Anibal Dios era un militante político que luchaba por un país más justo. Estudió, trabajó, se enamoró. Reía, lloraba, iba a la cancha a ver a River, le gustaba pescar, acampar. Le encantaba pasar el tiempo charlando con sus compañeros de militancia. Era templado pero arriesgado. Solidario. Tuvo dos hijos.

Ricardo dejó huellas, caminos, senderos. Y tenía una mirada profunda, penetrante, un rostro. Bordado con amor, por una mujer que no lo conocía. Y eso, hoy, en esta hermosa anécdota, es lo más importante. Conectarse no solo desde el lugar de familiar de las víctimas, sino la posibilidad de conectarse con esa lucha, con esos tiempos, sin la necesidad de tener una relación previa.

Encontrar a Ricardo ahí nos conmueve por conectarnos en una misma lucha, a través del cariño, del arte, de la sensibilidad, de saber que solo podemos realizarnos si es con otras y otros, en igualdad, y nunca dejar de soñar y participar en una Argentina grande -como San Martín soñó-, solidario y feliz.

author: Ricardo Dios

Ricardo Dios

Abogado, peronista, hincha de River y ricotero.

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