Peronismo Historia

A ochenta años del triunfo del 46: entre la historia y el desafío del presente

Se cumplen ocho décadas de la llegada al poder de un presidente y un movimiento que trastocó la vida política, social económica y cultural de nuestro país. El historiador quilmeño Matías Escot repasa los hechos que llevaron a Juan Domingo Perón a ejercer su revolucionaria primera presidencia.

“El peronismo surgió contra todos los partidos e hizo saltar para siempre el esquema de partidos”.

Carta de Juan Domingo Perón a John W. Cooke. Madrid.1964)


Dos militares en la Casa Rosada

Era una noche cálida de octubre, una muchedumbre agolpada esperaba con ansiedad a un hombre. Esa poderosa manifestación estaba integrada por miles de trabajadores y trabajadoras y eran hombres y mujeres que estaban solos y esperaban a un conductor que los reconociera en su dignidad de argentinos y trabajadores.

Edelmiro Julián Farrel, un militar conservador, pero con una particularidad a destacar, provenía de una cuna humilde, no aristocrática, como otros camaradas. Nacido en febrero de 1887, a cuadras de Villa Caraza, en el partido de Lanús. Se había cruzado con Juan Domingo Perón en 1938, en un curso de alpinismo y alta montaña en la ciudad de Mendoza. El diálogo adentro de la Rosada, y con una multitud rodeando las adyacencias y el epicentro de la historia argentina, es decir la Plaza de Mayo, es el siguiente:

- Bueno, Perón, ¿qué pasa?

- Mi general, lo que hay que hacer es llamar a elecciones de una vez. ¿Qué están esperando? Convocar a elecciones y que las fuerzas políticas se lancen a la lucha (Farrel le contesta al General, que eso está garantizado).

- Bueno entonces me voy a mi casa.

- ¡Déjese de joder! -dispara Farrel, tomándolo del brazo a Perón-. Esta gente está exacerbada, nos van a quemar la casa de gobierno.

Minutos después, Juan Domingo Perón aparece en escena no sólo en aquel balcón, sino de una vez y para siempre en la historia argentina. Una ovación atronadora saluda su presencia. La negrura nocturna se alumbra los diarios al otro día hablarán de un millón de personas, importa ¿?

A partir de aquella larga jornada del 17 de octubre, que culminó con Perón en el balcón, la vida política del país se encaminaba a elecciones limpias, porque en la argentina oligárquica de la Década Infame, solo hubo elecciones fraudulentas.

A 80 años del primer triunfo de Perón, en esta columna nos proponemos narrar la historia, a partir de algunos disparadores. ¿Cómo alcanza Perón semejante poder en una estructura militar en la que los nombres eran otros? ¿Qué cargos ocupó Juan Domingo Perón hasta ser el hombre presidenciable? Si gobernaba una vanguardia militar, ¿con qué partido se presenta y gana las elecciones en aquel febrero de 1946? Algunas fuentes y registro histórico, y el lazo con el presente.

Los orígenes del coronel del Gou

Una anécdota para comenzar.

Lobos, un pueblo a 100 kilómetros al sudoeste de la Capital Federal, fue noticia en los diarios en la primavera de 1970. Un grupo de promotores intentó organizar un festival de música sobre los terrenos de un club local. Eran tiempos de una dictadura venida a menos encabezada por Juan Carlos Onganía. El pueblo culminó rodeado de uniformados verde oliva. Una brigada militar del gobierno provincial abortó el recital. Temían las autoridades que se transformara en un Woodstock argentino.

Lobos es el pueblo donde un 8 de octubre de 1895 nacía Juan Domingo Perón, hijo de Mario Tomás Perón y la campesina mezcla de sangre indígena y española, Juana Sosa Toledo. Mario Tomás era empleado público y arrendatario-alquilaba tierras- a grandes estancieros.

Juan Domingo crece en Lobos y luego se muda a la cruda Patagonia. Tiene un origen humilde y luego de la escuela primaria realiza la carrera militar en el Ejército Argentino. Con 13 años es un muchacho con autonomía, aprende de muy joven a ser resolutivo, manejarse solo, es un pragmático y además un seductor en todo plano; intenta conquistar a chicas de mayor edad. En el ejército lograba muy buenas notas en las destrezas físicas y aprende a boxear decentemente. La intelectualidad proviene del lado paterno, su abuelo Tomás Liberato Perón era un médico higienista, el distinguido del árbol familiar, que había presidido el Consejo Nacional de Higiene y fue servidor en el senado de la Nación.

En 1943 un grupo de oficiales nacionalistas y antisajones, en tiempos de la segunda guerra mundial, creen en la defensa de lo nacional y miran con recelo a Estados Unidos y a Inglaterra, se levantan en armas en Campo de mayo, en la madrugada del 4 de junio de 1943 y derrocan al gobierno de Ramón Castillo. La Argentina es gobernada por una casta que realizaba fraude electoral, que reprimió a la clase trabajadora, y cuyo candidato terminó siendo un estanciero feudal, Robustiano Patrón Costas.

La Argentina está marcada por un contexto de inestabilidad política, el fraude electoral y la entrega del patrimonio nacional (Pacto Roca-Runciman 1933); Inglaterra compraba carne argentina, en un acuerdo con beneficios claros para la Corona, y que fue denunciado por Lisandro de la Torre, asesinado finalmente en el Senado de la Nación. El segundo caso fue la concesión del transporte público que era manejado por la Corporación de Transporte de la Ciudad de Buenos Aires. Colectivos, tranvías y subtes fueron concesionado a capitales británicos por 50 años. Junto al hartazgo por la corrupción institucional se sumó la elección de un candidato del Partido Conservador Patrón Costas que sería anunciado el 7 de junio.

Un elemento más es que el mundo está en Guerra, la Segunda Guerra Mundial también genera un escenario conflictivo y Argentina deberá pararse ante un nuevo escenario mundial cuando culmine la contienda. La logia militar cree conveniente mantenerse neutral, la Argentina le declarara la guerra al Eje, a Alemania cuando esté casi terminado el conflicto.

Es una logia de coroneles con nueva mentalidad, y entre ellos está el general Juan Domingo Perón. A mediados de los años 30’ Perón es docente en Historia en la escuela militar, y esto no es un detalle menor. Cree que las revoluciones se devoran a sus hijos, (léase lo que sucedió en la Revolución Francesa con Dantón, Robespierre, los que inician la revolución terminan en la guillotina). Ergo, Perón buscará un lugar aparentemente marginal y desde allí construirá su poder, veamos...

El general de los trabajadores

Los nombres del poder se suceden: Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell, están al mando de la revolución. ¿Qué pide el hombre nacido en Lobos? ¿Qué lugar ocupa en esta revolución del GOU, el Grupo de Oficiales Unidos?

Primero el contexto, el historiador e investigador académico de la Universidad Nacional General San Martín, Juan Suriano, escribe un texto que marca la época El Estado argentino frente a los trabajadores urbanos. Política Social y Represión (1880-1916). Si bien estudiamos un período posterior, la represión contra el movimiento obrero es sistemática en toda la década del 30´, se persigue fuertemente a los sectores anarquistas. Existe una fuerte prédica contra el comunismo, los trabajadores en la Argentina pre peronista no existían en términos de sujetos de derecho.

El general Perón se hará cargo de un departamento marginal: el de Trabajo y Previsión, y empezará a tener diálogos con los sindicatos, ya surgidos y perseguidos por el Estado. No sólo eso, el aguinaldo, las vacaciones pagas, el Estatuto del Peón de 1944 que asigna un salario mínimo y condiciones mínimas para los peones rurales, representa un reconocimiento enorme para un sector de los trabajadores que estaba invisibilizado.

El departamento se transformará en Secretaría, Perón atiende demandas históricas de los gremios y no persigue dirigentes gremiales como sucedía en los anteriores gobiernos. Hacia 1945, nuestro hombre no solo es secretario de Trabajo y Previsión, sino ministro de Guerra y Presidente de la Nación. Por ello es el hombre fuerte apresado en la isla Martin García, y las masas exigirán su liberación.

Una herramienta electoral

El candidato tras la gesta popular del 17 de octubre está: Juan Domingo Perón, pero no tiene partido. ¿Cuál sería la herramienta electoral que le permitiría participar en las elecciones de 1946?

Existen dos nombres que organizan el partido: Luis Gay, un sindicalista de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos y el hijo de un artista de circo uruguayo, Cipriano Reyes, del sindicato de la carne, actor clave en las acciones en Berisso y uno de los forjadores del 17 de octubre.

En el quinto lugar de la lista el Secretario del Interior era el correntino Alcides Esteban Montiel que había recalado en Quilmes era de la Federación de los Cerveceros y Secretario General de la CGT. Como si faltara algo, mujer tenía que ser, integró la lista la delegada sindical de la empresa frigorífica Swift, oriunda de Berisso, María Roldán, proveniente del anarquismo porque su padre era italiano. Estos son los nombres fundadores, los que formaban parte del Comité Central Nacional del Partido Laborista, aquella herramienta que condujo a la presidencia a Juan Domingo Perón. Nombre a la vieja usanza del obrerismo inglés, quedó registrado jurídicamente casi a fin de mes de octubre de 1945.

Tal vez para pensar algunas cuestiones con peronistas actuales paladar negro, que buscan delimitar el campo peronista; en su fundación el espacio es ecléctico. Acerca de este aspecto la historiadora y periodista Araceli Bellota cuenta:

“La fuerza que lo llevó al poder todavía no se llamaba -peronismo-, tampoco tenía una forma muy definida y sus adherentes provenían de diferentes sectores políticos: radicales yrigoyenistas, conservadores nacionalistas, laboristas, y, sobre todo, del sector sindical”.

Desde sus comienzos el peronismo no es un espacio puro, es amplio, muchos dirigentes socialistas y comunistas sindicales se pliegan al peronismo al observar que los trabajadores adquirían los derechos por los que habían luchado gran parte de su vida.

La Unión Democrática y Braden contra Perón

En febrero de 1946, cuando lo más probable era que el general Perón ganara las elecciones, el Departamento de Estado de los Estados Unidos decide jugar fuerte en la campaña electoral y publica el libro “Consultas entre las repúblicas americanas sobre la situación en la Argentina”, conocido como “Libro Azul”, en el que se acusa a Perón de ser un “nazi-fascista”, y el propósito es que los países americanos condenen el régimen.

El Partido Comunista habla de, “el malevaje peronista”, y la Unión Democrática, el partido opositor que agrupa desde conservadores a socialistas pasando por radicales, desde noviembre organizaba marchas “Por la Libertad y la Constitución”. La izquierda tiene un solo colectivo que es la excepción “Frente Obrero”, y en una columna denominada “La Tarea de la Hora”, expresa que “Los que se engañaron tomando la movilización de estudiantes, burgueses y damas perfumadas (19 de septiembre, “Marcha por la Libertad y la Constitución” por los preludios de la “revolución” juzgan a la huelga general del 17 y 18 de octubre como una aberración (…) La aberración sería que los mismos marxistas se pongan del lado del imperialismo”.

La injerencia y las declaraciones de Spruille Braden, el enviado de Estados Unidos a la embajada en contra del candidato. La misión de Braden bajo directiva del Presidente de Estados Unidos Frank Delano Roosevelt era minar las posibilidades del candidato del Partido Laborista. Y vaya si comenzó a actuar bajo ese eje, desde septiembre de 1945, participa en mítines con la oposición y su intromisión en la política interna es clara y contundente. Y sin quererlo Braden organiza el eje de campaña en el campo contrario. El resultado es empapelar las calles, Braden o Perón. Como observamos el discurso público, político jugando en tándem con los intereses foráneos eran contrarios al movimiento que se había gestado a partir del 4 de junio de 1943, pero aún más contra el candidato surgido tras la multitudinaria huelga y movilización del 17 de octubre.

Sube la papa, sube el carbón

En las semanas previas a la elección había mucho furor, los que apoyaban al General tenían un refrán de cabecera: “sube la papa, sube el carbón y el 24 sube Perón”; la oposición era la Unión Democrática que ya no podía atinar a nada, la fórmula presidencial estaba integrada por José Tamborini-Enrique Mosca. Juan Perón eligió a un vicepresidente radical: Hortensio Quijano.

Del radicalismo también provenía parte de una base intelectual, Arturo Jauteche. Raúl Scalabrini Ortiz, colaboran Luis Dellepiane, el poeta Homero Manzi, los nombres que forman FORJA, (Fuerza de Orientación Radical para la Jóven Argentina), gestadores del debate intelectual y de ideas que el propio peronismo tomará.

Tras las elecciones de 1928 en la que triunfó Hipólito Yrigoyen -la primera elección verdaderamente libre-, el Partido Laboral tenía sólidas bases populares con los sindicatos que habían sido reprimidos por el Estado, ahora sentados a la mesa de la discusión de un nuevo país.

Aunque les pasara a muchos sectores que e incluso no pueden admitirlo, aquel Partido Laborista con un general a la cabeza, no sólo había gestado un partido de masas, sino que era la novedad frente a un país oligárquico y caduco. La nueva realidad llegaba al poder con Perón como secretario de Trabajo y Previsión, quien sentó a los gremios a la discusión económica y salarial, aumentó el salario mínimo y consagró como ley el aguinaldo, las vacaciones pagas, y reconoció a los trabajadores agrarios en 1944, otorgándole condiciones mínimas, como el Estatuto del Peón.

Mencionando una vez más la investigación de Araceli Bellota; en total en esta etapa previa al 24 de febrero se realizaron 29 decretos, 319 convenios y 174 gestiones conciliatorias que afectaron a miles de trabajadores y trabajadoras de los que nunca nadie se había ocupado. La novedad que en la Argentina preperonista ganaba sólo el capital, en el esquema de el General Perón, los trabajadores debían ser parte del asunto a la hora de generar un capitalismo que funcionara como tal. En síntesis, aquel Perón candidato y a posteriori presidente cree en una alianza de clases, en el que equilibrara la balanza, que tiende a descompensarse hacia un lado u otro, sería el Estado.

Camino a las urnas

El 21 de febrero tres días antes de las elecciones, Juan Perón contestará al Libro Azul, con el libro Azul y Blanco donde echa por tierra las acusaciones contra el gobierno de Nazi-Fascista, la Unión Democrática había insistido con ese tema en línea con la Embajada de Estados Unidos. Además, sostienen que mucho de los denunciantes formaron parte del gobierno de Ramón Castillo, acusade de fraude, corruptela y entrega a capitales foráneos. El 22 se dijeron las últimas palabras, “Voy a ser el presidente de la Constitución” podría ser título de las expresiones de Tamborini, por su parte Perón hizo una arenga para que se fuese a votar, “Si el patrón de la estancia como han prometido algunos le cierra las tranqueras, rompa la tranquera o corte el alambrado y pase a cumplir con la patria”. El 24 el pueblo concurre a las urnas, a las 8 de la mañana el General Juan Domingo Perón vota en la escuela Presidente Uriburu ubicada en Corrientes 2351 en el barrio de Balvanera. El conteo es lento inicialmente hay ventaja para la Unión Democrática, los resultados finales se conocen el 6 de abril, la fórmula Perón-Quijano obtiene (53,7%) 1.527.231 contra Tamborini-Mosca (45.65) 1.207.155, el peronismo además alcanzará mayoría en las cámaras.

Una píldora difícil de tragar

Se cumplen 80 años de la llegada al poder de un presidente y un movimiento que trastocó la vida política, social económica y cultural de este país. Tal es así que aún continuamos discutiendo a Perón, y estudiando en las principales universidades del mundo al peronismo. La llegada del general de los trabajadores cayó como un baldazo de agua fría a los norteamericanos, tal es así que el historiador que realizó una de las biografías acerca de Perón y con estudios en la Universidad de Harvard, Joseph Page, escribió: “Para los Estados Unidos la victoria de Perón fue una píldora difícil de tragar porque hacía resaltar las limitaciones de la habilidad de Washington para controlar los acontecimientos en América Latina”.

Desde sus fantasmas habla el pasado

Juan Domingo Perón formó, para darle lugar a su candidatura, y luego de su triunfo también, una fuerza que emergía de las fábricas y la calle. El sindicalismo fabril y la multitud que provocó la huelga y puso las patas en la fuente el 17 de octubre, produjo un nuevo partido que incluyó una mixtura, con dirigentes socialistas que no tuvieron éxitos en su propio partido, radicales críticos a la década infame, yrigoyenistas y con predica antiimperialista como el forjismo, conservadores nacionalistas; o sea: lejos de la pureza del “peronismo paladar negro”, existía una diversidad en el armado.

Perón conforma una herramienta electoral, pero luego del éxito en las urnas, disuelve el Partido Laborista (de tono muy sindical a la usanza inglesa) y apuesta a un movimiento social y político de mayor volumen.

El Partido Justicialista se forma en diciembre de 1947, y de esta manera el general gesta una nueva melodía en la política de aquel entonces. Aquel primer peronismo surgió del afuera del sistema político reinante, y tras 1947 la fuerza del peronismo no fueron los diputados y senadores, sino el movimiento, a saber: los sindicatos, los miles de inorgánicos que se sentían impactados por las conquistas sociales, los cuadros orgánicos de base e intelectuales; es decir que el peronismo fue el movimiento más que la politiquería; fue una fuerza descamisada.

Siguiendo la línea de John William Cooke, un partido no puede integrarse de “espectadores”, “cortesanos” o con representantes que en la “rosca política” conservan sus cargos, o son acuerdistas con medidas que lesionan algunas de las históricas banderas, priorizando su supervivencia política.

A 80 años del triunfo de Juan D. Perón, hay que pensar la actualidad, porque la historia sirve para reflexionar sobre el presente. Los fantasmas de aquella gesta que triunfó contra la politiquería tradicional, e incluso la embajada norteamericana. A horas de un nuevo aniversario del cumpleaños de Néstor Carlos Kirchner, recordamos que vino a proponernos un sueño, para ello no iba a abandonar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Juan Domingo Perón nos propuso una modelo de Nación, justa, soberana y libre, principalmente de los trabajadores. Son momentos desafiantes, la pregunta obligada es cuál será la propuesta que imprima una nueva marcha, un nuevo andar contra la politiquería foránea, la rebeldía pop que no agrede al sistema, la casta permanente del Estado. Tal vez una propuesta en la que dancen los fantasmas del pasado, pero que sea capaz de crear algo nuevo, para construir el peronismo hijo de este tiempo. 2026, a ocho décadas de una píldora difícil de tragar para el imperio yanqui y sus representantes locales.

author: Matías Escot

Matías Escot

Docente de Historia y aficionado a la literatura. Profesor en escuelas públicas y privadas. Creador del sitio web www.relatosdelsur.com. Participa del proyecto Pensar el Pasado en la Escuela del Futuro, en la Universidad Nacional de Quilmes.

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