Peronismo Historia

Juan José Valle: “Nosotros defendemos al pueblo”

En un nuevo aniversario del fusilamiento del general sanmartiniano por rebelarse contra el régimen que había derrocado a Perón, Roberto Baschetti cuenta su historia de vida y carrera militar. La célebre carta que le escribió a Aramburu antes de ser fusilado.

El pueblo argentino se conmocionó el 29 de mayo de 1970. Se daba a conocer un comunicado que en sus partes esenciales proclamaba: “Hoy a las 9,30 horas, nuestro Comando procedió a la detención de Pedro Eugenio Aramburu a los fines de someterlo a Juicio revolucionario (sobre él) pesan los cargos de traidor a la patria y asesinato en la persona de veintisiete argentinos (…) los Montoneros convocamos a la resistencia armada contra el gobierno gorila y oligarca, siguiendo el ejemplo heroico del General Valle y todos aquellos que brindaron generosamente su vida por una Patria Libre, Justa y Soberana ¡Perón o Muerte! ¡Viva la Patria! Comando Juan José Valle. Montoneros”.

Que lo parió… Qué manera de patear el tablero a una democracia tramposa y clasista, que seguía proscribiendo al peronismo desde el ’55 a la fecha y se llenaba la boca de conceptos tan vacíos de contenido real como eran: libertad, democracia, voto, elecciones y soberanía, entre tantos otros.

Pues bien. ¿Quién era Juan José Valle? 

Este patriota argentino había nacido el 15 de marzo de 1904. Se había casado con Dora Cristina Prieto el 16 de octubre de 1935.

Sin lugar a equivocaciones puedo definirlo (así con énfasis) como General del Ejército Argentino y Sanmartiniano, en el Arma de Ingenieros.

Tengo en mi poder una copia del “Legajo Personal Original (número 13.329) del General de División Valle, Juan José”, confeccionado por la Dirección General del Personal del Ejército.

Miren, lo que firmó el 1° de marzo de 1920: “Yo Juan José Valle, nacido en Capital Federal, de edad de 16 años, por el presente me comprometo, con el consentimiento de mi señora madre, a servir cinco años en el Ejército Permanente como oficial...”. A tan temprana edad ya sabía lo que quería.

En el primer año de cadete en el Colegio Militar recibió este concepto del superior que debía evaluarlo: “Es un cadete de muy buena moral y de condiciones físicas sobresalientes. Inteligente y estudioso, con una marcada independencia en sus ideas y mucha convicción en su modo de expresarse”.

Más adelante en la misma institución militar como docente estará a cargo de la Cátedra “Fortificación de Campaña de V° Año”. Su superior calificó de este modo su desempeño: “Dominio de la materia y condiciones didácticas sobresalientes. Demostró mucho entusiasmo por la enseñanza en el Colegio, siendo respetado por los alumnos”.

Y ya en su Arma de Ingenieros hay un parte de Inspección de Intendencia con fecha 3 de marzo de 1954, firmado por el General de División / Director General de Intendencia, Juan Eriberto Molinuevo. Certifica con su firma que Valle ha sacado un “sobresaliente” en todos los ítems evaluados: Servicio de Intendencia, Gestión Administrativa y Estado Financiero. Y al pie del documento con su letra manuscrita suma: “Merece el mejor de los conceptos por la dirección altamente eficaz del servicio, logrando resultados sumamente satisfactorios”.   

Folleto de época.

Es decir que estamos frente a la figura de un soldado de la patria que honra a su uniforme. Como lo expresa el mismo Presidente de la Nación –Juan Domingo Perón- en aquella coyuntura histórica:  “Dentro de un ambiente de sólida disciplina y de trabajo constante y fecundo, prescindente de toda actividad que no se ajuste estrictamente a su función específica, ajeno por entero a toda preocupación que no sea la de constituir una institución cada día más digna de su pueblo al servicio exclusivo de sus intereses, el Ejército de la Nación ha cumplido una fructífera etapa de perfeccionamiento y progreso”.

En 1951 hubo elecciones presidenciales para el período 1952-1958. Arrasó el Peronismo obteniendo el 62,49% de los votos emitidos. La segunda fuerza fue la Unión Cívica Radical que alcanzó el 31,81% de los mismos. Quedaba claro que en las urnas Perón era imbatible. Y a la oposición gorila solo le quedaba instrumentar un golpe cívico-militar para defender sus privilegios mal habidos que aún le quedaban.

El primer intento fue el 16 de junio de 1955, el día de los bombardeos a Plaza de Mayo. Parte de los complotados eran del arma de la Infantería de Marina que estaban apostados detrás de la Casa de Gobierno y luego del bombardeo debían tomar por asalto la Casa Rosada y matar a Perón. Pero la custodia presidencial, los granaderos, aguantaron los embates y los hicieron retroceder al edificio propio que tenían a 200 metros del lugar de los hechos. Pero no solo los marinos fallaron en su intento, sino que fueron cercados por fuerzas militares leales y un pueblo en armas que se sumó espontáneamente a la pelea. Los marinos horrorizados aceptaron rendirse, pero a colegas de armas y no a la “chusma” que los quería colgar sin más trámites.

El que representó a los militares constitucionalistas y leales al gobierno en el pacto de rendición fue el general Juan José Valle. Quizás ahí firmó sin saberlo su propia sentencia de muerte, luego reforzada por su accionar en 1956.           

Perón cae tres meses más tarde, el 16 de septiembre de 1955. Como era de esperar, Valle fue dado de baja por los “Libertadores” el 14 de mayo de 1956.

Ese gobierno de facto arrasará todas y cada una de las conquistas sociales, políticas y económicas de nueve años de felicidad para nuestro pueblo. 

Hay que resistir. Civiles y militares peronistas intentan voltear a ese engendro político que desde el poder solo beneficia a la oligarquía vernácula y al imperialismo voraz. La idea era derrocar a la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu e Isaac Francisco Rojas y llamar a elecciones libres. Uno de los líderes de esa rebelión en marcha y que fracasará es el General Valle. La misma tiene fecha: 9 de junio de 1956. Comienzan los fusilamientos de los complotados (en un hecho que pasaría a la historia como Los fusilamientos de José León Suárez). Solamente entre los militares pasan por las armas a 16 personas. Le prometen a Valle que si se entrega pararán con los fusilamientos y respetarán su vida.

Pero Aramburu no cumple la promesa y lo fusila en la Penitenciaría Nacional.

¡Flor de crápula este Aramburu!, que era su compañero de estudios en la Escuela Superior de Guerra pocos años antes. Además, ambas familias se frecuentaban.   

Susana Cristina Valle, única hija del general, en un reportaje que le hace Diana Piazzolla –hija de Astor- para la revista “26 de Junio” N° 7 de junio de 1986. Nos cuenta:

“Cuando mi padre integra la junta de calificaciones del Ejército, nombrado por Perón por su alto puntaje y porque era el primero de su camada, le pide al presidente tres días, para brindarle a Aramburu, que era el último y el de más bajo puntaje, la posibilidad de ascender.

Una de las placas de homenaje a Juan José Valle.

Perón firma el cúmplase y le dice: mire Valle, este hombre le va a pagar muy mal. Estos favores siempre se pagan caros” Y fue así nomás. Aramburu le pagó el favor con un tiro. 

Hay un texto, una carta pública de Valle a Aramburu, antes de ser fusilado, que por ser muy conocida no deja de perder un ápice de valor a medida que pasa el tiempo. La misma comienza diciendo:  

“Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado”. Para luego predecirle: “Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo, las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus víctimas, les seguirán a cualquier lugar del mundo donde pretendan esconderse”.

Catorce años más tarde, el 29 de mayo de 1970, Montoneros hizo efectiva aquella amarga y dolorosa premonición.         

Nota al pie

En 1973 el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, en ejercicio del Poder Ejecutivo, le otorga a Valle, post-mortem el grado de General de División, con fecha 12 de junio de 1956, día de su fusilamiento. Actualmente, desde 2006, por decisión del gobierno del Dr. Néstor Kirchner, la Escuela del Arma de Ingenieros sita en Campo de Mayo lleva su nombre.

author: Roberto Baschetti

Roberto Baschetti

Sociólogo, historiador, investigador. Autor de más de 50 libros sobre el peronismo revolucionario. Socio fundador de la editorial Jirones de mi vida.

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