Medios Política Internacionales

La trama digital de la estrategia neocolonial

Fernando Cerimedo, el estratega digital que ayudó a construir la campaña presidencial de Javier Milei, está detenido en Bolivia. La Fiscalía de La Paz lo imputó por tentativa de feminicidio tras el ataque armado contra su expareja, la abogada Nadia Beller, y abrió una segunda causa por enriquecimiento ilícito. El caso destapó una estructura que combina granjas de bots, empresas sin empleados declarados y contactos en Washington y Miami, con ramificaciones en Argentina, Brasil, Chile, España y México.

8 de Septiembre de 2026

Por Víctor Sudamérica

El ataque y la denuncia

Beller fue baleada en la entrada de un hotel en Santa Cruz de la Sierra por dos hombres disfrazados de repartidores. Minutos antes había hablado por teléfono con Cerimedo, quien le aseguró que la había enviado escoltada por la policía. No era cierto. Baleada y en el piso, Beller fingió estar muerta durante media hora hasta que los atacantes huyeron. Estaba embarazada. Antes de irse, los sicarios le robaron el celular y la cartera.

Según su denuncia, ese teléfono guardaba capturas de chats con pruebas de agresiones previas de Cerimedo y evidencia de negocios de contrabando de combustible y oro que involucraban al entorno del presidente boliviano Rodrigo Paz. La Fiscalía la imputó por tentativa de feminicidio y lo detuvo en el aeropuerto de Santa Cruz. Días después abrió una segunda causa, esta vez por enriquecimiento ilícito: los allanamientos a dos propiedades suyas en La Paz encontraron dinero en efectivo, vehículos y muebles con compartimentos ocultos.

El arquitecto de la campaña de Milei

Cerimedo se presentó siempre como un colaborador "ad honorem". Los registros dicen otra cosa: fue el mayor donante individual de la campaña de La Libertad Avanza en 2023, con un aporte declarado de más de 28 millones de pesos, y visitó la Casa Rosada al menos trece veces en los primeros seis meses del nuevo gobierno. Un editor de La Derecha Diario, Juan Pablo Carreira, terminó como director de Comunicación Digital del gobierno. Milei retuiteó cinco publicaciones del portal el mismo día en que la justicia boliviana ordenó la detención de su fundador.

La Derecha Diario, registrado en 2019, funciona bajo la firma Madero Media Group SRL, vinculada a la agencia de Cerimedo, Numen Publicidad. Los registros mercantiles muestran que esa editora no declara un solo empleado, pese a decir tener redacciones en seis países. De las sociedades que Cerimedo montó en paralelo (uprot SRL, Academia Numen, American Apps SA) solo una registra movimientos bancarios rastreables. Su exesposa, Natalia Basil, encabezó el portal desde 2018 y luego pasó a un cargo público bajo sospecha de un esquema de coimas del 3% que, según las denuncias, beneficiaba a la hermana del presidente, Karina Milei. En marzo, Cerimedo transfirió su participación restante a su socio español Javier Negre, que hoy controla el medio en soledad.

La maquinaria de bots

Cerimedo admitió en entrevistas haber generado miles de cuentas falsas con inteligencia artificial en Argentina y Chile, y llegó a reconocer el uso de 50.000 perfiles automatizados. En la campaña de Bolsonaro de 2018 usó trolls que se hacían pasar por votantes gais para neutralizar acusaciones de homofobia. Antes del balotaje brasileño de 2022 impulsó la narrativa de fraude en las urnas electrónicas: el Tribunal Supremo Federal y la Policía Federal lo señalaron por integrar una "milicia digital" y lo convirtieron en el único extranjero imputado en la causa por el intento de golpe de enero de 2023, aunque después quedó fuera de la acusación final.

El propio Cerimedo dijo administrar en paralelo unos treinta sitios web menores para saturar internet con la misma noticia desde ángulos distintos y simular una opinión orgánica. En el plebiscito constitucional chileno, su empresa Numen difundió una encuesta con más de 18.000 respuestas que ningún estudio serio replicaría; medios tradicionales como El Mercurio la publicaron sin chequear quién la financiaba.

La sombra sobre Palacio Quemado

En Bolivia, Cerimedo llegó de la mano de la hija de Rodrigo Paz, exalumna suya, y terminó como director de comunicación presidencial y asesor más cercano al mandatario. Tenía despacho propio junto al presidente, con una placa que lo identificaba como "asesor personal de su excelencia". En un chat filtrado por Beller, fechado el 25 de junio, escribió: "Y por suerte Rodrigo me empezó a hacer caso con el cambio de ministros y mano dura".

Beller también reveló conversaciones entre Cerimedo y la primera dama, Vivian Dorquidi, sobre el cobro de un boliviano por litro de combustible a cambio de asignar cupos de distribución subvencionados, y denunció que la familia de la mandataria participaba del mismo negocio con gasolina, diésel y oro. Además, sostuvo que Cerimedo manejaba un grupo de elite de la policía boliviana que no respondía a otra autoridad, y dijo sospechar de un "contubernio" con Basil y Parscale para silenciarla, a quienes -según contó- el propio Cerimedo le había presentado como agentes de la CIA.

El presidente Paz tardó más de veinticuatro horas en pronunciarse sobre el atentado y lo hizo con un mensaje breve en la red social X, sin nombrar a Cerimedo ni referirse a las acusaciones contra su esposa. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, minimizó el vínculo y aseguró que Cerimedo no tenía cargo oficial. La causa por enriquecimiento ilícito y la de tentativa de feminicidio siguen abiertas, mientras la Fiscalía evalúa el riesgo de fuga de un hombre que construyó su poder trabajando siempre, según decía, gratis.

Del lawfare a Cerimedo

En la última década, la derecha regional ensayó una batería de herramientas judiciales para sacar de la cancha a sus adversarios: la prisión de Lula en 2018, que lo apartó de la carrera presidencial con una condena que la propia Justicia brasileña terminaría anulando en 2021 por parcialidad del juez; las causas contra Cristina Fernández de Kirchner; la condena en ausencia a Rafael Correa; la persecución judicial a Evo Morales. Eso fue el lawfare: judicializar la política para resolver en un expediente lo que no se conseguía en las urnas.

Cerimedo pertenece a la generación siguiente de esa misma estrategia. El lawfare necesitaba jueces y fiscales dispuestos, tiempos procesales, una causa que sostener en los tribunales. La herramienta que reemplaza no depende de ningún poder judicial: opera directamente sobre la opinión pública, con bots, trolls y encuestas fabricadas que se replican en cualquier país sin pedirle permiso a nadie. Es más barata, más rápida, y no deja el mismo rastro institucional que una sentencia. El objetivo es el mismo, inclinar la cancha antes de una elección o mientras transcurre, pero cambió el terreno: del expediente judicial al feed de redes sociales, el efecto es inmediato y sin mediaciones.

La balcanización 2.0

Cerimedo nunca operó en un solo país, y eso no es un dato biográfico: es el método. Desde la consultora de Milei en 2023 hasta la vivienda de La Paz donde encontraron la mini granja de bots, pasando por Brasilia, Santiago, Tegucigalpa y Ciudad de México, la derecha latinoamericana construyó algo que sus adversarios tardaron en advertir: una lectura continental de la disputa por el poder. En ese sentido, la derecha también piensa a América Latina como una totalidad.

 La diferencia está en para qué sirve esa totalidad. Jorge Abelardo Ramos llamó "balcanización" al viejo proyecto imperial de fragmentar en veinte repúblicas enemistadas entre sí lo que Bolívar y San Martín imaginaron como una sola nación: un fraccionamiento que no fue accidente de la geografía sino política deliberada para impedir cualquier bloque capaz de negociar de igual a igual con las potencias. Un siglo y medio después, cuando Hugo Chávez impulsó el ALBA o cuando el pensamiento nacional habló de Patria Grande, la integración se pensó en el sentido exactamente inverso: unirse para dejar de ser furgón de cola.

La red que tejió Cerimedo usa la misma escala continental para producir el resultado contrario. Las granjas de bots replicadas en cada país, los operadores que circulan de campaña en campaña, el financiamiento que va y viene entre Washington, Madrid y Buenos Aires no arman una patria grande: sirven para aislar a cada país en su propia guerra cultural, impedir que surja un bloque regional capaz de torcerle el brazo a Washington, y reponer, nación por nación, la vieja figura del cipayo. Es integración puesta al servicio de la balcanización: la misma herramienta que en otro siglo sirvió para pensar la emancipación hoy se afina para multiplicarla en sentido contrario.

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