Una semifinal de principios
No era solamente un partido de fútbol era historia, aquella que niega el Presidente fans de Margaret Thatcher. Su ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, atribuyéndose funciones en otro país, se animó al papelón de decir que estaba prohibido banderas y remeras con la leyenda las Malvinas son argentinas o el mapa de las islas. Ese cipayismo que encarna el gobierno libertario tuvo la respuesta de nuestra selección de fútbol que, así como cantaba “por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”, no dudó en desplegar luego de la victoria 2 a 1 contra Inglaterra, una sábana de hotel convertida en bandera que pasó de la tribuna a los jugadores, fue colocada como caricia al pasto y de cara al cielo para que esa imagen recorra el mundo.
Lo que el gobierno de Milei no hace, lo hizo la selección de fútbol. Un reclamo permanente que debería ser agenda gubernamental para instalar en cada oportunidad como reclamo legítimo por recuperar nuestra soberanía territorial perdida por la pirateada inglesa en 1833, no es interés del gobierno libertario. Por eso no solamente es épica la remontada, el haber dado vuelta esa semifinal de final, contra el equipo inglés en los últimos minutos del partido, con una selección argenta realizando un desempeño formidable, con buen juego, su mejor partido del mundial sin dudas, arrollando a Inglaterra en su arco, que con una victoria pobre creyó posible defender el resultado. La selección argenta de fútbol demostró que Fútbol, Patria y Memoria, son parte de su esencia.
Milei ni bien asumido de presidente comenzó asemejarse a una fuerza de ocupación más que a un gobierno representativo de la sociedad. Una vez instalado como administrador del Estado —detentando contra el Estado—, en forma contundente desmanteló todo tejido estatal, para ir en contra de la salud pública, la educación pública; del desarrollo científico y tecnológico y contra jubilados y discapacitados. Intentó ni bien asumió con el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, derogar la Ley de Tierras (26.737) algo que no pudo gracias a la organización del CECIM La Plata que a través de un amparo logró que la Ley de Tierras aún esté vigente, pero el topo que habita la Casa Rosada no se detiene. Quiere que una vez que baje la espuma de nacionalismo que despertó el partido Argentina-Inglaterra insistir para que el Congreso apruebe el proyecto, que eufemísticamente llaman de “Inviolabilidad privada” que es violar la ley de tierras para su extranjerización, típico de gobierno entreguista.
Ernesto Alonso.
“Sabíamos que no se jugaba un partido más”, dice Ernesto Alonso a Revista Kranear sobre lo que fue el partido Argentina-Inglaterra. “Nosotros tenemos una relación con los jugadores —un ida y vuelta de intercambio desde el mundial anterior—, porque ellos nos reglaron la camiseta con todas las firmas de los jugadores. Por eso el año pasado en un viaje que hicimos a Malvinas llevamos un banderín de la selección con todas las firmas para dejar como homenaje en el cementerio en Darwin”, precisa para dar cuenta que el gesto que tuvieron no es casual. Está presente en ese seleccionado de fútbol la defensa de Malvinas por ser parte de nuestro territorio.
- ¿Siempre resultaron ellos muy malvineros con ustedes?
- Sí, sí. Nuestro vínculo viene a través del preparador físico, Luis Martín, que es de La Plata. Le hemos enviado —hace pocos días— porque se habían olvidado una bandera que le habíamos regalado desde el CEIM, y no sé quién viajó del plantel y se la enviamos nuevamente.
Para Ernesto Alonso, fue una “frutillita del postre”, esa bandera con la leyenda las Malvinas son argentinas. “La verdad fue una recompensa. Además de todas las bravuconadas que salió a decir el gobierno nacional con la ministra de Seguridad Monteoliva, que intentaron tapar el sol con la mano. En términos—como siempre lo hacen— de desvirtuar a la política, con ese sentido libertario, individualista, no entendiendo lo que es el fútbol”, analiza.
“El gobierno de Milei no entiende lo que representa la cultura popular futbolística, que es política”, remarca Ernesto Alonso sobre la ignorancia de la que son portadores los libertarios. “Las expresiones que se dan en nuestras canchas, los trapos que se pintan, los cánticos que aparecen que representan el momento que va viviendo nuestra sociedad, es lo que ellos no ven ni sienten”. Para Alonso, ante un apaleo de este gobierno “con un plan sistemático de entrega”, por eso que “estos jugadores que son estrellas internacionales que ya han cumplido su tarea, que tengan esa memoria, ese sentimiento soberano de patria, fue un mimo al pueblo argentino”, destaca.
La cuestión Malvinas “tiene mucha vinculación simbólica sentimental. Y nosotros lo que estamos tratando es que esta transformación simbólica, sentimental, se transforme en consciencia. Porque Malvinas no solo es el pasado que nos pasó a los excombatientes, Malvinas es éste presente que tenemos de un país colonizado”, señala Ernesto Alonso. “Con este proyecto rimbombante de inviolabilidad de la propiedad privada, el gobierno de Milei viene por la extranjerización de la tierra, algo que se había frenado en su momento cuando por DNU 70/2023 pretendía la derogación de la Ley de Tierras. Ahora quieren quedarse con la crema de nuestro terreno”, señala.
El secretario de Derechos Humanos del CECIM afirma que “está en riesgo la gobernanza de la República Argentina, para que un jeque de tal o cual nacionalidad o una multinacional o los popes de las empresas tecnológicas —que son más fuertes que los propios Estados— compren la provincia de Santa Cruz y que los argentinos los veamos con la ñata contra el vidrio”. Un proyecto —expresa Ernesto Alonso— que “deja a la mayoría de los argentinos fuera del sistema. Para convertirse en la provincia del litio, la provincia del agua dulce”, enumera, por los recursos que vienen a quedarse o llevarse de cada una de las provincias y “que la Ley de Tierras prohíbe”.
“Con la ley actual se podrían extranjerizar más de veinte millones de hectáreas. Pero no, ellos quieren la crema. Quieren quedarse con el lago Nahuel Huapi; quieren quedarse con la provincia de San Luis; quieren quedarse con la provincia de Misiones. Vienen por la Argentina. Y este presidente y este proyecto político, está obsesionado para lograr eso”, describe Ernesto Alonso. “Vino a destruir no solamente el Estado, sino que vino a destruir la República Argentina. Y no estamos haciendo futurología, estamos observando día a día el avance que hay por parte de las grandes potencias sobre nuestro territorio. Porque Argentina tiene todo lo que en el mundo está escaseando”. Y la conformación geopolítica del presente “hace que Estados Unidos vuelva a mirar el patio trasero. Necesita garantizar la cadena de suministros. ¿Qué significa eso? Proteger el pasaje bioceánico, ya no desde Malvinas, sino imponiendo una base militar en Ushuaia”.
Ernesto Alonso cuenta que el CECIM “forma parte de la coalición federal en defensa de la tierra, logrando —haciendo trabajo de hormiga— que el Senado que tenía pretendido tratar el proyecto y había logrado el quorum, no pudiera garantizar los votos para darle media sanción al nefasto proyecto”. Su mensaje es que “desde los medios de comunicación se debe advertir quiénes son los senadores que están dispuestos a votar el desmembramiento de la República Argentina. Y esto no es ciencia ficción, sino leyendo el proyecto se advierte el propósito. Se dio un gran paso para que esto no fuera posible, pero hay que ponerle nombre y apellido a quienes estén dispuestos a votar esto”.
El problema del campo nacional y popular —entiende Ernesto Alonso— es no tener una propuesta consolidada. “Nosotros insistimos en algo, tenemos que generar un consenso de acuerdo en un proyecto político que se fundamente en la defensa de la soberanía nacional. Si no logramos eso vamos a seguir estando en problemas”. Y entiende que se puede lograr porque “tenemos capacidades científicas, tecnológicas, que éste gobierno otra vez está desmantelando, vendiendo proyectos que el pueblo argentino subvencionó, como el plan nucleoeléctrico”, describe.
La sábana de hotel, la pintada, los hinchas y la selección en el partido contra Inglaterra.
La confianza que tiene Alonso, es por saber “que nuestro pueblo tiene historia de lucha. Ha salido de la dictadura, de etapas neoliberales como las que vivimos con Martínez de Hoz, con Menem, Macri, y ahora con Milei, el ciclo de las M”. Se anima a darle un mensaje a “quienes tienen mayores responsabilidades y dicen representar a los sectores populares, bueno, hay que bajarse del poni y hay que empezar a caminar la calle, el territorio y ponerse a disposición —con mucha humildad— como lo han hecho los jugadores de la selección nacional de fútbol que han dado un ejemplo. Muchos que son multimillonarios, pero no les molestaron los anillos ni los relojes de oro. Agarraron el trapo y salieron a reivindicar algo que nuestro pueblo reivindica”.
Para el excombatiente desde el campo nacional y popular “todavía no se visualiza algo superador. Cuando decimos algo superador es en referencia a no cometer los mismos errores que se cometieron durante el gobierno de Alberto Fernández. No se pueden hacer gobiernos de medias tintas. La derecha es cada vez más brutal, se superan en ser más brutales. Eso lleva a una contracción de nuestro pueblo en no confiar, no participar y hay que revertirlo”, sostiene pensando que un gobierno del campo nacional y popular debe ser revolucionario o no será nada.
En ese sentido, insiste en que “el objetivo central es la defensa de la soberanía. Y no en términos de discursos cuarteleros como ofrece la vicepresidenta de la nación Victoria Villarruel, que es una representación política del partido militar de la dictadura: negacionista, represor. Nacionalismo falso. Sino de un proyecto soberano de la ciencia, la tecnología, del cuidado, de la solidaridad, del compromiso, del trabajo, de la producción y desarrollo”, enumera. “Y los ejemplos los tuvimos con Néstor y Cristina. Lo pongo en esos términos, con sus más y con sus menos. Hoy la mayor referencia de la oposición está presa, lamentablemente. Tenemos que hacer todos los esfuerzos para lograr un acuerdo y salir de forma urgente con una propuesta concreta”, evalúa.
Ernesto Alonso analiza que “hay muchos sectores luchando, que no se ven porque los grandes medios nacionales solamente ponen lo que pasa en la ciudad autónoma de Buenos Aires. Hay mucha política porteña que no irradia lo que pasa en todo el territorio nacional, pero el país está resistiendo. El país está en lucha. Uno cuando recorre las provincias —estamos en contacto permanente—, en todos los lugares hay un núcleo de conflicto, de lucha”. Por eso cree el Secretario de Derechos Humanos del CECIM La Plata que es necesario “conjugar todo eso”.
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