Militancia Peronismo

Herr Ruckauf

Carlos Ruckauf se anda paseando por los estudios de televisión para opinar sobre la coyuntura, y en especial para operar en contra del kirchnerismo, las organizaciones populares, Cuba, y hasta de la piedra que a lo largo de las décadas, y pese a todo, no pudo sacarse del zapato: los Montoneros. En esta nota, le responde Baschetti.

Foto portada: Mariana Nedelcu.

Con motivo de los 50 años del golpe cívico-militar ocurrido en Argentina el 24 de marzo de 1976, el diario “El Mundo” de España le hace un reportaje al abogado Carlos Federico Ruckauf, ex ministro de Trabajo de Isabel Martínez de Perón (1975-1976), presidente del Partido Justicialista de Capital Federal (1983 y 1994), ex embajador Extraordinario y Plenipotenciario con Menem (1989-1991) y ex vicepresidente de la República (1995).

Ya la bajada de la nota podría llamar a confusión al desprevenido lector:

“La dictadura argentina ganó la guerra, pero perdió la batalla política, pese a la alianza que buscó con los Montoneros. La organización guerrillera de la izquierda peronista”. El entrecomillado es de Ruckauf.

Repreguntado por el periodista (Sebastián Fest) se explaya al respecto:

“La negociación entre Montoneros y los militares era tan evidente que, cuando viene el golpe hacen una lista de 35 personas que quedamos sin ningún derecho, mediante un decreto que crea lo que se llama ‘Acta de Responsabilidad Institucional’. Y en esa acta estamos todo tipo de dirigentes, pero la cúpula de Montoneros no. No ordenan sus capturas, no les dan ninguna pena, nada (…) Hay mucha sospecha de que, en realidad, una gran parte de la cúpula de Montoneros fue parte del Batallón 601 de Inteligencia que trabajó para los militares y de que muchos de ellos entregaron a sus compañeros”. 

Ya esto último (ser parte de la inteligencia militar y entregar compañeros) fue esgrimido por la propia dictadura y sus plumíferos en diversas ocasiones y siempre con el mismo resultado: quedó al descubierto una flagrante mentira. (caso Juez Federal Claudio Bonadío, caso periodista norteamericano Martin Edwin Anderson, etc.)

Por lo demás, cabe aclararle a Ruckauf que aquella sanguinaria dictadura de Videla, sí buscó las capturas y el aniquilamiento de los Montoneros, pero ejerciendo un Terrorismo de Estado desde las sombras y llevado a su máximo exponente. Y lo que él llama “cúpula montonera” que es la Conducción Nacional Montonera (con los más altos cargos partidarios en esa organización a partir del golpe del ’76), de sus trece miembros, diez fueron asesinados por la canalla dictatorial en diferentes circunstancias: Alberto Molinas y Carlos Alberto Hobert en 1976; Horacio Arrué, Julio Roqué y Juan Alejandro Barry en 1977; Oscar De Gregorio en 1978; Horacio Mendizábal en 1979; Horacio Campiglia en 1980 y Eduardo Pereira Rossi y Raúl Clemente Yager en 1983. Y los únicos tres sobrevivientes: Mario Eduardo Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Fernando Vaca Narvaja, quienes sobrevivieron a intentos de asesinato en México, Perú y Argentina respectivamente.  

Y además deben contabilizarse innumerables bajas mortales de cuadros intermedios de la Organización, entre ellos, la friolera de más de 1.000 mujeres, todos/todas resistiendo a la Dictadura.

Queda demostrado, en este tema, entonces, que Ruckauf falta a la verdad por ignorancia o por interés manifiesto.

Por lo que a continuación, nos debemos preguntar qué rol le cupo a él, en diferentes episodios que lo tuvieron como protagonista.  

1

Diario Página 12 del 3-12-2000, págs. 10-11, bajo el subtítulo de “Sonrisas” puede leerse:

“Uno con pelo, otro de uniforme, ambos sonrientes, reconocibles sin esfuerzo a pesar del paso del tiempo (se aporta una fotografía de Ruckauf con Videla). La foto fue tomada en 1975, cuando Carlos Ruckauf era Ministro de Trabajo de Isabel Martínez de Perón y Jorge Videla ocupaba el Comando General del Ejército. Durmió en los archivos durante veintidós años, hasta el 8 de agosto de 1997, cuando la reprodujo un pasquín de aparición eventual (…) En su única manifestación pública sobre el tema, Ruckauf dijo que se había tratado de una visita protocolar que Videla le hizo al asumir y le restó cualquier significación política. Esta semana se distribuirá la biografía política de Ruckauf, ‘El hombre que ríe’, escrita por el periodista Hernán López Echagüe, que refuta esa rosada versión.

Videla y Ruckauf.

‘Videla no se ha desplazado hasta allí para conversar banalidades, y mucho menos, intercambiar lisonjas y reverencias. Muy otro es su objetivo. Está afligido; los paros y las huelgas lo sacan de quicio, explica, pues entonces mucho le agradaría observar alguna reacción enérgica por parte del ministerio. Durante el cordial encuentro se sientan las bases de un proyecto de ley que el ministro hará público una semana más tarde, y cuyo propósito fundamental es prohibir la realización de huelgas salvajes’, dice.

El libro reseña su texto:

‘Todo paro, abandono de trabajo, ausencia concertada y toda forma de perturbación colectiva de la actividad normal por parte de agentes del Estado será sancionada con la cesantía o exoneración, la que será efectiva sin necesidad de sumario previo’. Antes, Ruckauf había sido uno de los firmantes del decreto que creó el Consejo de Seguridad Interna, liberó de todo freno a las Fuerzas armadas en la represión, e indicó que ‘la lucha antisubversiva’ abarcaría ‘no solo la faz represiva, sino también la actividad política, económica, social y cultural’.

2

Escribe el periodista Nicolás Fiorentino. La Política Online. 29-12-2006: “Una nueva página negra se escribió en el libro de historia del terrorismo de Estado en la Argentina, luego del informe del fiscal federal Federico Delgado, en la causa conocida como ‘Mercedes Benz’, que investiga la conexión entre la empresa, el sindicato de los mecánicos (SMATA) y los gobiernos de Isabel Perón y la posterior Dictadura, en la desaparición de quince empleados de la sede argentina de la automotriz alemana entre 1976 y 1983. El trascendente dictamen emitido días atrás, en el marco de la causa que se encuentra en juzgado federal Nº 3, a cargo del juez Daniel Rafecas, tiene el valor histórico de ser el primero que investiga la responsabilidad del último período del gobierno de Isabel Perón en el terrorismo de Estado, a través de los grupos parapoliciales de la Triple A, avalados al menos en el discurso por la retórica del entonces ministro de Trabajo Carlos Ruckauf, quien firmó el decreto que dispuso la ‘aniquilación’ de los subversivos”.

El abogado Ricardo Monner Sans, quien representa a familiares de las víctimas, afirmó a La Política Online que el dictamen, que curiosamente no tuvo gran trascendencia en los medios de comunicación, ‘marca un hecho único hasta aquí, como ser el judicializar dentro del marco de crímenes de lesa humanidad sucesos ocurridos antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976’.

El informe, tal cual era su cometido, centró su atención en la denuncia de los querellantes, los cuales acusaban por las desapariciones al sindicalista José Rodríguez, como titular de SMATA, al entonces ministro de Trabajo, Carlos Ruckauf, y a la empresa Mercedes Benz.

La denuncia realizada por familiares de las víctimas argumenta que la desaparición de las víctimas fue el resultado de un acuerdo entre las tres partes acusadas, como parte de un plan para desactivar y eliminar a la comisión interna de Mercedes Benz, de perfil combativa y opositora del todavía titular de SMATA, José Rodríguez.

Toma pacífica d ela planta de Mercedez Benz (8/1/74).

Según este planteo, las tres partes denunciadas recibían sus beneficios. Por un lado, el Estado tenía acceso a la información que le permitía identificar a los trabajadores más ‘ruidosos’ o contrarios a su política, que por entonces había pegado un giro a la derecha de la mano del famoso ‘Rodrigazo’; que no fue otra cosa que un salvaje ajuste dispuesto por el Ministro de Economía, Celestino Rodrigo.

Por su parte, la firma Mercedes Benz se constituía en la principal proveedora de camiones ‘Unimog’ para las Fuerzas Armadas. Mientras que, SMATA recibía la adjudicación de un convenio colectivo de trabajo por el cual la empresa otorgaba al sindicato el uno por ciento del precio de venta de cada automotor.

Afiche de campaña.

La denuncia se planteó ante la desaparición de Oscar Álvarez Bauman, Alfredo Arenas, Héctor Belmonte, Rubén Caddeo, Carlos Cienciala, Fernando Del Conte, Alberto Gigena, Miguel Grieco, Charles del Carmen Grossi, Jorge Leichner Quilodrán, Juan Mosquera, Diego Nuñez, Esteban Reimer, José Vizzini, Victor Hugo Ventura, Juan José Martín y Héctor Aníbal Ratto. Estos dos últimos, son los únicos sobrevivientes.

Según la denuncia, la casa matriz de Mercedes Benz, ubicada en la ciudad alemana de Sttutgart, envió una carta en mayo de 1976 al Sindicato Industrial Metalúrgico de la República Federal Alemana. En ella se excusaba por el despido de 115 trabajadores en su sucursal argentina tras la huelga de octubre de 1975, argumentando que la medida respondió a un ‘pedido urgente’ del entonces ministro de Trabajo, Carlos Ruckauf, de ‘acabar con los elementos subversivos dentro de la fábrica’.

Este pedido, realizado dos días antes de la masiva huelga de Mercedes Benz del 6 de octubre de 1975, habría sido el puntapié inicial de esta serie de sucesos.

Sin embargo, y como marca gran parte de la historia argentina en lo que a la compilación de pruebas refiere, dicha carta nunca apareció. Según el informe, la empresa sólo contaba con archivos posteriores a 1978. Esto significa que la existencia de la carta que incriminaba a Ruckauf es indemostrable.

17 obreros de la Mercedez Benz fueron detenidos y desaparecidos.

Esto determina que a pesar de este informe ninguno de los tres acusados, Ruckauf por el Estado, Rodríguez por SMATA y la dirigencia de Mercedes Benz Argentina, deban responder penalmente por la desaparición de los trabajadores.

Sin embargo, esta dificultad no obsta al fiscal Delgado para responsabilizar al menos en términos generales a los acusados. En el punto 3 del informe sostiene que la investigación permite llegar a ‘Una conclusión nítida: las privaciones ilegales de la libertad, y en algunos casos los tormentos, ocurrieron y el denominador común que las une es la relación laboral de las víctimas con la firma Mercedes Benz’.

3

Por su parte la periodista Susana Viau (ya fallecida) recuerda que Ruckauf, “el ministro alabado por la revista El Caudillo alcanzó a poner su firma en un decreto histórico: el 261/75, llamado ‘de aniquilamiento’, que habilitó a las fuerzas armadas para retomar el camino de la represión interna”.

Aclaro que esta revista era nada menos que el órgano oficial y medio gráfico de la tenebrosa y asesina “Triple A”. Ser parte de ese decreto con su firma le valió a Ruckauf un escrache público por parte de la Agrupación HIJOS de La Plata en el mes de marzo de 2001, a él y a su señora Isabel Zapatero, en el Teatro Argentino de esa ciudad bonaerense.

4

Y ya lapidario para Ruckauf, es el momento que recupera del olvido, el periodista Miguel Bonasso en una nota publicada en Página 12 del lunes 24 de junio de 2002, página 3. Dice así: “Cuando se hizo evidente que se acercaba el golpe militar, Ruckauf se apartó rápidamente de ‘la compañera Isabel’ y de su propio padrino Lorenzo Miguel, para acercarse al entonces almirante Emilio Eduardo Massera, al que escribió un conmovido telegrama en diciembre de 1975, con motivo del frustrado ataque del ERP a Monte Chingolo:

‘Hágole llegar, señor Comandante General, mi profundo pesar por los caídos  en los sucesos acaecidos el día 23 del corriente, contra elementos extremistas y mis felicitaciones por la activa y heroica participación del arma mancomunada con Ejército y Fuerza Aérea en la batalla que se está librando contra la subversión apátrida con el supremo sacrificio de su vidas”.

Massera, miembro activo de la Logia P2, protegió al futuro embajador en Italia y Ruckauf no fue secuestrado ni preso durante la dictadura más feroz de la historia argentina. Entre 1996 y 1999, en su interregno ‘progresista’, juraba y perjuraba que había sido perseguido por los militares”. Falso una vez más.

author: Roberto Baschetti

Roberto Baschetti

Sociólogo, historiador, investigador. Autor de más de 50 libros sobre el peronismo revolucionario. Socio fundador de la editorial Jirones de mi vida.

Sigamos conectados. Recibí las notas por correo.

Suscribite a Kranear

wave

Buscador