Militancia Peronismo

Chunchuna Villafañe por ella misma

La ex modelo y militante peronista que marcó el mundo publicitario de los años 60, falleció hace unos días, y Roberto Baschetti le dedica una semblanza con la que repasa su vida y compromiso político.

Nacida el 9 de abril de 1934, Elba “Chunchuna” Villafañe falleció el 4 de junio de 2026 a la edad de 92 años. El apodo lo heredó de su madre a la que apodaban igual. Fue hija única. Padre militar de infantería, peronista y campeón de salto con sus queridos caballos. Madre descendiente de inmigrantes gallegos y asturianos. Sus padres se separaron cuando tenía 12 años. Fue a parar como pupila a un colegio de monjas, el del Sagrado Corazón.

Una rebeldía indomable que en ella corporizaba, dejó luego lugar a un período de misticismo extremo. Rezaba mucho. Cada vez que tomaba la comunión estaba convencida que tenía a Dios dentro suyo. Pensó que quería ser monja. Las mismas hermanas de la congregación que ya mostraban cierto acercamiento a la teología de la liberación cristiana, la pararon en seco. Primero debía salir a la calle a vivir su vida y después sí, si lo consideraba necesario o imprescindible, volver al claustro religioso y tomar los hábitos.

Se recibió de Arquitecta y fue la más importante modelo publicitaria en Argentina en los años ‘60 con su voz cascada y erótica. Se calcula que grabó más de 200 publicidades. También fue diseñadora y decoradora. Hizo saber que lo que más le molestaba en la vida era la injusticia, el desorden, los privilegios y el acartonamiento de algunos.

Con su primer marido –Horacio Molina, guitarrista y compositor- tuvo dos hijas; Juana e Inés. Se casó en 1961 y el matrimonio por civil e iglesia duró diez años. Luego su compañero fue “Pino” Solanas durante ocho años más y por último un marchand de arte, de pelo y ojos claros, que se llamaba Adolfo Juan Ángel “Chango” Lavarello con el que estuvo otros treinta años; lo conoció en Paris y él falleció en el 2010.  

Aquí repaso algunos de los pasajes más importantes de su vida.   

Su relación con el Padre Carlos Mugica

Hizo trabajo militante en la Villa 31 de Retiro.

“Yo estaba convencida de querer hacer eso porque consideraba que a mi vida le faltaba algo. Para entonces ya estaba casada y tenía dos hijas. Inés, tomó la comunión en la villa. Y para mí hablar con Mugica era extraordinario. Lo conocí en una fiesta de una chica amiga de él. Me encantó cuando le dijo a una mucama que atendía a los invitados si quería un cigarrillo ¡Que gesto!”.

¿Y qué es lo que hacías en aquel lugar pobre, olvidado e inhóspito para muchos?

“Me gustaba mejorar las viviendas (recordar que Chunchuna era arquitecta). Y en un momento había mucha gente enferma a las que no atendían en el hospital. Y yo que hacía… me las llevaba conmigo y las atendían inmediatamente. Eso me daba mucha rabia y mucha vergüenza al mismo tiempo…” (entrevista de Luis Sartori. Clarín. 8-4-2013).

“íbamos a empezar el proyecto para el mejoramiento de las casas, y eso sí me parecía bien. Algunas de las casillas que había ahí eran siniestras: no había ventanas, ningún tipo de ventilación, tenían humedad … vivían todos hacinados. Fue el momento de las elecciones que ganó el peronismo.  Allí fue cuando pareció que el proyecto se iba a hacer realidad. Mugica había conseguido el material, que era tan caro; nosotros con los villeros íbamos a hacer las casas… Y bueno lo asesinaron” (entrevista de Mona Moncalvillo. Humor. Abril 1985).  

Chunchuna Villafañe dialoga con el Dr. Ortega Peña; detrás de ella, el Dr. Eduardo Duhalde (el bueno); en la cabecera de la mesa Carlos Carella y el Padre Carlos Mugica.  


“Me acuerdo que la familia de Mugica vivía en un piso genial en Recoleta y él se fue a la villa donde había un olor a cloaca que te mataba. Y me acuerdo de los jóvenes de la villa que eran extraordinarios, pero todo era por su accionar. Él no bajaba los brazos nunca y no hacía maravillas, pero decía cosas que son lógicas. Y no es que todo era perfecto, como sueña la izquierda, no. Era lo que había” (entrevista de Felipe Deslarmes. Sur. 7-6-2009).

“Para mí es –no era- una persona importante que quiero mucho. Recuerdo una frase que me emocionó.  Yo estaba muy mal, y una noche lo llamé como a las doce a su casa para decirle: ‘Mirá, tengo este problema’. Casi como un confesor, a pesar de que era difícil por qué él no tenía el aspecto de un sacerdote común. Le dije: ‘Disculpáme que te llame a esta hora, no quiero molestarte’. Y me contestó: ‘Es al revés, para mí es un placer, me hacés sentir importante porque puedo darle algo a alguien” (entrevista de Mona Moncalvillo. Humor. Abril 1985).  

El odio al peronismo

“Año 1972. Me quedé sin trabajo. Había una campaña de sidra La Victoria y ya estaban las fotos porque se iba a hacer la campaña en la vía pública. Pero me llama el tipo de la agencia de publicidad enfurecido y me dice: ¿Cómo se te ocurre decir que sos peronista? Y no se hizo la campaña (entrevista de Luis Sartori. Clarín. 8-4-2013).

“Alguna vez se dijo que inesperadamente yo me había declaro peronista. Y no es así. Lo que pasa es que había hecho un arreglo con mi ex marido (Horacio Molina). Como él era muy antiperonista, me había dicho: ‘lo único que te pido es que en los reportajes no digas que sos peronista, porque no lo puedo soportar’ (…) Cuando me separé, me lo volvieron a preguntar y lo dije. En ese momento yo era muy conocida como modelo y fue una bomba. Mucha gente me llamó. Estaba haciendo una gran campaña publicitaria y se suspendió inmediatamente. Fue la última que hice … me quedé sin trabajo”.

 “No te perdonan ser peronista. Un amigo me dijo una vez que yo era una traidora a mi clase ¿Qué clase? ¿Qué traición? Hay cosas que no te perdonan. Yo creo que si uno vive en un país y quiere que ese país sea, que exista, tiene que, mínimamente, decir lo que piensa” (entrevista de Mona Moncalvillo. Humor. Abril 1985).

Nota de R.B.: También su nombre apareció en una de las listas negras de los dictadores que manejaban los medios de comunicación y fue prohibida en televisión, que era el medio más visto y sintonizado por excelencia en esa época. 

El viaje en el chárter

Invitada, acompañó a Perón en el vuelo de regreso desde Italia, el 17 de noviembre de 1972, luego de 17 años de injusto exilio.

¿Cómo llegaste a esa instancia y ser parte de ese momento histórico?

“Por un tío mío hermano de mamá que era el que le transcribía los discursos a John W. Cooke, (se refiere a César Marcos). En su casa conocí a mucha gente del peronismo de aquella época. Y en mi casa estuvieron mucho tiempo escondidos Cooke. Lagomarsino y Marcos. (…) Aquel día estaba muy contenta. Me acuerdo de muchos señores grandes que me hablaban y yo decía ¿quién es? Me conocían por mi tío y porque en ese momento yo había dicho que era peronista. Me acuerdo que Lorenzo Miguel me mandó un ramo de rosas por eso” (entrevista de Luis Sartori. Clarín. 8-4-2013). 

Fue una modelo que marcó época

“Yo trabajaba en el Correo Central en el Área de Arquitectura mientras estudiaba esa carrera. Y ocurrió que mi primer marido, Horacio Molina, tenía un hermano que tenía una productora y que necesitaba una rubia para una publicidad de algo para el pelo. Insistió para que la hiciera yo. No quería, pero acepté. Me acuerdo que me preguntaba a mí mismo ¿cómo puede ser que paguen todo eso por un solo día de laburo y por hacer una estupidez así? Nunca le di importancia como laburo y por eso me fue tan bien. Cuando vos querés algo, cuesta avanzar, porque como lo deseas, te agarrás de lo que sea para ver si hay una posibilidad … pero cuando no te interesa sale solo. Al menos esa es mi experiencia” (entrevista de Felipe Deslarmes. Sur. 7-6-2009).

Modelo y peronista.


Fue gremialista

“En el año 1961, mi profesión seguía siendo la arquitectura, pero sin quererlo me encontré con muchas propuestas de trabajo, y poco a poco, me hice conocida. Colgate, Sylvapen y muchas otras campañas me lanzaron al mercado con una imagen aparentemente vendedora. Conocí un nuevo medio: el de las modelos. Un medio donde se cometían muchas injusticias, especialmente con las chicas jóvenes que recién empezaban. Aprovechaban su inexperiencia, y no había ninguna estructura que las defendiera. Los primeros pasos para crear una organización gremial para las modelos la dimos María Marta Lagarrigue, Karin Pistarini y yo. Trabajábamos con fervor. Mucha gente se reía por nuestra intención de organizar a las modelos, de pelear por un sindicato. Así, las tres incursionamos en un terreno totalmente nuevo. Íbamos al Ministerio de Trabajo a discutir con la patronal. Que el sueldo mínimo es tanto, que tal decreto o tal ley… Y finalmente logramos la personería jurídica. Queríamos tener un sindicato, pero conseguimos solamente una asociación” (entrevista de Adrián van der Horst. La Semana. 14-4-83).

Y también fue peronista

“Todo el mundo hablaba tanto de la cultura y yo me preguntaba ¿Qué carajo es la cultura? Y un día se lo pregunté temerosa a mi tío (que era César Marcos, nada menos), porque para mí, así rubia y de ojos celestes y nunca metida en nada, yo me veía como la estúpida de la familia … y me dijo: ¡El gaucho es la Pampa!, y no me dijo más. En ese momento no entendí nada, pero después sí, ¡Claro! La cultura es el lugar donde vivimos, son nuestros gestos, nuestras costumbres, nuestras raíces. Verdaderamente es así. Y ahí fue, quizás, que empecé a ser peronista” (entrevista de Felipe Deslarmes. Sur. 7-6-2009).

“Nunca pretendí ser un cuadro político ni nada parecido. Pero siempre pensé que era una obligación cívica que, si estás viviendo en una dictadura, con alguien no elegido, uno tiene que comprometerse de alguna manera y trabajar para ello” (entrevista de María Moreno. Las 12/Página 12. 15-9-2000).

“Yo no soy una dirigente política, por eso no puedo mantener una discusión política. De lo que si estoy convencida que si un tipo es peronista y entiende lo que es el peronismo, nunca deja de ser peronista. Para mí sería imposible, porque siento al peronismo como la verdad de mi país. Es la única posibilidad de construirlo. Es la única ideología que entendió al país. Pero para mí también es una cuestión de sensibilidad. Me encanta la emotividad que encierra el peronismo. Y si algunos la llaman sensiblería me gusta más. Admito lo trágico y lo grotesco que tiene el peronismo, me gusta todo” (entrevista de C.L. Contraseña N° 7. Agosto 1983).  

Fernando Solanas en su vida

“Lo conocí durante una proyección de Gerardo Vallejo; esa fue la oportunidad para pedirle a él todas sus películas (que yo necesitaba para proyectar en la COFADE –una Comisión de Familiares de Detenidos- y cobrar una entrada cuyo valor era para esos familiares). Entonces me invitó a salir y empezamos a vernos. Finalmente, nunca conseguí las películas, pero conseguí un marido…” (entrevista de Mona Moncalvillo. Humor. Abril 1985).

El desopilante encuentro con Rodolfo Galimberti

Año 1972. Gobierno de facto del general Lanusse. “A Galimberti lo conocí porque un día me llamó a casa para decirme si yo podía guardarle ciertas cosas (…) llamé a mi cuñado y a mi tío y me dijeron ‘tenés que hacerlo’. Bueno, dije, está bien, lo voy a hacer. Yo no pertenecía a ninguna organización. Me pidieron un favor, yo pregunté lo hago o no lo hago, y me dijeron hacélo. Y tenía que guardar ciertas cosas que no puedo decirlas. Bueno, nos teníamos que encontrar. Te pido por favor puntualidad le dije porque yo andaba corriendo, tenía muchos problemas y además una tía mía estaba muy enferma y yo era la única sobrina. Quedamos a una hora determinada en un bar de Pueyrredón cerca de San Agustín. Y no venía, no venía, no venía… Y al final cuando entró, yo pensé a que está jugando... Parecía Humphrey Bogart que entraba y así inmediatamente la gente sentada en las mesas lo mira y se dice ¿qué le pasa a este tipo? Era una cita secreta … es como si yo no quiero que me miren y entro al lugar con tacos altos aguja y todo el mundo va a decir, que hace ésta loca que entra así... Y me dice ¿Adónde tenés el auto? Con tono imperativo. Acá enfrente, le digo. Vamos, me dice, (con un tono conspirador mandón). Pero con el mismo efecto de película de cowboys o de gánster de cuarta. Y entonces fui al auto. Vamos. Él se agacha en la parte de atrás del mismo. Yo le digo: ‘No te pongás así como si te quisieras esconder porque es ridículo. Sentáte bien’, Yo ya estaba de mal humor y pensaba que ahora encima me tengo que ir a la loma del culo y volver con este tipo. Pero por otro lado digo: ‘Bueno, tengo que tener cierto respeto porque este tipo se la juega…’ aunque me parecía medio tarado, medio que se mandaba la parte… era una situación terrible y encima de golpe me dice que tiene un revólver y me pide que lo ponga debajo del asiento. Lo hago. Debíamos ir por la Panamericana… Finalmente no se consiguió lo que había para ‘guardar’, debíamos volver otro día, pero él quiso ver el lugar donde íbamos a guardar las cosas--- y lo llevé al lugar. Y después me arrepentí. Volví a consultar y dije ‘miren que a mí esto no me gusta nada, no me gusta la forma, no me gusta la actitud’. Bueno al final me quedó claro que conmigo estaba canchereando (me decía ‘Vos sabés que yo se tirar…’). Era como un chico de 12 años que se hace el canchero… pero no trató de encuadrarme, estaba coqueteando, él lo que quería era levantarme” (entrevista de Viviana Gorbato. Desgrabación).

El exilio

El 3 de octubre de 1976 partió al exilio. “El exilio siempre es muy difícil.  Extrañas todo; desde el colectivo 60 hasta los gestos de la gente. Tenés una pérdida de identidad total. Sos otro. Recién ahí te das más cuenta de lo que es la cultura. Nosotros veíamos a unos que venían caminando y a dos cuadras nos dábamos cuenta de que eran argentinos. Hasta por la forma de caminar” (entrevista de Felipe Deslarmes. Sur. 7-6-2009).

Nota de R.B.: Creo recordar que tuvo que pintar paredes o hacer instalaciones eléctricas, tareas que hacen albañiles, pero que ella tuvo que rebuscárselas y hacerlas gracias a su oficio de arquitecta para poder sobrevivir en París. También tejió suéteres y vendió ropa. Supo decir: “vivir en el exilio sin trabajo, un mes equivale a dos o tres años de una vida normal. El desgaste de estar metidos en un departamento, con chicos, sin dinero, sin trabajo y sin identidad, es monumental”.  

Sigamos…

“No sé cómo explicarte, el exilio es una pérdida de identidad total. No hay ningún espejo donde uno se pueda mirar. No hay ninguna cara que te devuelva lo que sos. Y nuestro personaje principal, el más importante de todos los días ¿quién era? El cartero. Conocíamos sus horarios, las pisadas en la escalera, el ruidito del papel debajo de la puerta…”.

A la pregunta de ¿por qué te fuiste al exilio?, nos dice:

“Realmente. No quería irme. Estuve mucho tiempo pensando si me iba o no. Como todo el mundo yo tenía mucho miedo, pero me bancaba el miedo con tal de quedarme acá. Cuando subía al auto, prendía el motor con todas las puertas abiertas, por si explotaba, por lo menos para no morir encerrada. Una se acostumbra a todo, realmente, se acostumbra a las bombas, a los tiros, a agazaparse… Hay gente que se ha acostumbrado a estar en un campo de concentración… Así que me había acostumbrado a tener miedo y me lo bancaba, pero en ese momento tenía una familia. Además de mis dos hijas, dos hijos más y un compañero. Como él si se tuvo que irse (se refiere a Fernando Solanas), dejarlo solo me parecía una fea actitud, algo jodido. Me escribía unas cartas larguísimas hablando de su soledad y de la tristeza. Bueno … ¡me fui! Pero con mucho dolor…” (entrevista de Mona Moncalvillo. Humor. Abril 1985).  

Nota de R.B.:  Cabe acotar que en dicho exilio luego de un tiempo, primero en Madrid luego en París, ellos dos se separaron. Al respecto Chunchuna dice: “En el exilio son muy pocas personas las que no se han separado. Es una cosa tan dura, tan distinta. Pienso que las parejas que han seguido se han fortalecido más. Tal vez las que se han separado era porque se tendrían que haber separado antes… Una separación es muy triste, es una muerte, un fracaso terrible… Y allá fue mucho más difícil. Pero bueno, me decidí y me separé”.

La belleza como una disciplina laxa

“En Europa lo vi claro. Los franceses te miran a los ojos seas joven, vieja, divina o un culo. En París hay un barco pileta y la gente va mucho en verano, queda ahí nomás como si hubiera aquí uno a la vuelta de Tribunales. Y una vez que hacía un calor bárbaro fui. Yo todavía estaba en la etapa de biquini con corpiño –después pasé a sin-. Y había de todo, por ejemplo, al lado mío una señora que yo calculo que tendría unos 75 u 80 años que tenía puesta una bombacha –digo bombacha porque era ropa interior-, porqué ahí la gente está trabajando, cruza, paga, deja todo y sale con su ropa interior. Se pasaba y se pasaba el aceite y era divina la vieja, nadie la miraba, les importaba un pito. Y también había una chica que para mí debía ser sueca, tenía tipo nórdico, alta, lindísima, con una biquini chiquita y nada más y estaba sentada allí jugando a las cartas con tres chicos. Tenía entre las piernas un bosque que le sobresalía y yo me fijé en que los chicos no la miraban nunca, estaban conectados con el juego. En la calle nadie te dice nada. No hay piropo ni agresión de macho canchero. Eso sí, un tipo se te acerca y te pregunta ‘¿Querés coger conmigo esta noche?’ ¡Ah, no! Bueno” (entrevista de María Moreno. Las 12/Página 12. 15-9-2000).

“La Historia Oficial”. La película. 

El encuentro con Puenzo (el director de la película) fue genial, porqué nos cruzamos por la calle, en el centro, y cuando me vio me dijo. ‘Ay! Estoy por hacer una película y vos podrías hacer un personaje, pero no estoy muy seguro si es para vos’. Y recuerdo que pensé ‘Ufff… debe ser un plomazo’ creyendo que quería que hiciera de señora bien o de casquivana. Pero le pedí que me enviara el libro y me dijo que lo haría, anotó algo por ahí, nos saludamos y chau. Cuando lo leí, me caí al piso. Y cuando vi mi papel lo llamé y le dije ‘Ya lo quiero hacer’. Y él que no, que ‘creo que vos no vas a poder’ y yo que ‘sí voy a poder, y te hago las pruebas que quieras’ y como insistí tanto me hizo una prueba. Ese día me sabía el texto que tenía que decir con Norma Aleandro de ‘pe a pa’, y como en París había estado con Madres de Plaza de Mayo estaba empapada de cómo lo habían vivido, de cómo lo contaban … hasta tenía grabaciones (…) Tuve esa prueba y otra más para que su equipo la apruebe. Y finalmente otra más con Norma Aleandro. Y recién ahí dijo que si” (entrevista de Felipe Deslarmes. Sur. 7-6-2009).

Chunchuma y Aleandro.


Nota de R.B.: La historia oficial obtuvo en 1986 el Oscar a la Mejor Película Extranjera. “Chunchuna”, actriz de reparto, sin lugar a dudas, fue en esa película protagonista junto a Norma Aleandro de una de las escenas más emocionantes, emotivas y recordadas de nuestro cine nacional. 

¿Cuál es tu precio? ¿Tenés precio?

Ella la que por sus convicciones precisamente pagó un alto precio que incluyó rechazos, persecuciones y exilio. Ella la que siempre condenó y aborreció de la bajeza humana, porque la entendía como “una maldad, pensada, premeditada y llevada a cabo” por alguien; tuvo tiempo para regalarse un chascarrillo.

  “La pregunta me recuerda la película ‘Propuesta indecente’. Creo que por un millón de dólares… lo que quieras (explota en una carcajada), pero si está Robert Redford, olvidemos el dinero (sigue riendo)” (entrevista de Felipe Deslarmes. Sur. 7-6-2009).

author: Roberto Baschetti

Roberto Baschetti

Sociólogo, historiador, investigador. Autor de más de 50 libros sobre el peronismo revolucionario. Socio fundador de la editorial Jirones de mi vida.

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