Patria Grande Internacionales

Se escribe democracia, se llama petróleo

El bombardeo que realizaron las fuerzas armadas yanquis sobre Venezuela, y el secuestro de su presidente Maduro, coronan, hasta hoy, una larga serie de invasiones e intromisiones en la soberanía de distintas naciones, todas en nombre de la democracia. Va un repaso, y también un primer análisis de la situación de inestabilidad que por estas horas sacude a la república boliviariana, asesiada por los EEUU desde que asumió Chávez, en 2001.

La invasión de Estados Unidos en Venezuela, es un movimiento táctico que se repitió estratégicamente desde principio del siglo XXI, y con un solo objetivo: sus intereses económicos basados en el crudo.

Esta intromisión explicita de Estados Unidos que viola el derecho internacional y la autonomía de los países en cuestión, la podemos ubicar en:

Afganistán (2001):

Luego del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush anunció la intervención militar de Afganistán, acuñando por primera vez el término de “Estado fallido” que tanto eco hizo después. Bush justificó la acción en el país asiático porque, según él, además de ser un Estado que supuestamente no estaba en condiciones para la autodeterminación, acogía a terroristas en su territorio. Cuestión que Estados Unidos no se podía permitir, en el marco de su “guerra contra el terrorismo'. Sin embargo Afganistán no es sólo talibanes y metralletas.

Antes de la invasión estadounidense, el régimen talibán del mulá Omar hizo erradicar un mercado que en la década de los 90 causó estragos en la sociedad afgana: el opio. La invasión de Estados Unidos y sus aliados hizo revivir el mercado del opio. Bastó un año de permanencia de las tropas de la Organización del Tratado del Atlántico Norte para que el área de cultivo aumentará a 75 mil hectáreas.

También se sabe que Afganistán tienen depósitos de petróleo y gas natural, la que la ha hecho un objetivo específico.

Irak (2003):

Las reservas de petróleo del Golfo Pérsico han sido de especial interés para Estados Unidos desde el desarrollo de la llamada “Doctrina Carter' en 1981. En esta se dice que “cualquier intento de parte de otra fuerza de obtener el control del Golfo Pérsico será considerado como un ataque a los intereses de Estados Unidos y será rechazado por todos los medios necesarios, incluyendo militares'.

La real causa de la invasión a Irak en 2003 es que Estados Unidos produce sólo el 40% del petróleo que consume y el resto debe importarlo. Así también sus reservas de gas se van reduciendo progresivamente,  perdiendo su capacidad para generar reservas.

Durante la invasión a Irak, la excusa fueron las armas de destrucción masiva (inexistentes).

Libia (2011):

La ocupación militar en Libia el año 2011 podría a ser la situación más similar a la que vive Venezuela. En ese entonces, Estados Unidos argumentó que la situación en el país del norte de África era tan grave, que el país norteamericano debía intervenir. Barack Obama anunció los ataques a Libia argumentando que el gobierno de Muamar el Gadafi violaba los derechos humanos de los ciudadanos libres, tras haber recibido el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, para proceder con los ataques.

Aquí Estados Unidos ganaba además de las ventajas derivadas de la extracción de recursos energéticos, la presencia militar en la zona suministrada a Estados Unidos y sus aliados un flanco para influir sobre Egipto, su posición estratégica en el canal de Suez y en el oleoducto que recorre desde Suez al Mediterráneo.

Siria (2014):

Localizada en la orilla oriental del mar Mediterráneo y vinculado a Asia, Europa y África, Siria representa uno de los centros geopolíticos y económicos más importantes del mundo. Establecida como la puerta de entrada a Asia continental para los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Siria ha vivido una historia de intervenciones y presencia extranjera.

Estados Unidos quiere controlar Siria para extender el poder de los tan anhelados gasoductos que atraviesan Europa desde el Golfo Pérsico a través de Siria, de modo de poder prescindir del gas ruso y debilitar al gigante europeo.

Los puertos de Siria son fundamentales para Estados Unidos, ya que le permiten usar como conducto para la importación y exportación de mercancías de los Estados árabes del Golfo Pérsico.

Ahora Venezuela

En la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, y violando el artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, los Estados Unidos iniciaron un ataque contra varios puntos geográficos de Venezuela, como Caracas, la capital. Los habitantes despertaron por fuertes estruendos, destellos de luz y la presencia de grandes helicópteros en el cielo. Al cabo de una hora el cielo quedó en silencio. El presidente Donald Trump, anunció que sus fuerzas habían llevado a cabo ataques contra Venezuela y que habían capturado al presidente Nicolás Maduro Moro y su esposa, Cilia Flores.

Poco después la vicepresidenta de Venezuela, Del y Rodríguez, confirmó que se desconoce el paradero de Maduro y Flores. La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, confirmó que Maduro y Flores se encontraban en territorio estadounidense y que habían sido acusados de “conspiración de narcoterrorismo'.

El Gobierno bolivariano permanece en control, aún cuando su presidente ha sido secuestrado y la población se encuentra conmocionada, aunque desafiante. No está claro si Estados Unidos volver a  atacar  ni si el gobierno estadounidense cuenta con un plan político definido para el escenario posterior a la ofensiva.

La agresión de Trump es parte de un objetivo estratégico en política exterior: latinoamérica.

El ataque no es el primero contra Venezuela. De hecho la campaña de presión comenzó en 2001, cuando el gobierno de Hugo Chávez promulgó la Ley de Hidrocarburos, de acuerdo con las disposiciones de soberanía establecidas en la Constitución Bolivariana de 1999. Esa campaña ha incluido entre otros elementos esta lista:

- Financiamiento estadounidense a grupos sociales y políticos antibolivarianos (2001)

- Participación de Estados Unidos en el intento de golpe de Estado (2002).

- Creación por parte de la oficina de iniciativas de Transición de USAID, de un programa específico para Venezuela.

- Financiamiento y dirección política del grupo  Súmate (liderado por María Corina Machado) para promover un referéndum revocatorio contra Chávez (2003-2004).

- Desarrollo de una estrategia de cinco puntos para penetrar la base social de Chávez (2004).

- El presidente Barack Obama firma una orden ejecutiva que declara a Venezuela como una “amenaza extraordinaria' base legal de las sanciones posteriores (2015).

- Prohibición del acceso de Venezuela a los mercados financieros estadounidenses (2017).

- Presión sobre bancos internacionales y empresas navieras para sobreactuar sanciones ilegales, junto con la incautación de las reservas de oro del Banco Central de Venezuela por parte del Banco de Inglaterra (2018).

- Creación de un gobierno interino mediante el nombramiento de Juan Guaidó (2019).

- Intento de secuestro de Maduro mediante la Operación Gedeón (2020).

- Regalo del premio Nobel de la Paz a María Corina Machado (2025).

- Ataques a pequeñas embarcaciones frente a las costas venezolanas, despliegue de una armada para establecer un embargo y confiscación de petroleros venezolanos.

EEUU bombardeó Caracas, y según informó el NY Times, murieron 40 personas.


El ataque del sábado 3 de enero de 2026 forma parte de esta guerra iniciada en 2001 y que continuará después que se enfríen los motores de los helicópteros Chinook.

Cuando el gobierno de Estados Unidos decide actuar de manera unilateral, ninguna fuerza ha logrado detenerlo. En 2003 millones de personas incluso dentro de Estados Unidos, se manifestaron en contra de la guerra y la mayoría de los gobiernos del mundo advirtieron sobre sus efectos. Sin embargo los gobiernos de George W. Bush y Tony Blair avanzaron igualmente con una guerra ilegal.

Esta vez potencias regionales y globales advirtieron a los Estados Unidos que una guerra en Sudamérica y el Caribe sería desestabilizadora. Así señalaron líderes de países vecinos como Colombia y Brasil, así como potencias como China.

Si el mundo no pudo detener a Estados Unidos en 2003 tampoco ha logrado frenar su guerra descarnada por el petróleo venezolano, desde 2001.

Este ataque fue programado para que Donald Trump pudiera presentarse ante el Congreso estadounidense el 4 de enero, durante su discurso inaugural y proclamar un triunfo. Pero no hay ninguna victoria por el momento. Se trata de otro episodio unilateral que no mejora la situación mundial, sí su posición frente a China.

La guerra ilegal de Estados Unidos contra Irak términó con su retirada tras la muerte de más de un millón de civiles: lo mismo ocurrió en Afganistán y Libia.

Es imposible imaginar un futuro distinto para Venezuela si Estados Unidos continúa con los bombardeos y el despliegue de tropas terrestres. Nada bueno surge de estas guerras con un cambio de régimen. No es casualidad que Brasil y Colombia observen este ataque con inquietud: saben que su único resultado será una desestabilización prolongada de Sudamérica y sobre todo la mitad norte. Esto exactamente ocurrió en el norte de África: el bombardeo de Nigeria por parte de Donald Trump es parte de los restos del ataque  de la Organización del Tratado del Atlántico Norte contra Libia en 2011.

author: Jesús Ariel Rivero

Jesús Ariel Rivero

Fundador del Frente de Liberación Socialista, ayudante de la cátedra Psicología Social y Comunitaria de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario.

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