Militancia Peronismo

¿Quién mató a Mugica?

Desde el mismo 11 de mayo de 1974 se instaló en la opinión pública que al Padre Mugica lo había asesinado la organización Montoneros. Se trata de un relato que aún perdura. A 50 años del martirio del cura villero, Baschetti reconstruye los hechos para desmontar, una vez más, una operación infame.

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe nació el 7 de octubre de 1930 y fue ultimado con un arma de fuego –acribillado a balazos- el 11 de mayo de 1974 a la salida de la iglesia de San Francisco Solano, en Mataderos.

Mugica fue asesor espiritual de estudiantes católicos que se abrían al socialismo nacional y al peronismo como Firmenich, Abal Medina y Ramus. Fue testigo del “Mayo Francés”, parisino de 1968 y viajó a Cuba. Volvió en el vuelo charter que trajo a Perón en noviembre de 1972. Al año siguiente se editó un libro con sus charlas y reflexiones bajo el título de “Peronismo y cristianismo”.

En 1974 Mugica terminó de escribir un texto de misa para el Tercer Mundo con el acompañamiento musical del “Grupo Vocal Argentino”; se grabó en un disco y editó la RCA Víctor, pero la obra fue destruida por orden del ministro de Interior isabelista, Rocamora. Además, fue un activo militante del peronismo y uno de los fundadores, en Argentina, del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (MSTM).

La pregunta que se impone es quién asesinó al Padre Mugica, aquel querido cura al que unas 20 mil personas acompañaron hasta su última morada, en el cementerio de La Recoleta.

Vamos por partes, que engarzadas eslabón por eslabón, conformarán un todo irrefutable.

Mugica junto a sus vecinos villeros, el 25 de Mayo de 1973 en la Plaza de Mayo. Asume Cámpora.

Parte 1

Al día siguiente de su asesinato y ante una orquestada y planificada ofensiva para culpar de su muerte a un grupo guerrillero peronista, Montoneros dio a conocer el siguiente comunicado.

“Buenos Aires, 12 de mayo de 1974.

Al Pueblo de la Patria.

Ante el asesinato del compañero Carlos Mugica nuestra Organización MONTONEROS considera necesario hacer conocer su posición política al respecto.

1°. Su asesinato fue producido por las bandas armadas de la derecha política que en nuestro país se han dedicado sistemáticamente a sabotear la organización popular mediante los secuestros, asesinatos, atentados a Unidades Básicas, etc.

2°. A pesar de las diferencias que tenía nuestra Organización con algunas de las últimas posiciones públicas del Padre Mugica, reivindicamos su posición como parte del campo popular. Sugestivamente, su último hecho político público fue haber oficiado misa ante el cuerpo del villero muerto, compañero Alberto Chejolán; compañero muerto por las balas de la Policía Federal. Este ejemplo sirve para demostrar donde estaba el Padre Mugica y donde estaban sus asesinos que son los mismos que avalaron y ordenaron la muerte de Chejolán. (Nota de R.B.: Chejolán era un militante del Movimiento Villero Peronista (MVP) organización territorial que respondía a la política de Montoneros para ese sector).

3°. Que las diferencias políticas en el seno del pueblo deben ir sintetizándose y superándose en la práctica cotidiana del pueblo. El objetivo de este asesinato es ahondar y hacer insuperables esas diferencias. Por lo tanto, los únicos beneficiarios de esta muerte son el enemigo principal del pueblo, el imperialismo, la oligarquía y sus bandas armadas que actúan cada vez con mayor impunidad en nuestra Patria. Este asesinato es una provocación contra el Pueblo y su organización popular”.    

Parte 2

A pesar de este contundente comunicado, el director del diario “La Opinión”, Jacobo Timerman, trató de implicar a la conducción montonera en este cruento asesinato. Y el rumor infundado fue ganando cuerpo y terminó actuando como una “verdad” revelada.

Una aclaración y una realidad: el matutino porteño que dirigía Timerman al momento de los hechos, tenía serios conflictos –despidos, paros, trabajo a reglamento, etc.- con su personal por incumplimiento de todas y cada una de las normas laborales en vigencia. En la comisión interna gremial del diario que enfrentaba a la patronal para hacer valer sus derechos, había gente enrolada en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) adscripta a la línea montonera: Patricia Walsh, la hija de Rodolfo, sin ir más lejos.

La realidad es que Timerman usaba muchas veces su periódico en beneficio propio. Le cabe lo que dijo Perón en el Primer Congreso Nacional de Periodistas, el 8 de septiembre de 1951: “La prensa al servicio de las malas causas, las empresas editoras destinadas a la defensa de bastardos intereses, el periodismo encaminado a la difusión y prédica publicitaria del sofisma y la calumnia, como los diarios de asalto y el periodismo de infiltración y penetración, son el azote universal de nuestros tiempos. El periodismo al servicio del pueblo se ennoblece; al servicio de la pasión del hombre se envilece”. Jacobo Timerman, entonces, era un vil.     

Nochebuena del 24 de diciembre de 1973. Mugica en un acto barrial de Juventud Peronista.

Parte 3

La acusación sin fundamento alguno, pasado el estupor, provocó rápidas respuestas. El diario católico “Mayoría”, que en aquel año expresaba los puntos de vista del sindicalismo justicialista, hizo saber que “en manera alguna tratamos de implicar a la conducción del grupo aludido en el abominable asesinato”.

El “Cronista Comercial” por su parte (nota del 16-5-74) publicó la refutación del médico psicoanalista Arturo Smud, a la grave acusación de Timerman. Smud, productor del programa “Claridad 74”, que dirigía en Radio Splendid Juan Carlos Mareco, dijo que “durante los últimos 45 días de su vida había hablado en forma permanente de política con Mugica, quien era colaborador del programa, y negó que alguna vez hubiera mencionado haber sido amenazado por los Montoneros y menos por los jefes de esa agrupación” (como aseguraba Timerman).

Parte 4

Y así, durante años y hasta la fecha, pese a estos contundentes relatos y aseveraciones, un sector del periodismo y de la política siguió con la sospecha instalada de que “a Mugica lo mataron los Montoneros”.

Pero hubo alguien que con acierto dijo que “la única verdad es la realidad”. Vamos a ella:

Diario “Tiempo Argentino” de fecha miércoles 11 de mayo de 2011. Reportaje a Ricardo Capelli, amigo del sacerdote desde la adolescencia, y que estaba junto a él, el 11 de mayo de 1974, cuando lo mataron. Capelli recibió varios balazos y fue operado ¡14 veces!

Vio al atacante, Rodolfo Almirón, cuando disparó sobre ellos; a este sujeto él lo conocía de una actividad oficial anterior, pero el asesino evidentemente no lo recordaba, sino lo hubiera rematado a él también. Almirón era un comisario en funciones, custodio de personalidades y jefe de lo que se conoció como la Triple A.          

Su relato es conmovedor. Arranca en el momento que quedan tirados en la vereda: “Nos suben a los dos en un Citröen 2CV. Íbamos cinco. Te imaginás que con ese auto íbamos a poca velocidad. Yo gritaba de dolor. No podías más. Iba en el asiento del acompañante, sacando un pañuelo por la ventanilla para que nos dejen pasar. Carlos iba bañado en sangre, atrás, con la cabeza recostada sobre las piernas de una compañera. (en el hospital, Mugica moriría dos horas después).

Sigue diciendo Capelli: “Me querían dejar morir, esa era la orden. Un amigo médico preguntó por mí en el Hospital Salaberry y le dijeron que se quedara tranquilo, que mi herida cerraba sola. Pero yo tenía una bala que me había cortado una arteria. Gracias a él, me sacaron a las cuatro horas en una ambulancia trucha, sin que se dieran cuenta. Y me llevaron a que me operen en el Hospital Rawson. En dos días me operaron 14 veces, y sólo seis con anestesia. El resto de las veces me daban un pedazo de sábana para que muerda.

Después de esas operaciones, a los dos días, aparece en mi habitación Jorge Conti, el vocero de López Rega, un antiguo notero de canal 11 que luego se casó con la hija del Brujo. Él me dijo: ‘Qué barbaridad, lo que pasó con Carlitos’. Ahí me di cuenta que Mugica había muerto. Y Conti agregó: ‘Yo vengo de parte de Don Pepe que me dijo que está a disposición para lo que vos quieras’. Pepe, era López Rega. Yo era casi el único testigo. Mis amigos me dijeron que dijera que no había visto nada. Pedí que me sacaran de ahí. Me llevaron a mi casa. Lo que menos iban a pensar era que yo estaba en mi casa”.

López Rega fue padrino de la boda de Almirón.

En la entrevista, Rodolfo González Arzac le pregunta: ¿Cuándo fue la primera vez que declaró que a Mugica lo había matado Almirón?

“Empiezo a decirlo hace unos doce años. Antes estuve amenazado. Me llamaban todos los días por la madrugada a mi casa para decirme que iba a morir. Así fue hasta el año 1983. Dejé mi laburo, era operador de Bolsa. (Por fin) Unos días atrás, declaré ante el juez Norberto Oyarbide, que tiene la causa de la Triple A”.

Bueno, creo que no hay mucho para agregar. O quizás sí. Dos periodistas que hacen honor a la profesión, Eduardo Anguita y Daniel Cecchini, en una nota publicada en Infobae, el 19-9-2020 verifican que:

“Rodolfo Almirón había sido exonerado de la Policía Federal por delincuente, pero López Rega lo reincorporó para que comandara la Triple A. En 1975 huyó con El Brujo a España, donde se vinculó a grupos neofacistas, participó de El Tejerazo, fue custodio de Fraga Iribarne y colaboró con los servicios de inteligencia codo a codo con el torturador ‘Billy El Niño’, luego fallecido por covid 19”.

En 2007 se consiguió la extradición para Argentina de Almirón con el fin de que sea juzgado por todos sus crímenes. Falleció antes de que hubiese un fallo condenatorio, el 5 de junio de 2009.

author: Roberto Baschetti

Roberto Baschetti

Sociólogo, historiador, investigador. Autor de más de 50 libros sobre el peronismo revolucionario. Socio fundador de la editorial Jirones de mi vida.

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