Más de una vez me escuché decir
Que en la resistencia está
Todo el hidalgo valor de la vida
Encuentro con un ángel amateur, Indio Solari)
Muchos lo recordarán: fue en Mendoza, ante más de cien mil seguidores. En el instante previo a que la banda desate el pogo más grande del mundo, con el tema Ji Ji Ji, el Indio cambió el conteo de 1, 2, 3, vaaa, por un 6, 7, 8, vaaa, porque sabía que la señal de noticias TN estaba transmitiendo en vivo. Hablamos de mediados de septiembre de 2013, y Cristina gestionaba a toda máquina su segundo gobierno.
Ese posicionamiento, tan sutil, tan genial, fue muy celebrado por todos aquellos que lo amábamos por su recorrido, su obra, por la presencia indeleble que tenía en nuestras vidas, pero que aparte defendíamos las políticas con las que el kirchnerismo estaba escribiendo historia de la buena. Tres palabras –o números, en realidad- alcanzaron para condensar un posicionamiento político en un momento en el que el Grupo Clarín hacía periodismo de guerra, en principio para defender sus intereses económicos, pero también por una pertenencia gorila.
Se sabe: El Indio siempre fue un hombre de izquierda. Su formación política y filosófica, en La Plata, en los 60 y 70, se nutrió de esa tradición, y él mismo lo blanqueó alguna de las pocas veces que dio una nota. Parte de esa ideología se podía inferir en su poética de altísimo vuelo, pero también en la definición política que Los Redondos tomaron desde el inicio de la carrera: un camino independiente, contrahegemónico, por fuera del sistema.
Entonces la peronización de El Indio, de aquellos años para acá, significó para cientos de miles una razón más para amarlo y admirarlo. Para sumarlo a las banderas que flameamos en las plazas, como sucedió con El Diego. Si no hay amor que no haya nada, reza una de las tantas frases que son parte del acervo cultural del pueblo argentino, y quizá por eso, en último tramo de la Década Ganada, El Indio decidió jugar, poner el cuerpo, arriesgar el prestigio y la celebridad que había acumulado durante décadas, la mayor parte del tiempo, desde el ostracismo.
Se trató de un gesto muy valiente, porque en este país, el periodismo ensobrado, el antiperonismo, y hasta un sector del poder judicial, puede hacerte mucho daño si te jugas públicamente a favor de las causas populares. Sobran los ejemplos.
¿Tuvo ese gesto solidario algo que ver con el hecho de que Cristina era atacada, también, por su condición de mujer, y que aparte se había quedado sola luego de la muerte de su compañero? Es probable. ¿Incidió en aquella decisión que el gobierno popular venía mejorando de manera notable las condiciones materiales de vida de una buena parte de los cientos de miles de seguidores a los que El Indio, primero con Los Redondos, y en aquel momento ya con Los Fundamentalistas, interpelaba con su música y sus letras? Es probable. ¿Hubo en ese movimiento estratégicamente planificado -mencionar al programa 678, un forúnculo en el punto de flotación del gorilismo argentino-, una empatía con el actor más débil del enfrentamiento, o a la inversa, un encono con los sectores de poder concentrado de nuestro país? Es probable.
A partir de ahí, la defensa que El Indio haría de Cristina sería una constante. Incluso la visitó, junto a su compañera de vida, en algún momento del 2023, y hay una foto que eternizó ese encuentro. Ella hace la V y él mira a la cámara, con un semblante relajado, pero se le notan los efectos de la enfermedad. Fue un tiempo después del intento de magnicidio que sufriera la dos veces ex presidenta, y de nuevo: ese gesto humano y político tuvo un rebote fenomenal -la foto la compartió Máximo Kirchner, un par de años después de aquel encuentro y de la foto-, ya que se trataba de dos figuras centrales de la vida pública nacional; ambos encarnan un mundo de pasiones y lealtades.
Otro dato: el biógrafo de El Indio, Marcelo Figueras, fue quien acompañó a Cristina en las presentaciones de su libro Sinceramente. Esa conexión también fue resultado de un vínculo que a su vez estaba alimentado por Máximo, un hombre que pertenece a la generación que creció escuchando a Los Redondos y a El Indio en su carrera solista.
Hoy mismo, 5 de junio de 2026, cuando la noticia sobre la muerte de Carlos Solari circulaba como reguero de pólvora, se difundieron imágenes de Máximo, en Parque Leloir, cuando se presentó en la casa de El Indio para saludar a la familia, porque es parte del entorno más íntimo, probablemente, a fuerza de una cercanía cimentada a lo largo de los años.
Como Maradona, El Indio es un animal político, uno de los ídolos populares de mayor peso en nuestra historia, que aún fuera de los escenarios, seguía llenando estadios y motorizando las misas ricoteras -un fenómeno social único en el mundo-, y por eso fue tan celebrado el compromiso que el artista mostró en los últimos años con el kirchnerismo.
En un país como el nuestro, atravesado por el antagonismo histórico peronismo y antiperonismo, actualizado y recargado luego de los gobiernos kirchneristas, que un tipo como él, tan masivo, con tanta incidencia sobre la conciencia y la sensibilidad de millones de compatriotas, se la juegue como se la jugó, para nosotros tiene un valor incalculable. Lo hace más grande todavía.

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