Transhumanismo post – democrático
5 de Febrero de 2026
Claudio Colombatti
En la teoría de los cuatro discursos, Lacan dice que palabra no es lo mismo que discurso, y que hay cuatro formas de discurso, que tiene como una forma algebraica. En esta hay un agente, otro agente, una producción y una verdad. Un sujeto se dirige a otro, para interrogar o intercambiar, en esto hay una producción que apunta hacia el resultado de un saber. Da cuatro formas de estabilizar las relaciones, los vínculos con el otro como semejante y el Otro con mayúscula (este término se puede pensar como: el lenguaje – la cultura – Dios)
Más adelante agrega que en el discurso del capitalismo, como deformación perversa de los discursos, hay una ausencia de la castración, ausencia de la falta. O sea que no hay límite.
En una charla que Eugenio Zafaroni nos dio en Morón en el 2022, nos alertó sobre un capitalismo suicida. Entiendo esto como un capitalismo que avanza sin límites poniendo en riesgo la humanidad y el planeta. El gobierno de Estados Unidos, tiene el poder de destruir 150 veces el planeta con todo su arsenal nuclear. Como si con una vez no alcanzara para destruir.
“Imperialismo es un termino que está fuera de uso en la actualidad”, dijo una compañera que participaba en un taller para pensar la realidad actual.
Es un dato minúsculo el comentario de alguien que se reúne a pensar factores que influyen en una realidad y un momento. Lo que no es minúsculo es que hay palabras que se dejan de usar, y que son herramientas para identificar.
No es cualquier cosa no poder identificar, dimensionar, pensar. Por ejemplo cada vez se usa menos la palabra soberanía, revolución (no se alarmen, me refiero a la revolución de mayo), independencia, patria.
La lista puede ser muy larga.
Elon Musk dijo que el problema de la humanidad es la empatía.
Poder – Pensar
Parece que el año 2026 promete no dejarnos aburrir, y sí mantenernos muy entre – tenidos.
No me refiero a un mes, que comienza con el secuestro de un presidente de un país soberano, por parte de otro país que es una potencia mundial. O que desde allí mismo y a los pocos días nos informan sobre la posibilidad de anexar Groenlandia, y luego invadir Iran. Todo esto mientras se incendia la Patagonia y un grupo de gendarmes asalta por la noche el puerto de Usuhaia para que quede bajo control del gobierno nacional, en el marco de un plan para implantar una base estadounidense en la zona.
Otro “detalle” es el desmantelamiento de los recursos del Estado nacional. El objetivo es avanzar con una reforma laboral que deroga una gran cantidad de leyes que atentan contra la comunidad y la civilización que conocimos hasta ahora. Desfinanciaría sindicatos, obras sociales, y desmantelaría a las organizaciones.
Cuando me refiero a no dejar de estar entretenido, me refiero al nuevo método que domina la población: los algoritmos de las redes sociales.
Estos están direccionados para captar la atención y atrapar al sujeto entre pantallas sumamente atractivas, que intercambian con cada quien mientras almacenan datos de este usuario, para ofrecer en función de sus gustos y hábilmente llevarlo a lo que quieren que enfoque.
Los ingenieros de software, piensan y desarrollan las redes sociales en función de estos objetivos. El ofrecimiento llega a ser un bombardeo que capta la atención al punto de determinar la capacidad de pensar, que pensar, como pensar. En algunos países se esta prohibiendo el uso de celulares por parte de los niños. Mientras en otros hay colegios que cobran mas de quince mil dólares en colegios que no se permite el uso del celular. A esos colegios concurren los hijos de los dueños de las redes sociales, como Facebook.
Mario Pergolini, que incursiono en este tema y tiene emprendimientos de IA, nos cuenta que en su casa, luego de las 21 horas nadie puede usar el celular.
Al tiempo que la comunidad toda va teniendo alterada la capacidad de pensar, también se altera el poder. El poder de pensar es el poder de proyectar, actuar, reaccionar, defenderse, y defender lo propio, hasta la soberanía misma.
Los algoritmos van proponiendo nuevas palabras y van borrando otras.
El Imperio contrataca
El analfabetismo político no es casual. El rechazo de la población a la política tampoco. Lo mismo que los medios de comunicación tengan éxito en la creación de candidatos presidenciales.
En 1492 desenbarcó Cristobal Colon en América. Cortez hizo alianza con los tolstecas para vencer a los Aztecas. El emperador Moctezuma queda reducido por los españoles, lo que desencadena la rebelión de los Aztecas, llamada “la noche triste”. Fue entonces cuando (como en la película “La misión”), con armas de fuego se imponen para controlar el territorio, la población y los recursos.
Hoy pareciera que hay otros métodos para que el imperio o imperialismo, controle la población. Cada uno paga por este control en la adquisición de un aparato, luego carga los programas que tendrán mucha determinación tanto en el aparato como en el usuario, y finalmente, se paga mensualmente la conexión a la red. Los algoritmos hacen el resto.
Del discurso capitalista al fin de la historia
Fukuyama hablaba del fin de la historia.
Hoy los teóricos, ideológicos de sectores, tanto de Trump como Elon Musk, como por ejemplo Peter Thiel, que piensa que “Libertad no es compatible con Democracia, afirman que habla del transhumanismo. De manera que cualquier ciudadano pueda cambiarse los órganos y hasta el cuerpo entero. Para estos la humanidad es un escalón para llegar a un concepto extraño, que mezcla el capital con la inteligencia artificial, para prescindir de la humanidad.
No aceptar la falta, el límite, o como dice Lacan “no inscribir la castración”, lleva a discursos delirantes. El peligro es naturalizarlo y que estén en el poder.
Como decía la canción de Alfredo Zitarroza: “oiga doña soledad, póngase un poco a pensar,…. hay que trabajar pero hay que pensar”. Poder pensar. La responsabilidad de cada uno termina siendo una posición ética, en la que se juega mucho.
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