Cultura Deportiva

“Solo perdura quien es nombrado”

Carola Ochoa viene armando, desde hace algunos años, un mapa nacional con los rugbiers desaparecidos por la dictadura del 76. Sin recursos oficiales, se las arregla, junto un grupo de compañeros/as, de avanzar en la reconstrucción de sus historias de vida y compromiso. Ya organizó dos torneos nacionales en homenaje a los deportistas y recorrió parte del país. Ahora van a publicar un libro para los más chicos. Cuáles son sus motivaciones. Cuándo comenzó a realizar el trabajo y por qué.

Por Osvaldo Jara

El cambio de gobierno viene provocando una sucesión de acontecimientos que hacen mella en la conquista de los derechos sociales que se logró entre 2003 y 2015. La Alianza Cambiemos tomó la decisión de destruir iniciativas que en los últimos años fueron orgullo y emblema de nuestro pueblo. Las políticas públicas de derechos humanos, por ejemplo.

Toda la ciudadanía se ha puesto en guardia ante el embate oficial. La masiva movilización en contra de la decisión de la Corte de aplicar el 2 x1 en delitos de lesa humanidad, ocurrida en 2016, fue uno de los tantos gestos que marcaron una postura definida de parte de la mayor parte de la población. Y la premisa de defender las políticas de Memoria, Verdad y Justicia se da en distintos ámbitos del quehacer nacional. El deporte es uno de ellos.

El colectivo “Torneo Nacional Homenaje a los 146 Rugbiers Desaparecidos” comenzó por iniciativa de Carola Ochoa, una joven sanjuanina, que al investigar sobre los deportistas desaparecidos de la última dictadura cívico-militar descubrió que había un lista numerosa, e inconclusa. Su conciencia fue la energía que utilizó para impulsar un movimiento que ya es reconocido en todo el territorio nacional.

En una entrevista que mantuvimos con Ochoa pudimos conocer el inmenso trabajo que realiza junto a un grupo de personas para rescatar del olvido a jóvenes argentinos que aparte de jugar al rugby, luchaban por una sociedad mejor.

¿Cómo comenzó tu militancia?
A través de mi inserción en la Carrera de Miguel, donde se homenajea a Miguel Venancio Sánchez, atleta y militante de la Juventud Peronista (JP), desaparecido durante la última dictadura militar. La comisión me invitó al Plenario en Puerto Madryn con capacitación para desarrollar la carrera en San Juan. Fueron cuatro días conociendo bibliografía de libros como“Deporte, desaparecidos y dictadura” (de Gustavo Veiga) y otros más. Así conocí los casos de los que en ese momento eran veinte rugbiers desaparecidos de La Plata Rugby Club. Me atraparon sus historias y decidí al llegar a San Juan investigar más casos a nivel nacional. Constaté que en mi provincia no hubo ninguno, pero hasta el momento di con 146 en todo el país.

¿Con qué te encontraste a medida que fuiste recorriendo los clubes?
Fue emocionante con cada situación. En muchos casos a través de los familiares, a quienes contacté por las redes sociales antes de conocerlos. Tuve la experiencia de descubrir que eran pibes con una sensibilidad extraordinaria, con un ímpetu para cambiar la realidad del país por un proyecto más solidario e inclusivo. El proceso fue gradual, a medida que los agrupaba en distintas organizaciones setentistas revolucionarias a las que pertenecían los iba vinculando a los clubes de rugby.

¿Cómo se fue organizando el Torneo Nacional Homenaje a los Rugbiers Desaparecidos?
La idea nació en 2015 a raíz de las investigaciones y conociendo sus vidas, el fin injustificado y doloroso que tuvieron. Soñé con un torneo de rugby que los recordara, emulando a la Carrera de Miguel. Así conocí a Martín Sharples (activista y rugbier con una pierna amputada) de Club Atlético Porteño, quien le gustó mi idea y me prometió acompañar. Pasaron dos meses y viajé a La Plata para contactarme con la Comisión Directiva de Ensenada RC. Alí me presentaron a Ana García Munitis, directora del Colegio Rafael Hernández y sobrina de uno de los rugbiers desaparecidos y quien hoy forma parte del equipo.

La bandera ya es un emblema dentro del ambiente del rugby.

¿Y cómo continúo la experiencia?
A Merayo le gustó la idea y tratamos de gestionarlo por la Secretaría de Deporte de la Nación. Ante la demora de la respuesta se vino abajo ese proyecto conjunto. Pero mi convencimiento de que era posible hacerlo sin ayuda del Estado fue creciendo. A la semana volví a San Juan. Por las redes contacté a Eliseo Branca (ex Puma y leyenda del rugby mundial) quien me prometió su presencia y compromiso en el proyecto. Di con todos los presidentes de los clubes platenses. Así organicé mi vuelta a La Plata para febrero de 2016 gracias a una invitación de Guillermo Pujol, manager de la Selección Argentina de Rugby 7, a compartir un día de concentración con cincuenta rugbiers universitarios de todo el país y del que saldrían los integrantes de la Selección argentina para ir al Mundial de Gales (2016). Así llegué y conocí por primera vez La Plata Rugby Club. En el tercer tiempo conocí a grandes pibes, a quienes les hablé de mi sueño de homenajear a estos deportistas desaparecidos. Ellos escucharon atentamente y se sacaron la foto con la bandera del incipiente torneo.

Una bandera con una historia especial…
Guillermo Pujol y la selección argentina la llevaron a Gales. Ellos fueron los primeros que se animaron a algo que ningún equipo de rugby hizo antes. Lo que vino después fue más comprometido. Decidí viajar por el país con esa bandera y pensé que sería importante llevarla a todos los clubes del país. Así comenzó mi periplo, en algunos clubes se predisponían apenas mostraba la foto de la selección argentina y nombraba a Eliseo Branca. Conocí también a Miriam Ferrari y Daniel Paulenko, de Berisso Rugby Club. Además de Rodríguez de Club Argentino de Rugby. Así se llegó a la creación de la página “Torneo Nacional Homenaje a los Rugbiers Desaparecidos”.

¿Cómo se dio la primera edición del torneo?
El 12 de noviembre de 2016 se desarrolló la primera edición en Ensenada RC. Allí mi gran compañero fue Manuel Córdoba, quien creyó en mí y convenció a su club, Los Tilos, de ser parte. Berisso Rugby Club fue el primer equipo que confirmó su participación. Fue un hecho histórico e inolvidable. En el camino pasé por muchas travesías pero siempre me sentí acompañada por la fuerza de los 146, eso me da más confianza y valor. El ser una mujer que viaja sola con una mochila y una bandera es difícil pero siento que es mi deber promover sus memorias. Hoy no me arrepiento de la decisión de viajar en busca de la foto con la bandera que los representa. Ese es el premio a tanto esfuerzo.

El grupo del que formas parte también tienen una manera de difundir las historias a través de cuadernos infantiles ¿Cuándo surgió la idea de realizarlos?
La inquietud de crear la “Colección Infantil Para Pibes con Memoria” surgió a mediados de 2016. Veía que muchos pibes de las divisiones infantiles querían saber el por qué de la bandera. Entonces empecé a crear cuadernos sobre distintos rugbiers desaparecidos bajo el formato de cuentos infantiles, relatando la vida de los 146 de una forma más accesible para ellos. En cuanto a la visita a los clubes siempre fue espontánea, sabiendo que el tema del terrorismo de Estado y los desaparecidos en los clubes es un tema que nunca se trató abiertamente sino en actos muy cerrados. Empecé por La Plata y desde allí llegué a las provincias del interior. Aún hoy viajó para conseguir más apoyo de los clubes.

Si tuvieras que elegir una anécdota, ¿con cuál te quedás?
Hubo muchas. Pero la que más me emocionó fue con Córdoba RC. Estaban los infantiles del club, pibes entre cinco y ocho años. El entrenador me permitió contarles del significado que tenía la bandera y las historias, quienes jugaban al rugby desde muy chicos como ellos. Al terminar, sacamos las fotos con ellos sosteniendo la bandera. Me despedí con un beso a cada uno y al darme vuelta y caminar unos pasos, escucho la voz de unos de los chicos que me dijo: “quería preguntarte una cosa. ¿es cierto que eso militares no vuelven más?”. Se me estrujó el corazón. Bajé la mirada un segundo y le dije que le prometía que no volverán nunca más. Sonrió y volvió con sus compañeritos. Esa sonrisa del niño me dio valor para seguir.

Estás en proceso de escribir un libro con todos los rugbiers que encontraste durante tu investigación. ¿Cómo surgió la idea?
Por un sentimiento de justicia, por sus memorias conectadas a los valores de solidaridad, dignidad y convicción hasta asumir el dolor. Escribir un libro sirve para curarlos del olvido, revivirlos y afirmarlos perpetuamente. Fueron muchachos con extraordinaria sensibilidad por los sectores más vulnerables del pueblo. Y con una convicción por sus ideales poco común en estos días. Fueron jóvenes brillantes y comprometidos de una forma inefable. Solo perdura quien es nombrado.

Portada del libro

¿Estás organizando la tercera edición del torneo?
Sí, el “Tercer Torneo Nacional Homenaje a los Rugbiers Desaparecidos” tendrá lugar el 10 y 11 de noviembre de este año en la ciudad de Rosario, para de esa manera seguir contribuyendo a la construcción de la memoria colectiva. Durante 33 años, diversos organismos de DDHH trataron de rendir homenajes esporádicos a los rugbiers desaparecidos con poca participación del mundo del rugby. Y fue a principios de 2015 que un grupo de personas nos juntamos y luchamos por el mismo sueño, la memoria para nuestros desaparecidos. Y empezamos a investigar y descubrimos que son muchas las historias. Fue así como llegamos a 146.

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