“En el territorio es fundamental el trabajo y el discurso de la solidaridad”

“La Tana” Lorena Crespo, docente y comunera por el Frente de Todos en Mataderos, Liniers y Parque Avellaneda, destaca el esfuerzo militante que están realizando las organizaciones populares en el marco de la pandemia, critica al gobierno porteño, hace un llamado a seguir construyendo comunidad y afirma: “No es un momento para ser comunero de escritorio”.

Por Mariano Abrevaya Dios

En la casa de los jubilados y jubiladas de un sindicato del barrio de Mataderos, su lugar en el mundo, Lorena Crespo, comunera por el Frente de Todos (FDT), de espaldas a un jardín en el que se refleja el sol de la tarde, destaca el esfuerzo que está realizando la militancia para que cientos de vecinos del barrio, como así también de Liniers y Parque Avellaneda, puedan llevarse a su casa, todos los días, una vianda de comida.

“Los compañeros y las compañeras se pusieron al hombro la pandemia, estuvieron a la altura de las circunstancias”, apunta en relación a la militancia que está trabajando de sol a sol para darle una mano a quienes más lo necesitan, en el marco la emergencia sanitaria y económica que sufre el país por el coronavirus.

La “Tana” tiene 47 años y milita en La Cámpora, desde hace diez, cuando se sumó a la organización junto a otros cientos de jóvenes y adultos a partir de la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. Milita en la Unidad Básica (UB) Sebastián Borro, en el cruce de la avenida de Los Corrales con Lisandro de la Torre, en el casco histórico de Mataderos, un espacio abierto para la comunidad que necesita asistencia. Ahora habla frente al micrófono de periodista, sin sacarse un tapabocas que tiene impreso un logo especial por el bicentenario de la provincia de Buenos Aires.

“En la UB tenemos tres esquemas de ayuda; uno para atender a la gente en situación de calle, otro con las ollas populares y por último uno para la entrega de bolsones”, detalla.

En Mataderos, La Cámpora tiene tres unidades básicas. Diez en toda la comuna. En todas se organizan ollas populares. Aparte, otras organizaciones políticas, sindicales y sociales, garantizan siete ollas más. Por eso Lorena dice que “una cosa positiva de la pandemia es la solidaridad, entre grupo de vecinos, clubes de barrio. Eso intentamos organizar en Mataderos”.

Con las manos apoyadas sobre un tablón que hace de mesa, la mirada firme, Lorena profundiza el concepto de la organización: “Yo creo que fue muy importante para nosotros tener organizaciones, tener militancia. Muchas cosas se fueron contagiando, al principio no éramos tanto lo que hacíamos ollas, después fueron más y así se fue contagiando la solidaridad. Lo veo muy positiva porque creo que es el núcleo duro en la batalla cultural contra el individualismo”.

La UB Sebastián Borro tiene una fuerte inserción territorial en el barrio.

Mataderos es un barrio marcado por la lucha y la resistencia, debido principalmente a la toma del Frigorífico Lisandro de la Torre, de parte de sus trabajadores y trabajadoras, para evitar su privatización, el 16 de enero de 1959, de la mano del entonces secretario general del Mercado de Hacienda, Borro.

“Luchamos de manera permanente por conservar esa memoria de resistencia que tiene el barrio”, retoma Lorena. Por eso la UB en la que milita junto a sus compañeros y compañeras lleva su nombre, por eso también en 2009 en el barrio armaron una comisión de homenaje para los y las trabajadoras del frigorífico, y también por esa razón todos los años realizan un acto en el barrio, el 16/1, en el que conmemoran la gesta obrera junto a otros actores de la política, el sindicalismo, la cultura. Borro también le pusieron a una plaza del barrio.

El club Nueva Chicago también ocupa un lugar central en la identidad del barrio. Desde el 2008,  Lorena forma parte de la comisión de Educación y Cultura del club, y algunos años atrás formó parte de la comisión directiva de la institución.

Su rol institucional

En 2019 el FDT estuvo a muy pocos votos de ganar la comuna, como sí pasó en las comunas 4 y 8, también al sur de la Ciudad. La Tana cuenta que Liniers, históricamente, es el barrio donde menos votos cosecha el campo nacional y popular, y arriesga un par de razones, al referirse a tradiciones políticas y al nivel socioeconómico de los barrios.

Dice: “a nosotros donde más se nos acompaña es al sur de la avenida Directorio, tanto en Mataderos como en Parque Avellaneda, y esto muestra que son los sectores más desfavorecidos”. Se trata de los circuitos electorales en los que están los barrios Cildáñez, Los Perales, la zona del Mercado de Hacienda. “Es directa la relación con la posición socioeconómica de los vecinos y vecinas”, asegura.

De los siete integrantes de la Junta Comunal de la comuna 9, el FDT tiene tres. Los otros cuatro son de Juntos por el Cambio, incluido el presidente, un abogado y militante orgánico del PRO.

Los comuneros, junto a personal del Cesac 37 de la comuna, han hecho varios recorridos para detectar contactos estrechos y personas sintomáticas.

 

A comienzos del año, Crespo y sus dos compañeros del FDT – Juan José Chávez del Nuevo Espacio de Participación (NEP) y Fabio Pirone del espacio Peronismo para Todos- barrancaron su gestión con un marcado espíritu de reivindicación de la Ley de Comunas (1.777), que apunta a descentralizar la gestión del gobierno porteño. “Esto es lo que venimos discutiendo con un poder ejecutivo que por el contrario centraliza cada vez más la gestión de gobierno, aún con una pandemia”, apunta Lorena, y pone de ejemplo los recortes en el presupuesto de la comuna.

Otra de las tareas que se propusieron fue poner en valor el Consejo Consultivo, creado también por la ley 1.777, conformado por la comunidad, y que la gestión anterior había sido vaciado. “Los vecinos y vecinas no sabían cuando se juntaba, ni dónde, ni qué decisiones se tomaban allí”, denuncia ella.

En su rol como comunera, Lorena destaca la conformación del Comité de Emergencia de Villa Cildáñez, un barrio popular de la comuna. “En los primeros meses de la pandemia, Cildañez no tenía asistencia alimentaria y empezaron los primeros casos de Covid. Ante la ausencia del oficialismo, junto a las distintas organizaciones del barrio, armamos ese esquema de emergencia. Luego se incorporaron organismos de gobierno. Fue así que logramos una atención para los casos de Covid de la villa”, apunta.

Y suma otro hecho institucional relevante: “En la escuela de Cruz y Escalada, logramos que se articule todo lo que era el transporte entre el Cesac de Cildáñez y el Programa Detectar de Nación, y también que hoy se distribuyan 1.500 bolsones por semana dentro de la villa, luego de darle pelea al gobierno porteño porque escatimaba los recursos”.

Lorena participa de las áreas de Educación y Cultura, Participación Vecinal, Salud, y aparte logró crear el área de Géneros y Diversidades, que no existía.

Kranear: ¿Cómo está la situación social en el territorio?

Lorena Crespo: “Previo a la pandemia uno se relacionaba con adherentes que vienen a pedir ayuda social a la básica y generalmente lo conocías, pero aquí lo que pasó, a mí como comunera, es que se acercó gente que vos no conoces, nunca la viste y no conoces su realidad concreta y hubo que salir a asistirla. Las primeras dos semanas fueron tremendas porque eran permanentemente lluvias de mensaje pidiendo alguna ayuda, fue muy desesperante porque nosotros tampoco teníamos recursos y el Gobierno de la Ciudad a nosotros, como comuneros, todo lo que nos bajaron fueron diez bolsones un mes y la misma cantidad al siguiente. Fue desesperante, nuestros compañeros en forma inmediata salieron a hacer puerta a puerta buscando colecta para asistir a los más necesitados”.

K: ¿Vos crees que todo el trabajo militante que se viene realizando en los barrios puede dejar algún saldo organizativo?

LC: “Cuando uno está viviendo este proceso es difícil saber qué puede pasar. Lo que sí te puedo decir que se han incorporado compañeros, lo que siento es que mucha gente esta cuestión de la solidaridad se ve interpelada, por ahí, más allá de ser adherente sintió un momento que interpela a las personas, me parece que este es uno de esos momentos y se están sumando gente en todos los lugares donde se están haciendo esquema de solidaridad, se están sumando compañeros”.

“Nosotros como comuneros y comuneras ahí estamos, asistiendo, informando, acompañando los esquemas de salud, el Plan Detectar y todo lo que se puede activar desde la comuna, porque no es un momento para ser comunero de escritorio. Este es un momento para estar en la calle. Es un momento para estar codo a codo con el pueblo, es un momento muy difícil y no solamente por el Covid, sino también por lo económico”.

Hace unos días, el titular de ACUMAR, Martín Sabbattella, recorrió el ex Mercado de Hacienda junto a los y las comuneras del FDT.

K: ¿Crees que a partir de estas muestras de solidaridad se le puede llegar a tocar una fibra a los sectores que no tienen ninguna empatía por las organizaciones populares?

LC: “Creo que nosotros discursivamente, y eso lo hablamos mucho con los compañeros, no tenemos que caer en el discurso de la grieta donde nos quiere llevar la oposición. Por eso tan inteligentemente Alberto y también Cristina ponen las expectativas y las esperanzas en una persona de determinadas características. Desde que asumió Alberto y particularmente en la pandemia, intentó sortear el tema de la grieta. No sólo en lo discursivo, también en lo simbólico, y no solamente por la foto con Larreta, sino por como dialoga con todos los medios periodísticos. La oposición intenta llevarnos permanentemente al tema de la grieta, el odio que se manifiesta en la calle, intentan reeditar el odio político. Ahí es donde nosotros no debemos entrar”.

“En el territorio es fundamental el trabajo y el discurso de la solidaridad. Ese debe ser el gran pilar nuestro, y también organizar a nuestra comunidad, creo que ahí radica el núcleo ideológico, el vecino que hace solidaridad. Lo otro es el discurso del individualismo, la meritocracia, el sálvese quien pueda, no me importa los contagios, no me importa el adulto mayor. Creo que eso no es mayoritario en nuestra sociedad”.

Hasta diciembre, Lorena ejerció la docencia como profesora de Lengua y Literatura en la escuela de Bellas Artes Lola y Mora, en Lugano 1 y 2, y en la escuela de Enseñanza Artística Rogelio Yrurtia, en Alberdi al 4100. Asegura que cuando termine su mandato, volverá a la escuela pública.

Ahora le suena el teléfono, pero lo apaga. La tarde comienza a caer. Tiene otros asuntos que atender.

K: Para terminar, ¿qué significa la docencia para vos?

LC: “La docencia es una esperanza de transformación de la persona, básicamente. Creo que lo fundamental son las herramientas de análisis que le podes dar a los alumnos para que tengan autonomía, herramientas de pensamiento y capacidad crítica”.

En unos días, los comuneros del FDT en la 9, en bloque, como contó Lorena, deberán dar una muy importante pelea por una buena parte de las 34 hectáreas del ex Mercado de Hacienda, que finalmente, por ley, se mudará a la provincia de Buenos Aires. La discusión pasará por la finalidad que el gobierno porteño le dará a las tierras. Lorena y sus compañeros aspiran a que los terrenos se utilicen en beneficio del barrio y no para el negocio de unos pocos, una política especulativa a favor de los negocios inmobiliarios que el PRO promueve en favor de socios y amigos, desde que gobiernan la Ciudad, hace ya trece años.

La Renga, el célebre trío de rock oriundo de Mataderos, está cumpliendo treinta años de carrera; la Legislatura Porteña declaró de interés cultural en la Ciudad una serie de murales que un puñado de artistas pintó en el barrio.

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