Cambiemos va por Sociales

Con cuadros del massismo y el radicalismo, el presidente Mauricio Macri podría doblegar la última de las 13 facultades de la UBA que se resiste al cambio en todos los claustros de su propia comunidad académica. El rol de Nosiglia y los lazos de Yacobitti. La reinvención de la Franja Morada con el viejo ropaje de la UES. Los verdugos de Milagro Sala en la sede universitaria que más comprometida está con el comité por su liberación.

Por Pedro Salcedo

La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se encuentra en una encrucijada peligrosa de cara a las elecciones que se desarrollarán entre el 11 y el 15 de septiembre próximos. A 30 años de su fundación, dos modelos universitarios antagónicos se disputan la conducción del edificio de la ex Terrabusi: de un lado, la actual gestión, a cargo del decano Glenn Postolski y autoridades cosechadas en la Lista 10-Construyendo Sociales; del otro, la directora del Instituto Gino Germani, Alba María Carolina Mera Figueroa como referente del espacio 1039 – Sociales x Venir, animado por radicales vinculados al secretario de Hacienda de la UBA, Emiliano Yacobitti, y con terminales políticas que llegan hasta el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales.

Postolski ganó las elecciones en septiembre de 2013 y asumió en marzo de 2014, apoyado por una lista de unidad que incluía a muchos de los que hace meses rompieron la alianza de gobierno de la Facultad sin abandonar los cargos a los que habían accedido. Desde la vicedecana Patricia Funes y la propia Mera Figueroa hasta el director de la carrera de Sociología, Hugo Lewin, quien accedió a ese lugar con el aventón fundamental de Nexo -la agrupación de profesores y graduados de Ciencias de la Comunicación responsabilizada ahora por las asignaturas pendientes-, Sociales x Venir se constituyó con cuadros que compartieron el mandato pero se distanciaron al final.

En conversaciones Off the record, los responsables de Construyendo Sociales cifran la ruptura en la intervención de Yacobitti pero en el entorno de sus opositores lo niegan. “Comunicación concentra todo”, “es tiempo de una decana mujer” o “Sociología tiene que manejar la Facultad” son los argumentos que más reponen los retadores, al tiempo que el oficialismo de la casa de estudios replica con los vínculos de los que se postulan bajo el liderazgo de Mera Figueroa pero reportan a Yacobitti en la universidad y Martín Lousteau en Capital Federal.

Yacobitti, un duro.

“Nosotros no respondemos a chicanas”, dicen por los pasillos docentes e investigadores que anhelan un cambio de gestión. Sin embargo, el lunes 28 de agosto irrumpieron en la oficina electoral con una patota y un escribano para impugnar un centenar de empadronados por los militantes de la Lista 10, bajo el pretexto de que no eran graduados de la Facultad y a pedido de la secretaria académica de la UBA, Cati Nosiglia. Para hacerlo, el subsecretario de Investigación, Nicolás Dallorso, admitió haber googleado nombres de licenciados objetados con la suposición de ser “graduados truchos”, en medio de una guerra de chicanas por Facebook.

Los que tramitaron los empadronamientos señalados alegaron, por su parte, que se trataba de profesores que dictan clases en Sociales desde hace más de 20 años y que, merced a una reglamentación dispuesta desde que Juan Carlos Portantiero fue decano, los graduados de otras facultades y universidades pueden votar en la sede de Constitución si renuncian a su “ciudadanía” de origen en otras sucursales de la educación superior del país. La junta electoral laudó, finalmente y por unanimidad, avalando la transparencia de los comicios por concretarse, a pesar incluso de que su composición respeta la representación de oficialismo y oposición y aunque la Lista 10 tuvo que resignarse a una proscripción impuesta de facto por Sociales x Venir para unos 35 profesores emblemáticos bajo amenaza de judicializar la contienda.

Adelante, radicales
Entre las principales críticas a Mera Figueroa se agita el fantasma del retorno de los radicales, espectro que niegan los apoderados de las listas rivales de Postolski. El simple repaso de los apellidos los desmiente, por más esfuerzos que pongan en esconderlos: entre los postulantes como profesores al Consejo Directivo figuran Miguel de Luca, secretario del CBC en el Rectorado, y Jorge Mayer, ex director de Ciencia Política, disciplina administrada en complejo equilibrio entre los radicales y el senador Juan Manuel Abal Medina desde hace al menos una década y media.

A su vez, el politólogo Diego Muzio, activo simpatizante de la candidatura de Lousteau en el distrito porteño, y la socióloga Mercedes Botto también engrosan las filas de la 1039.

Como si fuera poco, el lousteaussimo reclamó el pase en comisión de otro exponente de Sociales X Venir para que se desempeñe en el despacho del legislador porteño Hernán Rossi. Se trata de Xana Jimena Rodríguez, pero lo paradójico es que integra la lista de concejales por 1País en San Martín: ocupa el cuarto lugar de la nómina en la jurisdicción de Gabriel Katopodis y extiende la pata radical de Cambiemos en la Facultad hasta las huestes del massismo en el conurbano bonaerense.

Las elecciones son entre el 11 y el 15 de septiembre.

Por lo demás, los lazos con la UCR no se terminan ahí ni se quedan en las inmediaciones de la Facultad o, si quiera, las 15 comunas porteñas. Una de las graduadas que pugna por entrar al CD de la Facultad es Paula Atlante, ex jefa de prensa del bloque radical en el Senado y sucesora de Carlos Guari en la Secretaría de Comunicación de Jujuy, una vez que asumió el gobernador Gerardo Morales. Atlante, además, fue candidata parlasureña por Cambiemos en el puesto número 17 en 2015.

En su cuenta oficial de Twitter, suele despotricar contra el reclamo de los organismos de derechos humanos por la aparición con vida de Santiago Maldonado. “Desaparición Forzosa: si el Estado la detiene, pero la persona no puede ser hallada porque el propio Estado oculta su existencia. #Estudiemos”, tuiteó el último 31 de agosto, siete días después de haber participado de las celebraciones por el quincuagésimo aniversario del surgimiento de la Franja Morada -junto al gobernador Morales y Freddy Storani -.

Si Postolski perdiera la batalla, la integración y consecuente convivencia en el Directivo de Sociales será, por lo menos, explosiva. Mientras Mera Figueroa declama por redes sociales la defensa de Milagro Sala, lleva como candidata a la vocera de sus carceleros.

Viejos son los trapos
No hay creación ad-nihilo en política y Yacobitti lo sabe. Por eso, apeló al alquiler de una agrupación política que pudiera crecer sin vergüenza para los volantazos ideológicos ni conciencia del riesgo al que someterían al estudiantado que dicen representar. Sin posibilidad de reconstruir la Franja Morada en Sociales luego del escándalo que los destrozó en 2001, el secretario de Hacienda del Rectorado apostó todo a la UES, conducida por Cristian Bay, un estudiante de Ciencia Política de 46 años de edad que militó ya tres campañas de Filmus -luego de pasar por La Vallese, un sello integrado por adherentes al duhaldismo que justificaban hasta la Masacre del Puente Pueyrredón en 2002-.

El poder de Bay emana directamente del mandato de Yacobitti, quien dice a quien quiera oírlo que “cualquier cosita de Sociales, la charlan con Cristian”. Entre el personal no docente de la Facultad circula, quizá con cierta malicia, la anécdota del día que alguien se quejó porque Bay podía estacionar su vehículo en el estacionamiento de los empleados, sin serlo. Un llamado del mismísimo rector Alberto Barbieri desactivó enseguida la tímida pregunta por el privilegio concedido.

La última escena del sainete en curso fue la transferencia de 172.500 pesos a sola firma y título personal para el bolsillo de la copresidenta del centro de estudiantes y representante de la UES en la herramienta gremial de los alumnos, Ayelén Petracca. La desprolijidad hizo estallar la alianza de esa agrupación con La Cámpora, que se distanció acusando a la UES de sumarse a las filas de Cambiemos.

Durante la última semana, los compañeros de Bay y Petracca desfilaron por los cursos para mitigar los daños de la incómoda resolución firmada por Yacobitti y Barbieri, fundamentando que se usó el recurso para la compra de computadoras. Al parecer, todavía no pueden explicar por qué el Rectorado giró esa suma de dinero directamente a la cuenta de una estudiante, sin IGJ ni formalidades concernientes a este tipo de mecanismos.

Piedra libre
La Facultad de Ciencias Sociales se puso picante. Viejos amigos y compañeros de cursada se saludan con los dientes apretados o de lejos. Al final, la grieta llegó al reducto universitario que más extensión curricular le otorga al antagonismo.

Dos modelos antagónicas se disputan la conducción de Facultad.

El desconcierto es grande entre los graduados que se titularon y emprendieron una carrera profesional alejada de la Facultad y los actores de la política ajenos a las refriegas interclaustros de la UBA. Sin ir más lejos, en el Instituto Patria se preguntaban a mediados de la semana anterior: “¿quiénes son los nuestros?”. La inquietud emerge porque el mismísimo Filmus hace campaña con Mera Figueroa, de quien se dice amigo y en defensa de quien niega que Yacobitti esté cerca.

En pocos días se sabrá si el poder de la UCR termina de copar la UBA, torciendo el brazo de los que se baten contra la lógica mercantil de la educación superior. Península marginal del continente académico, hasta ahora Sociales resplandece como el último –y más pobre- bastión de la universidad, con 700 doctores, posgrados gratuitos para sus graduados y profesores y cauces institucionales para problematizar y procesar los más diversos conflictos sociales. Al ver, verás.

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