Las hermanas sean unidas
El Bodegón de las Abuelas, también conocido como “El Pasaje”, su nombre original, se encuentra entre los barrios de Villa Crespo y Paternal. Justamente en esa zona que comúnmente llamamos “Warnes”, por su cercanía con esa avenida y caracterizada por ser territorio de talleres mecánicos y venta de repuestos de autos.
La historia de este lugar tiene a dos hermanas uruguayas, Carmen y Teresa, que hace 43 años vinieron a Buenos Aires en busca de mejores oportunidades y si bien, según explica Carmen, la ida de su Montevideo natal no tuvo motivos políticos, sí había un malestar económico que las aquejaba a ellas y sus familias.
Después de algunas idas y vueltas, el marido de Carmen pudo dar con el lugar que conocemos hoy, al que ella le dio el visto bueno porque le gustaba la ubicación y el plus de que también tenía vivienda.
Los primeros años la que más cocinaba era Teresa, pero ella decidió volver a Uruguay y Carmen se quedó en Buenos Aires con su familia, atendiendo el restaurante. En esos años aprendió mucho y hasta se dedicó a innovar con algunos platos que tuvieron muy buena recepción.
Casi 20 veinte después Teresa enviudó, volvió a Buenos Aires y se instaló en la casa de Carmen, que también había enviudado. Ambas cocinaban juntas y decidían el menú. Se complementaban bien con sus especialidades y pronto se hicieron conocidas como el “Bodegón de las Abuelas”.
Comida rica de abuela, servida en un espacio cálido rodeado de banderines y carteles antiguos, en un ambiente que se siente familiar. Un combo perfecto para que el bodegón trascendiera las fronteras del barrio. Además, el manejo de las redes sociales, a cargo de Gabriel, el hijo de Carmen, fue clave para que el restaurante alcanzara altos niveles de popularidad.
Carmen sigue al frente del bodegón a pesar de la falta de su hermana.
Sin embargo, desde hace poco más de un año Teresa, una de las abuelas, falleció y Carmen quedó a cargo de todo. Pero no estaba sola, contaba con un equipo fiel y su hijo Gabriel, que empezó a ocuparse más del armado del menú diario, los pedidos de insumos y todo lo necesario para que el lugar siga funcionando como siempre. A pesar de la tristeza, Carmen destaca que su hermana “se fue bien”, y que “desde arriba”, ella la guía.
Carmen llega a la entrevista irradiando una sonrisa que le achina los ojos. Cuando entra en la cocina se la ve en su salsa. Es su espacio. Habla con el cocinero, lleva y trae bandejas con comida, saluda a los mozos y mozas, y durante el almuerzo se ocupa de pasar por cada mesa para hablar con los comensales. Todos la conocen, todos la quieren y ella disfruta con un dejo de timidez ese reconocimiento que bien se ha ganado.
En el Bodegón de las Abuelas siempre hay tres opciones de plato del día, pero también se puede comer a la carta. Se destacan las carnes al horno, como el matambre relleno que sale bien cargado; la bondiola con puré de batata es otra delicia que hay que probar; las pastas, amasadas por Carmen, como los ñoquis del 29, y la tortilla, que puede ser a la española o rellena con jamón y queso, también una especialidad de la casa.
Los postres son bien típicos, como el flan, el budín de pan, o la tarantella, todos acompañados por crema, dulce de leche o un poco de ambos para los paladares más dulceros. Vale la pena ir y sentirse un rato “en lo de la abuela”.
El Bodegón de las abuelas se encuentra en Rojas 2050, esquina Pasaje Tres Lomas, Ciudad de Buenos Aires. Abre de lunes a viernes, horario de almuerzo, por orden de llegada. También cuentan con delivery.
Cuenta de IG: https://www.instagram.com/bodegondelasabuelas/
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