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“Hay un pasado ahí que de alguna forma ya no te puede traicionar”.

Solange Levinton es periodista y escritora, despedida de la agencia TELAM, y acaba de publicar un libro sobre el auge y la caída de Pumper Nic, la primera empresa de comidas rápida de nuestro país, que todavía hoy late en el recuerdo colectivo de más de una generación. El texto ganó en España un concurso de no ficción y será presentado a comienzos de abril en la Ciudad de Buenos Aires.

Foto de portada: Gabi Salomone.

En el comienzo de su libro “Un sueño made in Argentina, auge y caída de Pumper Nic”, Solange Levinton nos da una pista no solo en relación el texto, sino también sobre sus protagonistas: “Nadie sabe de lo que es capaz hasta que se obsesiona”.  La frase no es suya, pero la cita en los primeros párrafos porque efectivamente las obsesiones muchas veces nos ponen en movimiento en dirección al goce, el aprendizaje, pero también al fracaso.

A Solange, periodista y escritora, a comienzos de los 90, su abuela Rosita la esperaba en la puerta de la escuela, un día de la semana, para disfrutar juntas de algún plan. Y ahí aparece Pumper Nic, la primera empresa argentina en ofrecer comida rápida, o fast food, en locales coloridos y modernos, futuristas, como contará muchos años después la autora, tal como sucedía en los Estados Unidos desde muchos años antes.

“No sé si la comida era rica, si yo tenía ocho, nueve o diez años. Tampoco sé si mi abuela pedía una hamburguesa o solo tomaba café; de qué charlábamos, ni cuánto tiempo duró ese ritual difuso que yo esperaba con ilusión cada semana. Pero, desde entonces, la marca Pumper Nic quedó enlazada a un fotograma del pasado al que me gustaría volver si pudiera viajar en el tiempo”, cuenta ella en el libro.

Y volvió.

Volvió con un librazo al que le dedicó dos años de entrevistas y recopilación de datos, por medio de una investigación que requirió la visita a bibliotecas, archivos de diarios y expedientes judiciales, consultas a profesionales de diversas ciencias, llamados telefónicos y charlas virtuales con personas que estaban en otros países. Un librazo en el que todo ese archipiélago informativo obtenido durante la pandemia sería hilvanado por medio de una escritura clara y precisa, forjada en el periodismo narrativo, con la que Solange no solo cuenta la historia de una familia compuesta por exitosos empresarios que triunfan en el país y en el mundo, y cuyo hijo mejor, el gran protagonista de la historia, crea y expande de manera notable una marca emblemática para los argentinos y argentinas que hoy tienen más de cuarenta años.

En paralelo, entre las doscientas páginas divididas en cuatro partes (El origen, Nacimiento, Auge y Decadencia), Solange repasa los temblores políticos y económicos que sacudieron a nuestro país entre 1974 y el 2000: el Rodrigazo, la escalada de violencia política de las organizaciones armadas, el accionar de la Triple A, el golpe de Videla, Massera y Agosti, el terrorismo de Estado, los centros clandestinos de detención y los desaparecidos, la recuperación democrática y el destape de los 80, el juicio a las juntas y la hiperinflación, la promesa de revolución productiva, el 1 a 1 y la rifa de las empresas del Estado, entre otros hechos.

El texto ganó el III Premio de No Ficción Libros del Asteroide, el sello español que editó y publicó su trabajo, y que acá en la Argentina distribuye Contexto en Argentina, y ella está muy contenta porque en un momento de muchos retrocesos, tristeza y dolor, ella recibió un gran reconocimiento a su esfuerzo, pluma y profesionalismo.

Kranear conversó con Solange sobre el proceso creativo del libro, la familia Lowenstein, la clase media y aspiracional de nuestro país, la nostalgia colectiva por la empresa del hipopótamo que encarnó el sueño norteamericano, no solo en nuestro país, sino también en el sur de Latinoamérica, y su impotencia por el cierre de la agencia estatal y federal de noticias, Telam.

En algún momento de la investigación del libro, ¿flaqueaste, o te arrepentiste, teniendo en cuenta todo lo que había que desenterrar para narrar la historia de Pumper?

Arrepentirme nunca, pero flaquear, que se haya puesto cuesta arriba, y un poco de llanto, sí. La realidad es que fue un proceso larguísimo que disfruté un montón. El reporteo fueron dos años, sobre todo porque, como estuvo la pandemia de por medio, recién pude ir a los archivos, visitar algunos lugares o ver las hemerotecas o el archivo judicial, a partir del 2021. Esta parte de la investigación duró dos años y ahí fue cuando me sentí más cómoda, ya que es algo que me gusta muchísimo hacer. Cuando llegó el momento de la escritura para mí fue un recontra desafío, si bien había tenido experiencias en escrituras de más largo aliento, la realidad es que mi formación se dio en la agencia de noticias, y entonces fue un desafío enorme. Creo que lo que me lo que me empujó fue haber encontrado una historia hermosa y espectacular y de la que nadie tenía conocimiento, y me moría de ganas por contarla. Eso fue lo que me decía cada vez que me pregunta para qué me metí en esto.

¿Qué tipo de estructura pensaste en la previa del proceso de escritura? ¿Tuviste que modificar el rumbo una vez que te pusiste a trabajar?

Se dio de forma intuitiva, porque para entender quién era ese joven de 29 años que se le había ocurrido hacer el primer fast food de la Argentina, era vital saber quién era, de dónde venía, cómo había sido su familia, su crianza, cuál era su idiosincrasia, y para todo eso había que ir para atrás en el tiempo. Elegí empezar con la Eureka (un barco que traía migrantes desde Europa) para contar la historia del padre de Alfredo que llega a la Argentina escapándose de los nazis, y el nacimiento de Alfredo, la crianza junto a sus dos hermanos y también su matrimonio, y cómo su familia política empezaría a orbitar en su vida. Por eso digo que la estructura se fue dando, entre comillas, sola.


En un pasaje del libro hablas con unos de los protagonistas de la historia, radicado en Miami, y CEO de una desarrolladora inmobiliaria que en ese momento estaba invirtiendo 100 millones de dólares en la refacción de un hotel de lujo. Es un cruce muy pintoresco, filmable. ¿Qué técnicas utilizas como periodista para “seducir” al entrevistado y que te aporte la información que necesita la historia? ¿Pudiste hablar con todos los que necesitabas para construir la trama?

No sé si son técnicas para seducir al entrevistado, pero sí creo que es tratar de ir despacio. Los Lowenstein, o esa parte de los Lowenstein, son muy reservados, pero tienen conciencia del impacto que generó Pamper Nic y entendieron que la historia se iba a contar de todos modos, y quisieron aportar su mirada. Para mí estuvo buenísimo porque me aportaron una mirada que no me habían dado ni los consumidores ni los trabajadores que hoy recuerdan la empresa con nostalgia. Faltaba reponer esa parte que me parece que está buenísima, que es la mirada empresarial.

El entrevistado que me quedó pendiente, que me hubiera encantado poder conversar, es Alfredo Lowenstein, el creador. Pero hay algo de ese silencio que también habla de quién y cómo es él, y eso me ayudó a delinear su perfil.

El ambiente competitivo que imperaba en la familia Lowenstein, hizo que el menor de los tres hijos, creador de Pumper Nic, fuese un empresario exitoso. ¿Crees que existe una relación entre ese éxito y el tiempo histórico que les tocó transitar?

Creo que fueron tres hombres criados en una familia donde el negocio y el trabajo era el centro de sus vidas, de lunes a lunes. Y esos tres hijos tenían a su padre muy arriba, era para ellos un patriarca muy respetado, y estaba esto de que cada uno tenía su forma de emanciparse o ganarse el apellido, y que era haciendo su propio negocio. Creo que lo que les sirvió fue que en ese momento tenían acceso a viajar al exterior, algo que acá no podía hacer casi nadie, y entonces tenían la posibilidad de ver el futuro y traerlo al país. En ese sentido yo creo que el tiempo histórico sí los ayudó. De todos modos, me parece que son personas brillantes para los negocios. Es muy difícil pensar qué hubiera sucedido si todo esto hubiera pasado en otro contexto, pero es gente a la que le sigue yendo muy bien y que tiene visión de negocios, entonces lo que le permitió ser exitosos, más allá del contexto histórico, fue ser atrevidos, arriesgados y también un poco insolentes.

En el libro pones el foco en la clase media, consumidora del novedoso servicio que ofrecía Pumper. ¿Crees que cambió algo entre aquellas aspiraciones y las que tienen hoy?

Creo que la clase media fue cambiando mucho en estos años. ¿A qué consideramos clase media? ¿O quiénes todavía seguimos siendo clase media? ¿Qué clase media se está cayendo del mapa? Sí creo que todavía sigue una mirada muy marcada de que lo que es extranjero es mejor. Y lo que es extranjero es aspiracional. Creo que en general hay un valor como ya dado acerca de que si es extranjero, y sobre todo de los Estados Unidos, es mejor, y eso sí me parece que todavía sigue vigente.

En el libro te preguntas por qué el primer restaurante de comida rápida despertaba tanta nostalgia entre los que tenemos más de cuarenta años. ¿Encontraste una respuesta?

Sí, y la respuesta va mucho más allá de las hamburguesas. Primero que fue el escenario de muchas cosas que nos marcaron a todos en una época analógica, donde el recuerdo se producía al mismo instante en el que lo estábamos viviendo y no había forma de recuperarlo. Hoy pasan un montón de cosas, pero vivimos a otro ritmo, y aparte está el teléfono celular, que muestra fotos todo el tiempo, de ayer, una semana, un mes atrás, y uno lo usa para grabar cuando está ahí, en vez de estar ahí.

En mi caso fue el lugar al que me llevaba mi abuela, otra gente fue la primera cita con su actual esposa, otro fue su primer trabajo donde se hizo un grupo de amigos que siguen viendo hasta hoy, en otros era el lugar que se rateaban del colegio y se quedaban sentados tomándonos una coca cola entre diez. Me parece que fue eso, el escenario de muchas cosas nos marcaron, y sobre todo con lo que ya no está, lo irrepetible, como que hay un pasado ahí que de alguna forma ya no te puede traicionar.

Foto de época. Un local de Pumper sobre la avenida Corrientes, en el centro porteño.

¿Qué otras experiencias colectivas de nuestra sociedad te parece que despiertan nostalgia y valdría la pena que vos u otro la recupere con la escritura?

Otra experiencia colectiva y que muchas veces se suele asociar a Pumper Nic es Ital Park. El año pasado vi el documental que se hizo sobre el parque y está buenísimo. Era una historia que valía la pena que quedara plasmada en algún lugar, como sucede con Pumper, porque a medida que la gente que lo conoció y que trabajó ahí, se vaya muriendo, lo único que quedan son recuerdos y algún que otro objeto, entonces me parece que plasmarlo en un documental, película, o libro, son formas de que eso siga existiendo en algún lado.

¿Por crees qué el género de la crónica es el más apropiado y atractivo para contar historias desde el periodismo?

Creo que el periodismo narrativo, la crónica, es más atractivo para contar historias, porque tiene otra profundidad, y te permite entender lo que estás contando no solo desde el aspecto meramente informativo. Esta misma historia de Pumper podría haber sido una nota en un diario, basándome únicamente en los hechos, y técnicamente la historia hubiera sido la misma, pero me parece que si vos podés entender cuál es la historia detrás de ese hombre, ese joven que creó la empresa, de dónde venía, cuál fue su crianza, cómo fue la selección de los primeros empleados, qué le pasaba a los jóvenes cuando iban a comer ahí, y en qué contexto sucedía todo esto, le vas dando al relato un espesor y una emocionalidad. De todos modos cada vez hay muy poco lugar, por ser generosa, para ese tipo de periodismo, porque el gremio está súper precarizado, porque cada vez hay menos lugares para escribir, y porque cada vez importan menos los hechos.

Cómo ex trabajadora de TELAM, ¿qué mirada tenés hoy acerca del gobierno de los hermanos Milei en relación al trato con la prensa y el cumplimiento de los derechos al acceso a la información y la libertad de expresión?

Me parece que el desguace de la agencia es grave en términos informativos, por lo que representa a nivel federal la posibilidad de saber qué pasa en el resto del país. Me parece también que se hizo una campaña de desprestigio muy grande contra la agencia, que empezó con el macrismo y que el golpe de gracia se lo dio este gobierno. Siento que por un lado no nos necesitan porque la comunicación de ellos va por otro lado, pero igual les molesta y por eso hay una agresión permanente contra periodismo, un hecho que considero que le hace mucho daño a la democracia. En Telam podrían haberse mejorado un montón de cosas pero no había que destruirla. Es muy triste.

¿Proyectos para el 2025?

Estoy disfrutando de esto que es re nuevo para mí, dar entrevistas por mi libro, recibir opiniones y lecturas. Estoy tratando de disfrutar eso, después veré a qué me dedico.

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En unos días, Solange podrá disfrutar también de la presentación de su libro que Libros del Asteroide realizará el próximo jueves 3 de abril, a las 19 horas, en la librería Naesqui, Charlone 1400, CABA. La acompañará Luis Solano, director editorial del sello español, que cruzará el océano atlántico especialmente para la presentación del libro.

Solange, el periodismo narrativo y las casas de comidas rápidas.


author: Mariano Abrevaya Dios

Mariano Abrevaya Dios

Director de Kranear. Escritor.

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