19 de Septiembre de 2026
Por El Consultor Enmascarado
A partir de un muy acertado análisis sobre los efectos territoriales sobre el resultado de Zohran Mamdani en su carrera a la Alcaldía de Nueva York, sobrevinieron un sinfín de reproducciones, citas, discusiones y debates que terminaron desvirtuando lo que en aquél muy buen artículo (con posterior entrevista viralizada entre el mundillo Comunicación Política), el licenciado Vitale intentaba resaltar en otro sentido.
Aclaración: vamos a hablar de campaña electoral, no de candidata/os. No de programas. No de propuestas. Nos restringimos a comunicación en Campaña. Aclarado el punto, ahí le entramos.
La reflexión a la que hacemos alusión versaba sobre una conclusión muy clara: el éxito de la campaña del candidato demócrata no se fundamentaba exclusivamente en su manejo de la comunicación y acción de redes, sino que había tenido un elemento en desuso durante décadas en la política local de la Gran Manzana: el timbreo de vecinos y voluntarios que “llevaban la palabra”, o dicho de otro modo, exponían la plataforma de Mamdani en su propio lenguaje y en un entorno que los reconocía como pares.
Humanos hablando con otros humanos, alejados del marketing prefabricado que se vende efectivo tanto para una elección en Andalucía, El Cairo o González Catán, y del timbreo plasticoso del “político de profesión” que da la mano como un pescado en jabonada y no escucha a quien se la estrecha y ya está mirando al próximo niño a alzar para la foto.
Cien mil voluntarios, pertrechados con algunas líneas básicas de la plataforma (hablaban como humanos, no como marionetas de los Thunderbolts) tocaron tres millones de timbres a lo largo de la campaña. Gente que busca gente. Punto.
TWO: La reflexión que surgió entonces -intuyo que lejana al efecto deseado por Vitale-, en vastos sectores del campo popular, fue: “listo, a la miércoles las redes, salgamos todos a las calles que ganamos”. Y nunca se estará tan cerca de la derrota. Cuando el balance es a la inversa, el triunfo de un candidato demócrata socialista, musulmán (en la ciudad con más judíos del mundo, sin contar a Israel) y contra el candidato de enfrente (y los supuestos “aliados” de su propio partido), tuvo un componente de marketing político IMPECABLE.
Algunos de los aciertos de la campaña fueron: la propuesta estética (que abrevó en los colores y las tipografías de los boliches de barrio de las zonas con alta presencia migrante y, no menor, los colores de Los Knicks, que volvieron a ganar un campeonato luego de décadas), el tono, montado en la audacia de las propuestas pero dichas con una sonrisa, lejos del estereotipo de señoro indignade liberal de izquierdas que tan bien popularizó la ultraderecha, y también la viralización de sus videos hablando en varios de los idiomas que circulan todos los días por las calles (hipersegmentación).

Humanos, máquinas y presupuesto: la formula para jugar, gustar y ganar.
Y otro gran acierto de todos los instrumentos que conformaron esa gran orquesta ganadora fue que dotaron de una dulce y hitera melodía a una letra de Rage Against the Machine que podría llamarse “Fight the Oligarchy” cantada por Julio Iglesias.
TREE: Entonces tal vez el dilema no sea Ó Carbono Ó Silicio, sino más bien un mix de ambos, Humanos Y Máquinas. Voluntarios/Militantes Y Celulares. Cara a cara del candidato/a Y TikTok.
Recordemos que, más allá de la infinidad de singularidades que llevaron a Milei a la Rosada, bots mediante, consiguió ganar en un sinfín de territorios a los que no fue en campaña, ni en el 23 ni en el 25 y sin embargo el electorado, lejos de castigarlo lo celebraba mientras compartía entre sus allegados los clips de Instagram. No hay que enamorarse de la herramienta, pero tampoco desdeñarla.
Un meme de He-Man que rece: “Y recordad amiguitos, como dijo el Tío Marshall, el medio ES el mensaje”.
Si el electorado percibe PVC muy decorado, vota carbono imperfecto. Si recibe mensaje anodino, comparte silicio vibrante. Carbono Y Silicio. Y presupuesto. Sin fondos, no hay ni Carbono ni Silicio. Si hay algo que a la derecha no le gusta hacer, es despilfarrar su dinero. Pero cuando llegan las campañas no ahorran ni un centavo.
A contramano, desde el campo popular, muy por el contrario, se “alardea” con frases como “esta es una campaña pobre, no hay plata ni para comprar café” como si fuera una genialidad propia de Georgi Zhukov. Y así nos va. Las derrotas seguirán en dominó hasta que cambie la comprensión del momento, que cambió casi todo y llegó para quedarse por un rato largo.
Porque es cierto que Mandani hizo la diferencia en su despliegue territorial cara a cara, golpe a golpe de puerta. Y aunque desde enfrente le tiraron con 22 millones de dólares para derrotarlo, les ganó igual, con la cuarta parte del presupuesto. O sea que el candidato Demócrata Socialista recaudó unos 5 millones de dólares para la campaña (a intendente). Como vemos, plata hubo, para el café y un montón de otros recursos de campaña ¿No les parece?
La ecuación es bastante evidente: Carbono (humano). Silicio (máquina) *. Presupuesto(moneda). Sacás una variable y te volvés a casa, amigo.
FOUR: Y sino perdés las de 2027 vas a perder las siguientes. Hubo un reframing de todo el ecosistema de comunicación y muchos siguen sin enterarse. Y entonces, fastidioso Consul, ¿cómo se sale de la encerrona?
Como de cualquier laberinto, o invasión de cancha: por arriba.
Fomentando desde el recurso del Estado nuevas voces que representen los intereses (diversos) de las mayorías. El 5% de la población ya tiene todos los medios existentes, hay que balancear, ¿no les parece? Dirigir la dichosa pauta oficial, hacia un fondo de incentivo de pluralidad de voces. Impulsar pymes de comunicación en todas las regiones y provincias. Fomentar cooperativas de producción de contenidos. Impulsar a los medios creados por los trabajadores a través de sus organizaciones sindicales en todo el país, facilitar el acceso a la tecnología y los servicios que hacen posible el día a día. Desarrollar redes sociales soberanas, sin censura, pero sin fisuras frente al ataque mancomunado de los muchachones de siempre.

La IA no puede quedar afuera de la próxima campaña electoral
En poco tiempo ningún país serio, con intenciones de no desaparecer, se va poder dar el lujo de no tener su propio desarrollo de IA, al servicio de la Defensa, y en la guerra híbrida de cuarta dimensión que estamos viviendo, defendernos va desde los cuarteles hasta las pantallas de cine y las escuelas. Fomentar materias en el currículo escolar que permitan a la comunidad comprender los principios elementales de la comunicación, el de los medios y los efectos de los mismos sobre todos, todo el tiempo y en todo lugar.
Hoy “entender” los medios debiera tener el mismo rango que “entender” San Martín, El Aconcagua o la regla de tres simple. Que cada usuario se identifique con nombre y DNI , sin alias ni datos falsos, como ya se hace en varios países. En nuestro país se legisló con los celulares, se usan datos biométricos para comprar un patito pochoclero, entonces, ¿por qué ocultar la identidad en el nuevo ágora pública que son las redes, etc.?
En resumen, Humanos para contactar Humanos y para fiscalizar los resultados (la próxima elección en Argentina puede ser un escándalo por intervención de IA en los guarismos, avisades todis), Humanos candidatos proponiendo futuro para Humanos ciudadanos con necesidades Humanas muy insatisfechas hace ya más de una década. Y silicio atractivo, que conecte, que sea efectivo, que den ganas de compartirlo con la Tía Alicia o el ferretero de la esquina, que sea profesional en el sentido conceptual y artesanal en la hechura final.

Militancia para ponerse al hombro campañas, hay.
Si no se atienden estos frentes: el humano, la pantalla, el presupuesto y la legislación (cuando se tienen los porotos en el Congreso) aunque se gane una contienda, al siguiente turno, volverá a circular por todos los ámbitos donde circula la política la pregunta que ya nadie se quería hacer: “Por qué se perdió la última elección?”.
* Binomio acuñado por Mario “Pato” Russo.
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