“Lxs peronistas creemos en la unidad pero también en la memoria”

Osvaldo “Ovi” Balossi es unx de los tantxs pibxs que se sumaron a la política con el kirchnerismo. Viene pateando desde la fundación de La Cámpora, en 2007. Hoy es miembro de la Junta Comunal de la Comuna 6 por el Frente para la Victoria (FpV) y secretario de Cultura del Partido Justicialista porteño. Conversamos con él sobre una de sus más grandes obsesiones: la construcción política. Y no en cualquier territorio, sino en Caballito. “Un barrio aspiracional”, define.

Por Celeste Abrevaya

Oriundo de Villa Lugano, sobreviviente de Cromañon, y estudiante de abogacía, insiste con el lenguaje inclusivo de género, lo tiene muy presente, machaca con eso a lo largo de toda la entrevista. Por atrás corretea Santino, su hijo de casi cuatro años, un morocho travieso fanático de las espadas que acompaña a su papá a caminar el barrio. Un crisol de experiencias que lo llevaron hoy a ocupar este lugar.

Ovi habla con la convicción del que sabe a dónde va, y eso se refleja en la inserción barrial que logró forjar. Basta con recorrer las redes sociales, o pasar una jornada militante en alguna de las unidades básicas de la comuna, para darse cuenta que existe una interpelación real a los y las vecinas, y que la “construcción colectiva” no es solamente una enunciación, sino una realidad.

Empuja para romper la hegemonía de los lugares comunes y del imaginario que existe sobre un Caballito impermeable para el Peronismo, para poner en tensión el lugar de la militancia ahí. Pareciera que la fórmula, como repetirá varias veces, es la presencia constante en la calle y la escucha profunda al vecino.

Si algo se respira en esa zona de la Ciudad, es ese borde tan fino entre el norte y el sur, la ancha avenida Rivadavia que divide ricos de pobres, marginados de privilegiados. Es en ese vaivén que Ovi, junto a sus compañeros y compañeras, construye política todos los días.

¿Cómo es la composición social de la Comuna 6?
Es una de las pocas comunas de la ciudad que es una Comuna-Barrio, quiero decir que está conformada solo por el barrio de Caballito. Estamos hablando de unxs 167.276 habitantes (datos del último censo nacional 2010). El nivel de instrucción y de ingreso supera a la media de la CABA, y gran parte tiene acceso a cobertura de salud por obra social o prepaga. Al mismo tiempo si tenes en cuenta que el 61% de la población es dueña de su casa y un 31% alquila, podríamos decir entonces que la mayoría de lxs vecinxs de Caballito integran las denominadas “clases medias” urbanas. Sin embargo el acceso a la vivienda es uno de los temas a resolver en Caballito.

La importante actividad comercial, que hoy en día está muy golpeada por el tarifazo y la baja en el consumo, sumada a la actividad bancaria que se da sobre la Avenida Rivadavia, el nivel edilicio y la importante presencia de autos particulares de mediana y alta gama te lo confirman a simple vista.

Esta composición social te marca a las claras que estamos frente a una comuna/bario, típica de clase media con la complejidad y riqueza que eso conlleva. Son familias trabajadoras, profesionales, estudiantes, jubiladxs. Son los sectores que tenemos que interpelar si queremos construir una fuerza política de real oposición en la Ciudad.
Caballito también es un barrio donde miles de familias vienen a pasar el fin de semana en sus parques y plazas, a trabajar en alguna feria o a pasear por la Avenida Rivadavia. Es un barrio aspiracional, mucha gente que no nació en el barrio lo elige para formar una familia, para vivir con amigxs, para jubilarse. Por un lado es uno de los centros de trasbordo más importantes de CABA por donde transitan miles de personas a diario, bien neurálgico, pero si te alejas unas cuadras hacia adentro del barrio vas a encontrar un barrio amable, tranquilo, con bodegones y comercios familiares. Al norte de la Avenida Avellaneda hay mucha identidad barrial, donde Ferro juega un papel preponderante en lo social, lo deportivo y lo familiar.

Las políticas económicas de Cambiemos en el barrio pegan fuerte, porque no nos tenemos que olvidar que Macri gobernó la Ciudad durante los periodos presidenciales de Cristina. O sea, neoliberalismo en la ciudad pero mercado interno y ampliación de derechos a nivel nacional. Ahora cambió el escenario.

La caída de los salarios, los tarifazos, la desaparición de la demanda y el miedo al desempleo se combinan con un endeudamiento familiar y personal en ascenso. Ahí vemos una crisis posible a futuro no tan lejano. El gobierno nacional con los préstamos personales y sobretodo con los hipotecarios UVA están condenando a miles de familias a un endeudamiento muy difícil de afrontar si el rumbo económico no cambia. Una empresa puede quebrar, llamar a convocatoria de acreedores y repartir su capital para saldar sus deudas; una familia no puede declarase en quiebra, esa familia queda condenada de por vida a pagar una deuda usurera.

El rumbo económico no va a cambiar sino que se va a profundizar, de ser así vamos a un escenario muy complejo para miles de familias de clase media, y no tenemos dudas que en Caballito esto va a pegar muy fuerte.

“Las políticas económicas de Cambiemos en el barrio pegan fuerte”, dice Balossi.

¿Cómo juega esa composición en el balance electoral?
Si hacemos un razonamiento rápido y por arriba lo primero que te sale decir es que “Caballito es uno de los barrios más difíciles para nuestro proyecto político”. Cosa que puede ser verdad, pero también es verdad que fueron lxs vecinxs de Caballito los más beneficiados por la reactivación económica y de consumo que se dieron durante los gobierno de Néstor y Cristina. Familias que habían perdido todos sus ahorros o que vieron cómo se deterioró su calidad de vida previo al 2003, pudieron salir de las deudas y repuntar gracias a las políticas económicas y sociales del kirchnerismo.

Sin embargo, no nos vamos a mentir a nosotrxs mismxs. No hemos podido interpelar o convencer a la mayoría de lxs caballitenses. Tenemos una base electoral de 20 puntos sólidos, inamovibles, pero nos cuesta romper el famoso “techo bajo”. Ahí también tenemos claro como militantes de Caballito que tenemos que desprendernos de algunos prejuicios bobos anti-clasemedia que existen a veces en el campo popular. Si te digo “Caballito es un barrio de clase media”, pareciera imposible que haya movilización, organización o votos al peronismo. Pero si hilás más fino, Caballito es laburantes, familias, pequeñas empresas, comerciantes. Nada de eso los hace “gorilas” por naturaleza. La batalla, como se dice, es cultural.

Es más, desde el punto de vista más político, Caballito es un barrio de una fuerte tradición de movilización, reclamo y protesta. Fuimos protagonistas en los cacerolazos del 2001. En Acoyte y Rivadavia se cantó piquete y cacerola la lucha es una sola. Es cierto, la movilización a veces va en sentido anti-popular: las protestas contra el gobierno de CFK fueron fuertísimas.

Pero también a pocos meses de asumir Mauricio Macri lxs vecinxs salieron a la calle por los tarifazos, por la construcción de torres, por los cortes de luz, para frenar la construcción de un Shopping, por el saqueo a lxs jubiladxs. O sea Caballito es un barrio que se defiende a sí mismo, un barrio por momentos muy movilizado. Es parte de la identidad de Caballito la organización y protesta. El sentido de la movilización y la protesta está en disputa constantemente, y creemos que con militancia, estrategia e inteligencia podemos ganar la pulseada.

¿Cuál es la construcción política que se proponen en función de lo que contás? ¿Cuántas unidades básicas tiene La Cámpora en la comuna y qué trabajos realizan?
Nuestra construcción política en el barrio busca contener, convocar y sumar. Contener a todxs lxs que ya nos acompañan y forman parte de nuestra construcción política. Para esto en todas nuestras unidades básicas se realizan reuniones abiertas donde participa todo el/la que quiera, se debaten todos los temas y proponen acciones concretas en el barrio.

También tenemos que seguir convocando a todxs aquellxs que si bien nos acompañan y comparten nuestras ideas todavía no se acercaron. Ese es un desafío constante porque profundizar la organización política y la inserción territorial en el barrio es estratégico para nosotrxs. No podemos depender solamente de las redes sociales para comunicar (ojo, en barrios como el nuestro son una gran herramienta). Tenemos que romper el cerco del algoritmo y llegar a más personas, es un trabajo de hormiga si se lo ve en el día a día pero cuando miras los resultados a largo plazo, son contundentes.

Pero por sobre todas las cosas tenemos que sumar nuevos pensamientos críticos y de apoyo a nuestras ideas. Somos conscientes que quizás no logremos cambiar el pensamiento del votante duro de Cambiemos, pero también sabemos que gran parte de nuestra sociedad fue engañada y es confundida a diario por el mega aparato mediático que cuida al Gobierno de Larreta y Macri.

La Cámpora en Caballito cuenta con cinco básicas. Ahí naturalmente se realizan las actividades como apoyo escolar, asesoramiento jurídico, distintos talleres y actividades recreativas y culturales, etc. Pero también tenemos reuniones abiertas todas las semanas desde donde convocamos a todxs aquellxs que se quieran acercar a discutir e intercambiar ideas. Son espacios abiertos que te permiten tener un contacto directo de intercambio con todxs, desde ahí se organizan actividades que después son lxs mismxs vecinxs lxs que las llevan adelante en el barrio.
Por otro lado tanto nuestra organización como las agrupaciones de Unidad Ciudadana tenemos muchísimos locales partidarios que funcionan todos los días a puertas abiertas. Pero también tenemos escuelitas de futbol, clubes, feria de emprendedores, grupos de jubilados. Nuestra construcción es colectiva y amplia. Busca contener a varios sectores. En esto de romper las barreras también hay que romper el límite físico de un local partidario, salir a la calle, articular con las organizaciones libres del pueblo de Caballito y darles un marco organizativo.

“Nuestra construcción política en el barrio busca contener, convocar y sumar”, define el comunero. Y funciona.

¿Cuáles son las principales problemáticas que atraviesa la Comuna? ¿Qué estrategias definieron para enfrentarlas?

Caballito tiene problemas que datan de varios años, uno por ejemplo es la falta de espacio verde. Nuestro barrio es uno de los más densamente poblados de la Ciudad y uno de los que menos espacio verde tiene por habitante. Nosotrxs proponemos por eso la construcción de un gran parque público en terrenos donde Horacio Rodríguez Larreta quiere construir un Shopping. Si te lo pones a pensar es bastante sencillo, teniendo en cuenta los millones de pesos que se gastan en por ejemplo pintar una pileta, construir un parque es una inversión y una solución para miles de vecinxs del barrio. Sin embargo, para el Jefe de Gobierno es más importante beneficiar a una empresa como IRSA y regalarle un negocio millonario como lo es la construcción de un Shopping. Es así que solo gracias a la organización y resistencia vecinal se pudo frenar esta iniciativa, al mismo tiempo que impulsamos el proyecto para la construcción de un parque público.

Por otro lado la articulación con las fuerzas vivas del barrio es muy importante para nosotrxs, son agrupaciones de vecinxs independientes que trabajan por temas específicos y que nosotrxs hacemos propios y acompañamos. Lograr la articulación entre las fuerzas políticas y las agrupaciones vecinales nos permite potenciar el trabajo de todxs e ir construyendo una agenda en común.

La presencia constante en la calle, en las plazas, en los espacios públicos es también una herramienta fundamental para dar difusión a estas problemáticas. Cuando un vecinx te escucha en la calle, en el mano a mano, cuando se da cuenta que los proyectos del gobierno de la ciudad le van a jorobar la vida, te apoya y te acompaña. Lo importante es lograr empatía y generar las condiciones para que los futuros reclamos encuentren un cauce. Quizás no seamos nosotros los que estemos al frente de ese reclamo pero lo importante es acompañar el proceso, estar ahí, acompañar, tratar de arrimar soluciones donde Macri y Larreta solo traen problemas.

Cinco unidades básicas tiene La Cámpora/Unidad Ciudadana en Caballito.

En la contraparte, ¿cuál es la estrategia que se da el PRO en esta zona de la ciudad para acumular políticamente?
El PRO trabaja mucho la comunicación tanto en redes sociales como con la comunicación visual. Pero es llamativo en el caso de Caballito porque desde hace algunos años no se ve un desarrollo contundente en la calle. Uno piensa en nuestra forma de hacer política, pero no es comparables. Ellxs no tienen presencia constante en las esquinas del barrio, por ejemplo en esta época donde hay muchísimos cortes de luz no se hacen presentes, es más, pareciera que se esconden.

Creo que principalmente la estrategia comunal está atada a la estrategia distrital, y por supuesto a la nacional. No olvidemos que ellxs cuentan con un blindaje mediático que lxs habilita a hacer desastres en la Ciudad y nadie se entera. Pero funcionan “de arriba hacia abajo”. No existen construcciones militantes del PRO. Sí hay mucho big data, ese gran hermano digital, que como un panóptico observa lo que sucede en las redes y produce eventos de marketing muy controlados donde los funcionarios “bajan” a los barrios a responder preguntas de vecinos y vecinas, con poco espacio para el intercambio democrático, el disenso y la interpelación. Pero es como un plato volador que baja y se vuelve a ir; no hay un tejido político como el que construimos en el campo popular. La “militancia” del PRO no existe en el barrio.

En un plano más general, ¿Por qué creés que Larreta quiere vaciar las competencias de las Juntas Comunales?

Ese es un claro de ejemplo del cinismo de Cambiemos. Desde el discurso público hablan de la transparencia, la participación ciudadana, el diálogo e invierten millones de pesos en estrategias de marketing y trolls, pero cuando vos estas en el día a día ves como no existe nada de eso. Las Juntas Comunales solo están administradas por sus presidentes (que son todos del oficialismo) excluyendo al resto de los juntistas de las decisiones importantes. El presupuesto comunal no lo escribe ni lo propone la Comuna, sino que lo que digita Jefatura de Gabinete. Ni lxs juntistas ni los Consejos Consultivos Comunales tiene posibilidad de participar en la elaboración del presupuesto.

Esto te demuestra de que ni a Larreta ni a Cambiemos les interesan realmente la descentralización y la participación ciudadana, por eso vivimos un vaciamiento constante de nuestras competencias como comuneros. El macrismo cree en la “desconcentración”, en una idea de ciudadanía como usuarix de un servicio, o cliente de una empresa. Entonces, que un vecinx pueda hacer un trámite cerca de su casa, sin ir al centro, forma parte de su política. Las Sedes Comunales entonces se vuelven ventanillas del gobierno central, nada más.

La participación, el trabajo colectivo, la construcción en la diversidad, el respeto a las leyes, no forman parte de su cosmovisión. La Constitución de la Ciudad viene de fines de los 90, tiene una impronta participativa y progresista muy fuerte. Entonces el macrismo tiene un marco jurídico que está muy a su izquierda, por lo que buscan permanentemente gambetearlo, evadirlo, esquivarlo… y cuando no se puede, simplemente incumplen la ley. Sucede permanentemente.

Tenemos enfrente un proyecto autoritario, que desdemocratiza, que no tiene empacho en pasar por arriba la Constitución de la Ciudad y las leyes. Gobiernan a nivel nacional y vemos como no se respetan las garantías constitucionales, ni el debido proceso, hoy en dia estamos todxs en libertad condicional. Si no respetan la Constitución Nacional, ¿cómo van respetar a las Juntas Comunales?

Ningunx faltó a Racing, en el cierre de la campaña de medio término de 2017, con CFK y un estadio colmado.

¿Cómo reaccionó el barrio la noche de los cacerolazos mientras la Cámara de Diputados sesionaba para convertir en ley la Reforma Previsional?

Hay que decirlo con todas las letras, lo que hizo Macri fue robarle a nuestrxs abuelxs y contó con el apoyo de varixs en la cámara de diputadxs y senadorxs, lxs peronistas creemos en la unidad pero también en la memoria.
El día del cacerolazo la verdad es que no esperábamos esa reacción en Caballito, aunque el descontento se palpaba en las esquinas donde veníamos juntando firmas desde fines de noviembre. Varixs volvíamos a nuestras casas después de la represión en el Congreso y de a poco empezamos a escuchar el ruido de las cacerolas, al principio pocas pero no paró de crecer el ruido. Primero eran grupitos en las esquinas, luego se fueron juntando en puntos de referencia: Plaza Irlanda, Juan B Justo y San Martín, el Cid Campeador, Acoyte y Avellaneda, Parque Centenario. Los grupos fueron confluyendo en el corazón del barrio: de repente eran más de 3 mil personas en Acoyte y Rivadavia. Recordemos, Caballito es un barrio de clase media que acompaño al Gobierno en las últimas elecciones, y sin embargo desde ese día creo que algo se rompió en ese pacto entre el Caballitense y Macri. Los aumentos en las tarifas, el aumento de transporte público, la inflación que no cesa y ahora el choreo a nuestrxs abuelxs, creo que esa fue la gota que rebalsó el vaso e hizo que miles salgan a cacerolear. No era sólo por la reforma previsional, era un desahogo general.

En Acoyte y Rivadavia los cánticos eran claramente de vecinxs enojados con el ajuste a nuestrxs abuelxs, algunxs empezaron a caminar hacia Congreso y no pararon hasta llegar allá. Durante el camino se sumaba más gente, familias con niñxs, personas mayores, trabajadores de clase media. Insisto, caminaron desde Caballito hasta Congreso, el enojo era mucho.

El dato es que el vecinx de Caballito agarró su cacerola y salió a la calle, lejos de quedarse encerrado por miedo a la represión su reacción fue salir a protestar en defensa propia. Esta reacción en sí misma es un hecho formidable, habrá que ver como continua en el tiempo este descontento. Desde mi punto de vista el gobierno nacional no va a cambiar su política económica y más tarde o más temprano a todxs lxs vecinxs de clase media le va a llegar el ajuste, y van a reaccionar. Y Caballito, fiel a su tradición, no va a ser la excepción.

 

Kraneá tu comentario

Comentá primero

avatar
wpDiscuz