Política Militancia

La patria no se vende

Apuntes sobre la derrota del gobierno en el Senado y en especial, en la calle (donde volvieron a reprimir). El trapo de las Malvinas de los jugadores de la Selección como disparador de una férrea y masiva defensa del interés nacional.

7 de Agosto de 2026

En los alrededores del Congreso, ayer a la tarde, entre los miles de compatriotas que se movilizaron para defender el interés nacional, uno de los temas de conversación que más circulaba era el efecto que había producido el trapo de las Malvinas que blandieron los jugadores de la Selección frente a la tribuna luego de ganarle a Inglaterra.

Fue tal el efecto que produjo ese gesto político –y espontáneo- que el hecho se convirtió en remera, gorro y bandera, y eso estaba a la vista de todos en la plaza. Una bandera hecha consigna, que sirvió también para que la defensa de nuestros recursos naturales, nuestra riqueza, nuestra soberanía, fuese motivo de participación y posicionamiento de parte de artistas populares muy poco afectos a dar a conocer su mirada sobre la realidad del país, como Tini Stoessel o Emilia Mermes o figuras como Diego Leuco, ayer figura periodística de Canal 13 y entusiasta antikirchnerista y hoy un streamer que habla de asuntos del corazón.

Miles de compatriotas volvieron a movilizarse en todo el país.

Fue tal el nivel de rechazo que tuvo la iniciativa de regalarle nuestra tierra a los intereses corporativos extranjeros, que los cipayos de Milei, Sturzenegger y Bulrrich tuvieron que recular y sacar el proyecto del paquete que ayer se trató en el Senado, bautizado cínicamente como Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

En la sesión, el gobierno tampoco logró derogar la Ley de Fuego, impulsada hace un par de años por el diputado Máximo Kirchner, que garantiza que no se generen incendios intencionales para la especulación inmobiliaria. Como se dijo en un tuit, resulta distópico que tengamos que defender al país de nuestros propios gobernantes.

Ahora la disputa con el oficialismo entreguista sigue en la Cámara de Diputados, donde se tratará de frenar lo que queda del proyecto del gobierno: los desalojos exprés a inquilinos y el blindaje a las privatizaciones de empresas del Estado. Será una nueva jornada de lucha y movilización, la mejor fórmula para no dejarnos saquear.

Sobre la polémica que se armó en relación a la compañera y senadora Anabel Fernández Sagasti y su imposibilidad, primero de viajar, y finalmente de votar, escribimos una nota que se puede leer acá.

El gobierno, tal como lo viene haciendo desde su primer día de gestión, militarizó la zona, gastó cientos de millones de pesos para movilizar a miles de efectivos de las cuatro fuerzas de seguridad nacionales, camiones, motos, drones y por supuesto, reprimió a los manifestantes, sin ninguna necesidad ni justificación, porque esa es la marca distintiva de gobiernos antidemocráticos y neoliberales: mostrarse implacables, poderosos y fuertes ante los débiles, para fortalecer la sintonía con su electorado –en alianza con el sistema de medios colaboracionista- y enviarle un mensaje de tranquilidad a los sectores económicos para los que trabajan.

El gobierno volvió a reprimir a la ciudadanía que se movilizó al Congreso.

La movilización de estos días fue clave para que muchos senadores cambien de opinión y se pueden eliminar las iniciativas de limitar la venta de tierras y sancionar los incendios intencionales con fines especulativos e inmobiliarios. La epopeya del 2 a 1 a Inglaterra y las consecuencias que tuvo la historia del trapo, traccionaron muchas voluntades y conciencias, pero la historia de lucha de nuestro pueblo tiene una larga historia. Sobre esa certeza nos tenemos que apoyar para pensar en lo que sigue.

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