Salir a asustar
26 de Septiembre de 2025
Por Mariano Unamuno y Marcela Gaba
Salir a asustar te protege más,
en esta la era de la boludez.
“Salir a asustar” (La era de la boludez, Arnedo y Mollo, 1993).
El festejo del triunfo electoral en la provincia de Buenos Aires no debería hacernos perder de vista que no constituye, por sí mismo, un eslabón en un ineluctable destino de poder por el simple desarrollo de la debacle -ya desencadenada- de este gobierno. No será una interpretación teleológica de la Historia de este tipo la que contribuya a la construcción política y programática que se impone realizar.
Los resultados de las medidas económico-financieras de este gobierno se evidencian en el deterioro de las condiciones de vida de la gran mayoría de los argentinos. En todos los ámbitos del quehacer económico pueden rastrearse las causas del quebranto con solo atender a la ausencia de políticas productivas y de sostén del consumo. En el plano financiero, el único al que parece prestarse atención, ya se cosechan los frutos del endeudamiento irresponsable y la fuga incontrolada. Se avizora una pronta crisis que agravará los índices de pobreza e indigencia y profundizará la destrucción de la actividad, el trabajo y el valor de nuestra moneda. El conocimiento de la Historia y de la sociedad argentina, aportan herramientas suficientes para anticipar los efectos de este diagnóstico.
En el plano internacional, el panorama geopolítico reciente nos alerta sobre las condiciones impuestas por Estados Unidos a México y a Ucrania cuando facilitó sus ayudas financieras en crisis extraordinarias. En 1995 México debió garantizar como colateral el pago de la ayuda financiera de emergencia norteamericana con los ingresos por exportaciones de petróleo administradas por Pemex, incluso debió ceder cuentas en New York al efecto. En abril de este año, Ucrania se vio impelida a firmar un acuerdo de presuntas inversiones conjuntas con Estados Unidos para la exploración y explotación de sus recursos naturales. En fin, los programas como el que salió a buscar Milei esta semana, suelen requerir garantías que afectan directamente activos estratégicos soberanos.
En esta coyuntura puede resultar tentadora la idea de que la historia nos ofrece, como fuerza política, un destino previsible: Desencadenada la crisis final del Gobierno, la única alternativa de poder verdadera seríamos quienes nos opusimos desde el campo nacional y popular, el peronismo. En efecto, gran parte de este razonamiento es impecable: sólo un compromiso con la justicia social como misión política del gobierno del Estado hará posible la reversión del daño estructural ya ocurrido y la reparación del desastre sufrido en términos humanos. El triunfo de Fuerza Patria, en la provincia con la mayor cantidad de votantes, parece confirmar que el rumbo impuesto por Axel Kicillof a su gestión es el que el pueblo de la Provincia de Buenos Aires necesita y aprueba.
Axel celebró en La Plata los resultados de las elecciones del 7 de septiembre pasado.
No interpretamos esto como un devenir evolutivo de las fuerzas de la Historia sino que lo reconocemos como resultado de un esfuerzo político por modelar una alternativa al ajuste y desfinanciamiento de políticas públicas que impone el gobierno nacional.
Enfatizamos esto porque entendemos necesario encarar activamente la construcción de un programa que permita representar a las grandes mayorías, que interpele a quienes fueron seducidos (y abandonados) por el individualismo especulador y que no abdique de plantear los conflictos necesarios con los actores sociales y económicos beneficiados por el modelo excluyente actual, en gran medida subordinado a los condicionamientos que impone la deuda externa insostenible y aún indiscutida.
Quienes sostenemos, junto con muchos otros en el país y en el ámbito internacional, que Cristina es inocente y que debe estar libre, afirmamos que el proceso irregular que derivó en su encarcelamiento afecta, por la centralidad de su figura, múltiples aspectos de la vida nacional. El ejercicio pleno de la vida democrática se encuentra debilitado por la deliberada exclusión de su participación como candidata en la arena política. Y esto, sin esquivar la legítima discusión sobre liderazgos emergentes en el campo popular. La condena de Cristina Fernández de Kirchner adquiere una relevancia estructural. Le ha puesto una marca histórica indeleble a las pasadas elecciones que no se borrará de las siguientes mientras su injusta proscripción continúe.
San José 1111, punto de encuentro para exigir e impulsar "Cristina libre".
Por otra parte, la adjudicación a su persona de hechos de corrupción que, si bien no han sido debidamente probados en relación con su autoría, han fundado su condena, deposita sobre su gestión de gobierno una pátina que permite a sus detractores derivar insidiosamente el demérito de todo lo construido entonces. Y también deviene funcional a la instalación de la corrupción como tema de agenda cotidiana. Esta temática, a su vez alimentada por los hechos cometidos por la actual gestión y recientemente dados a conocer a la opinión pública, tampoco debe taparnos el bosque de lo que entendemos como tarea más urgente.
De lo que creemos que debemos ocuparnos desde este mismo momento es de construir un programa de gobierno cuya meta innegociable es la justicia social. Y es en este punto donde con firmeza afirmamos que la consigna “Cristina Libre” no es vacua, no es un mero eslogan. Es la reivindicación de Cristina como encarnadura del proyecto en que confluyen todos los elementos programáticos que posibilitarán alcanzar esa meta enunciada, como encarnadura de la representación de aquellos a quienes debemos atraer para hacerlo efectivo como esquema de poder, como líder de la fuerza política y el movimiento sociocultural que debe protagonizar las disputas que sobrevengan tanto con los factores de poder nacionales como en el ámbito en que deberá analizarse la legitimidad del endeudamiento que limita nuestra viabilidad actual y futura como país.
El proyecto de Axel Kicillof, validado en las urnas, merece apoyarse en un programa de alcance nacional que estamos llamados a configurar desde el peronismo.
Al inicio de la gestión, la situación recibida diagnosticada de modo estrafalario –incluso hasta el vaticinio de 17.000 % de inflación- adoptó la forma remanida de culpar al gobierno anterior por la herencia.
Recientemente se aludió a la posibilidad de un triunfo electoral de Fuerza Patria como “Riesgo Kuka” para enmascarar los calamitosos resultados que ya empieza a mostrar el plan acorde al cual el gobierno festeja estar marchando. La falta de un plan económico, que actualmente sólo es un plan de negocios encabezado por un financista y liderado por personajes de dudosa pericia en macro y microeconomía, imposibilita al gobierno para ofrecer alternativas a los fracasos que viene recogiendo.
Tras la derrota del 7 de septiembre, el Presidente Milei deslizó que el resultado obedecía, entre otras causas, a que el peronismo ejecutó de manera eficiente “el aparato” que tiene “desde hace 40 años” (Sic).
Si bien no por las razones correctas, el peronismo es percibido por el gobierno y sus mandantes como un riesgo. La persecución judicial y proscripción de Cristina y la agitación de los fantasmales peligros que entrañaría el regreso del peronismo al poder, demuestran que temen, en el fondo, la posibilidad de que los intereses que vinieron a garantizar sean puestos en disputa.
En efecto, ya se encuentran operando para instalar en la conversación pública la posibilidad de una salida moderada que, tras la derrota de su delfín más servil, pinte la institucionalidad de una pátina de corrección política y honestismo, para depositar en el poder a algún reemplazante no disruptivo para sus negocios.
En tanto, se cumplieron los 100 infames días de Cristina presa.
En ocasión de ello, Axel se manifestó públicamente con un mensaje en que realiza señalamientos semejantes a los que sostenemos y creemos que contribuyen a solidificar las bases de su armado político. Tras alertar sobre el debilitamiento democrático que la detención de Cristina genera, sostuvo con gran lucidez que su injusta condena es “una advertencia del poder concentrado para toda la dirigencia que lo enfrenta”.
Un programa peronista para volver a representar a las mayorías, el desafío del artefacto Fuerza Patria, de cara al 27.
Reconocemos que un programa peronista, tal como aquí se propicia, es la única herramienta histórica que ha tenido el campo popular para poner “en riesgo” la consecución impiadosa de los intereses de los poderes económicos que aspiran a gobernar el país sin ser contradichos. Axel o cualquier líder del campo popular que pretenda alimentar un proyecto de acumulación de poder en estos tiempos, no puede soslayar estas claves.
Es ese el trabajo que entendemos debe realizarse desde ahora. Imaginar, diseñar, concordar, desarrollar y proponer un proyecto nacional contrapuesto al sostenido por la actual conducción del país. Un proyecto que, con el carácter tradicionalmente revolucionario del peronismo, discuta la subordinación actual a los poderes reales nacionales y del mundo financiero, que persiga la justicia social sin resignar independencia económica frente al endeudamiento ilegítimo y que se sostenga en la soberanía política que sólo puede surgir del apoyo de las grandes mayorías.
Triunfos como el obtenido en la Provincia de Buenos Aires nos hacen recordar que, como dijo Marechal, “la patria es un peligro que florece”[1].
[1] Verso del poema Descubrimiento de la Patria de Leopoldo Marechal, publicado en su libro Heptamerón (1966).
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