Militancia Peronismo

Apuntes sobre los fusilamientos del 56

Baschetti declaró el viernes 19 de junio el Juicio por la Verdad que la Justicia Federal de San Martín realizó en relación a la Masacre de José León Suárez, ocurrida los días 9 y 10 de junio de 1956, y que el lunes 22 de junio tuvo su sentencia: Aramburu, Rojas y otros tres fueron declarados culpables de crímenes de lesa humanidad. Transcribimos el testimonio que dio el historiador y sociólogo en el estrado judicial.

23 de Junio de 2026

Los antecedentes

16 de junio de 1955

Segundo gobierno del General Perón. Era un día de semana. Se esperaba el mediodía porque estaba previsto el paso de una formación de aviones militares en desagravio a la quema de la bandera nacional ocurrida días antes. Había cierta cantidad de curiosos, algo expectantes, periodistas y sobre todo, un número importante de peatones y transeúntes que iban o venían de sus lugares de trabajo, un lugar repleto -como se sabe- de oficinas públicas. Inclusive se pensaba que por las condiciones climáticas el paso de los aviones iba a ser suspendido para mejor oportunidad. Pero de golpe aparecieron sobre el horizonte y enfilaron hacia la Plaza de Mayo. Inmensa fue la sorpresa y estupor de todos los presentes cuando comprobaron en carne propia que esos aviones descargaban sus metrallas y bombas sobre sus humanidades y la Casa de Gobierno. Uno de los bombazos horadó de lleno un ómnibus de transporte de pasajeros, despanzurrándolo por completo. Otro impacto –dicen- pegó sobre un transporte escolar repleto de niños provincianos de visita en la gran ciudad, que inclusive iban a ir a saludar a su despacho al Presidente de la República.

Los bombardeos dejaron un saldo de más de 300 muertos.


Se trataba de un golpe militar con el fin de derrocar a Juan Domingo Perón e inclusive asesinarlo. Eran aviones de la Marina de Guerra en su gran mayoría y algunos de la Fuerza Aérea. Se calcula que el total de kilogramos arrojados alcanzó los 13.800, es decir casi 14 toneladas de bombas. Un verdadero genocidio y caso único en la historia de la humanidad en que una fuerza aérea bombardea a sus connacionales y gasta en el intento más kilos de explosivos que los usados por la Luftwaffe alemana en el bombardeo de Guernica, durante la Guerra Civil Española.

Hubo 308 muertos y más de 1.000 heridos.

16 de septiembre de 1955

Tres meses más tarde un sangriento golpe militar derroca al gobierno constitucional del General Perón, que debía gobernar desde 1952 a 1958 y que en la contienda electoral había sumado nada menos que el 62,49% de los votos. Inmediatamente de consumado este latrocinio comienza la persecución y la cárcel para el pueblo peronista.  

No hay ningún registro exacto y fehaciente, pero se calcula según diversas fuentes orales, entre 10 mil y 50 mil los presos políticos y gremiales que hubo en nuestro país entre 1955 y 1958, es decir durante el gobierno de facto de Aramburu y Rojas.

Además, la autodenominada “Revolución Libertadora” reabrió la Cárcel de Ushuaia, que había sido cerrada por inhumana por el gobierno peronista en 1947. La pasó a administrar la Marina de Guerra y más de dos mil dirigentes peronistas fueron prisioneros políticos en ese fin del mundo.

En marzo de 1956 se promulga el decreto ley 4.161 que prohíbe al peronismo en todo el territorio de la república, en cualquiera de sus formas: fotografías, retratos, esculturas, escudos, banderas, marchas, canciones, palabras, símbolos, fechas conmemorativas, etc.     

Ayer, como hoy, arreciaban expresiones de antiperonismo furioso.


En ese mismo año el Poder Ejecutivo Nacional dispone la creación de la Secretaría de informaciones del Estado (SIDE) través del decreto ley 776/56 que acumulará un muy importante poder represivo.

Y en enero –siempre 1956- la intervención militar crea la Central de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Los hechos

En la noche del sábado 9 de junio de 1956, en un chalet sito en la calle Hipólito Yrigoyen 4519, en la localidad de Florida, provincia de Buenos Aires, hay varios parroquianos reunidos para escuchar la transmisión radial de una pelea de box internacional que se desarrolla en el Luna Park, entre el argentino Eduardo Lausse y el chileno Humberto Loayza, por el título de campeón sudamericano de peso mediano.

Entre los presentes hay quienes están por la pelea en sí y otros confabulados esperando que por radio se anuncie con éxito la sublevación del general Juan José Valle contra la dictadura de Aramburu y Rojas. 

Dadas, así las cosas, en un momento, sorpresivamente, irrumpe en la vivienda el teniente coronel –R- Desiderio Fernández Suárez, jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

Despliega una violencia inusitada y pistola en mano y rodeado de uniformados a su orden, requisan la casa y sus adyacencias, juntado a todos los presentes ya invadidos por el miedo y el terror. Tiene el dato de que ahí hay peronistas reunidos, dato aportado por la central de inteligencia de la policía provincial antes citada.

Mural representativo de los fusilamientos.


Los apresa a todos y los sube a un colectivo de línea previamente requisado que espera en la puerta. Suman 12 personas. Las llevan a la Unidad Regional de San Martín.

A las 0,30 hs. del 10 de junio la radio oficial da a conocer, proclama, la vigencia de una Ley Marcial desde ese momento, que permite fusilar a los sublevados apresados de ahí en más, ya que el intento de revolución ha fallado.

Por el horario está claro que los detenidos anteriormente están exentos de un fusilamiento. 

Pero los suben a vehículos y los llevan a un descampado y basural de la localidad vecina de José León Suárez para fusilarlos. Sin justificación alguna, sin juicio previo, sin pruebas en su contra.

Allí la policía asesina a cinco de los detenidos (otros sobrevivieron): Carlos Lizaso, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez, Mario Brion y Nicolás Carranza.

Desearía contar a grandes rasgos la semblanza de cada uno de ellos.     

Carlos Alberto Lizado

Cuentan que era un buen jugador de ajedrez. Desde muy joven trabajó en el ámbito inmobiliario. Tenía planes para casarse y desarrollar su vida. Su interés por la política surge tempranamente por influencia de su padre y su hermano mayor de nombre Arnaldo. Tenía tan sólo 21 años. Militante peronista asesinado –en un burdo intento de fusilamiento- en los basurales de José León Suárez, el 9 de junio de 1956. Los “gorilas” no dejaron velar su cuerpo a la familia, les impusieron un cajón cerrado. Pero al otro día cuando el cortejo familiar llegó al cementerio de Olivos, al lado de la fosa abierta que esperaba el cadáver, había flores por todos lados, dejadas anónimamente por la gente. En el libro de Enriqueta Muñiz, aparecido en diciembre de 2019 (“Historia de una investigación. Operación Masacre de Rodolfo Walsh”), ella afirma que Carlitos Lizaso sólo atinó a decir, ante el máuser que le apuntaba: “¡Cómo! ¿Y así nos matan? (…) Recibiendo 5 tiros, cuatro en el pecho y el quinto de gracia, en la cabeza”. 

Francisco Garibotti

Obrero ferroviario. Resistente Peronista. También asesinado en aquella ocasión. Dejó una viuda desconsolada y seis hijos.

Vicente Damián Rodríguez

Peronista. Fusilado en los basurales de José León Suárez. Tenía 35 años, tres hijos y se ganaba la vida como changarín de bolsas en el puerto. Su hija Alicia afirmó en el año 2010, a 54 años de los sangrientos hechos que “a la distancia, veo que nos quitaron la infancia. Perdí mi padre a los 10 años ¿qué reproche puedo hacerle? Lo que él hizo, lo hizo de corazón”.

Mario Joaquín Brión

Empleado de comercio, militante sindical en el mismo. También se desempeñó en la Fundación Eva Perón. Resistente Peronista. Asesinado en los basurales de José León Suárez, el 9 de junio de 1956. Su casa fue arrasada. Su señora Adela Cavanna recibió también amenazas y debió irse a vivir con sus padres y en esos momentos perdió un embarazo. Su hijo Daniel Brión, es titular del Instituto por la Memoria del Pueblo (IMEPU) y desde allí lucha inquebrantable por la verdad y la justicia para todos los fusilados del ’56. En 2001 sacó un libro –que ya en el 2023 iba por la sexta edición- titulado “El presidente duerme. Fusilados en junio de 1956. La generación de una causa”.  

Nicolás Carranza

Obrero ferroviario. Fue fundador de la “Agrupación Camareros Misioneros de Perón”. Resistente Peronista. Se escapa de una comisaría de Tucumán ya que estaba detenido por violar el decreto ley 4161. Es que como camarero precisamente, en el ferrocarril repartía volantes y traía y llevaba mensajes a los compañeros. Lo echan del ferrocarril y pasa a la clandestinidad.  Su mujer, Berta Figueroa, hace remiendos de ropa hasta las madrugadas, para poder darle de comer a sus 6 hijos. Asesinado el 9 de junio de 1956. Su hija Berta, en 2010, a 54 años de los asesinatos afirmó: “Mi padre y los demás caídos son héroes porque salieron a defender al peronismo y dieron la vida militando por la democracia”. Su otro hijo Carlos, por su parte, declaró: “Cuando uno aprende a discernir, puede llegar a interpretar el porqué de aquella lucha. Iba más allá del ámbito partidario, apuntaba a derrocar una dictadura. No puedo reprocharle nada a mi padre, me siento orgulloso que haya mantenidos sus ideales, que hoy dejan de lado muchos dirigentes políticos”.

Ahora bien, un caso paradigmático entre los sobrevivientes de la masacre fue el de:

Julio Tomás Troxler

Nacido el 19 de noviembre de 1926 en Florida, Vicente López, provincia de Buenos Aires. A los 18 años ingresó a la Escuela de policía bonaerense “Juan Vucetich”. En 1955, se retiró de la fuerza con el grado de Oficial Inspector.

Se sumó a la Resistencia Peronista. En junio de 1956 fue actor de un hecho memorable, al escapar con vida de los fusilamientos en el basural de José León Suárez, ordenados por la dictadura apátrida de Rojas y Aramburu. Se exilió en Bolivia para continuar la lucha.

En 1958 integró el Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo designado por el propio Perón. Luego, afincado en Mar del Plata, volvió a la Resistencia siendo secuestrado, detenido y torturado en más de una oportunidad.

Julio Troxler.


Con el triunfo popular en las elecciones del 11 de marzo de 1973 fue designado subjefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno del Dr. Oscar Bidegain, pero renunció en agosto del mismo año, luego de la “Masacre de Ezeiza” ocurrida el 20 de junio.

En la mañana del 20 de septiembre de 1974 fue secuestrado por cuatro energúmenos de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) en las inmediaciones de la Facultad de Derecho y asesinado a balazos, con las manos atadas a la espalda, junto a un paredón del ferrocarril Roca, en el Pasaje coronel Rico al 700, del Barrio de Barracas, cerca del mediodía.

El destino de Julio se había decidido en una reunión de gabinete en la quinta presidencial de Olivos (gobierno de Isabel Martínez y José López Rega) cuando un proyector pasaba diapositivas de él y otros militantes, en tanto una voz en “off” los hacía culpables de todos los problemas que se les iban sumando a los gobernantes. 

El historiador y poeta, Fermín Chávez, escribió en memoria de Julio Troxler –horas después de su deceso- un sentido poema que termina así: “Tu nombre es Julio o Junio lo mismo da. Cuando te mataron sabían por qué. Te maniataron para despenarte por una cosa que empieza con P”. 

Protagonista de su propia historia, quien quiera puede recordar la imagen y voz de Troxler, en películas que recuperan la historia nacional y popular, como “Operación Masacre” de Jorge Cedrón y “Los Hijos de Fierro” de Fernando Solanas.

Pero lo que quiero señalar y recalcar es aquella reflexión que hizo en voz alta alguna vez el mismo Troxler, en relación a los fusilamientos de José León Suárez y que guarda una vigencia absoluta hasta el día de la fecha:

“Qué significaba este odio, por qué nos mataban así. Tardamos mucho en comprenderlo, en darnos cuenta de que el Peronismo era algo más permanente que un gobierno que puede ser derrotado, que un partido que puede ser proscripto”. 

En consonancia con este pensamiento va de la mano la justificación de aquellas muertes por parte del sistema.

El Partido Socialista tenía un medio de difusión de sus ideas que era el periódico “La Vanguardia” y cuyo director era Américo Ghioldi. En su edición del 14 de junio de 1956, escribió:

“Los hechos de la noche del sábado 9 y domingo 10, dentro de su inmensa tragedia, definen circunstancias y posiciones sobre las cuales parece necesario detenerse a pensar. En primer lugar, es dato fundamental de los hechos acaecidos, la absoluta y total determinación del gobierno de reprimir con energía todo intento de volver al pasado. Se acabó la leche de la clemencia. Ahora todos saben que nadie intentará sin riesgo de vida alterar el orden porque es impedir la vuelta a la democracia. Parece que en materia política los argentinos necesitan aprender que la letra con sangre entra”.   

La investigación de Walsh

A un año de los asesinatos de José León Suárez, por obra y valentía de Rodolfo Jorge Walsh salió un libro relatando los hechos. Llevaba por título “Operación Masacre”.

La primera edición data de 1957. Fue una edición de Sigla, y tuvo 164 págs. La denuncia de lo sucedido y la comprobación de que el Estado que teóricamente debía protegernos era responsable de todas esas muertes y que además ese mismo Estado había tratado de ocultar su responsabilidad, hizo que el libro tuviera sucesivas reediciones.

Quiero brevemente detenerme en una de ellas, la de 1969, cuando el libro salió nuevamente, ahora por la editorial Jorge Álvarez.

Walsh en un segmento del prólogo que escribe, advierte:

“Otros autores vienen trazando una imagen cada vez más afinada de esa oligarquía, dominante frente a los argentinos, y dominada frente al extranjero. Que esa clase esté temperamentalmente inclinada al asesinato es una connotación importante, que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”.

Bueno, creo que no hay mucho por agregar.

Salvo recordar una frase siempre vigente que dice: 'en la resistencia está todo el hidalgo valor de la vida' 

Como se dijo por ahí, es una profunda reflexión poética del músico argentino Carlos 'El Indio' Solari, perteneciente a su canción 'Encuentro con un ángel amateur'.

Significa que la verdadera dignidad, nobleza y sentido de vivir (el hidalgo valor) no se encuentran en la rendición o el conformismo, sino en la capacidad de mantenerse firme, luchar y conservar los propios afectos y valores frente a las adversidades, el dolor o el paso del tiempo.

Por eso estoy hoy aquí.

El Juicio por la Verdad fue histórico, estuvo a cargo de la justicia federal de San Martín, finalizó el 22 de junio y declaró culpables a Aramburu y compañía.

Sigamos conectados. Recibí las notas por correo.

Suscribite a Kranear

wave

Buscador