Cultura Cine

Para reconquistar el poder

Maxi Curcio realiza una crítica de la película “Crónicas de un exilio”, con la que los directores recuperan la figura de Octavio Getino, co-fundador del Grupo Cine Liberación y partícipe fundamental en la historia de la industria audiovisual argentina.

“Crónicas de un exilio”, dirigido por Pablo Guallar y Micaela Montes Rojas, recupera la figura de Octavio Getino, rupturista estético e ideológico de nuestro cine, a partir de uno de los momentos más decisivos de su vida: el exilio forzado que debió emprender en 1976, perseguido por la última dictadura militar argentina. Construido mediante cartas, fotografías, registros audiovisuales, archivos y la propia voz del cineasta, el documental evita el retrato celebratorio para acercarse a una dimensión más íntima: la de un hombre obligado a reconstruir su vida lejos de su familia y de su país.

El deseo de volver sobre la figura de un partícipe fundamental en la historia de la industria audiovisual argentina encuentra aquí una forma de volver sobre sus huellas. Los testimonios de sus hijos entrelazan recuerdos y reconstruyen un tiempo oscuro, un territorio donde ya no se ven ni las palabras. Ese rayo que quemó nuestra memoria. De esta forma, la película recupera recuerdos de orígenes humildes, para narrar una historia de familia, amor, construcción y lucha social, pero también para indagar en las marcas que deja la distancia. ¿Cómo se edifica un vínculo en la ausencia y el desarraigo? ¿Cómo afectan al cuerpo y a la psiquis los años de exilio? ¿Cómo impacta en los hijos el protagonismo social y político de sus padres? ¿Qué significa estar a la altura de la patria? Detrás de ello, existe un inevitable costo humano.

Hechos fundamentales de las esferas íntimas y profesionales de Getino -co-fundador del Grupo Cine Liberación y uno de los principales impulsores teóricos del llamado Tercer Cine. aparecen en permanente diálogo con la turbulenta vida social y política de un país. Su acercamiento, afinidad y compromiso con el movimiento peronista (desde su llegada a Argentina en 1952 hasta el derrocamiento de Juan Domingo Perón, en 1955), prefigura la figura de un militante que concibe el sentido del cine como pretexto para el diálogo, testigo de una Sudamérica convertida en epicentro de contradicciones y abocado a documentar las causas mayores de nuestro continente.

Emerge allí el hombre que entendía el cine como un arma de liberación, una herramienta de transformación capaz de intervenir en la realidad y disputar sentidos. Hacia 1968, junto a Pino Solanas, Getino -también ensayista y divulgador de políticas culturales- preparó el puñetazo, tan contundente como necesario, para que el pueblo despertara: asumió el desafío de filmar “La hora de los hornos”, obra emblemática perseguida y prohibida por el régimen, realizada en condiciones de clandestinidad y silencio. Apabullante resulta atestiguar ello más de medio siglo después.

El mayor hallazgo de “Crónicas de un Exilio” consiste en explorar aquello que suele quedar fuera de campo: las consecuencias íntimas de la militancia, la persecución y el destierro. Entre la memoria política y la memoria familiar, el documental encuentra su mayor potencial; donde la historia de un referente del cine latinoamericano se cruza con la experiencia cotidiana de una familia atravesada por la separación, la película revela cómo las grandes convulsiones de la historia moldean los afectos y dejan abiertas preguntas que continúan resonando de generación en generación.

Nota de redacción: Crónicas de un exilio se exhibe actualmente en el Cine Gaumont de la Ciudad de Buenos Aires:

El 18 de Junio, a las 20 hs, en la Sala Lúcida, Av. Cabildo 4740, Saavedra, (CABA) y el miércoles 29 de julio, a las 20:30 en Avalon, Humahuaca 4027 (CABA).

author: Maximiliano Curcio

Maximiliano Curcio

Nació en la ciudad de La Plata, Argentina en 1983. Es escritor, docente y comunicador, egresado de la Escuela Superior de Cinematografía

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