“Para mí dibujar y escribir son como fernet y coca”

Cin Wololo es una artista de la zona sur de la provincia de Buenos Aires, masiva en sus redes sociales, entre otras virtudes, por compartir ilustraciones con letras de canciones de rock. Su carrera, su búsqueda estética, su relación con el proceso creativo, la mirada que tiene sobre el cruce entre arte y política y hasta un ping pongo de preguntas y respuestas al hueso, todo en una sola entrevista.

Texto y diseño de portada: Ramiro Abrevaya

Dibujo, escribo, amo el fernet”, declara sobre sí misma Cin Wololo en la biografía de su cuenta de Instagram. Así de directa, con esa misma sencillez y naturalidad viene construyendo una carrera artística que tiene un reconocimiento masivo en sus redes sociales, donde cientos de miles de personas disfrutan de sus dibujos y poemas breves. Publicó libros, distintas marcas la contrataron para campañas de publicidad, y sus ilustraciones se pueden ver impresas en agendas, remeras, tazas y otros objetos. Son muy populares sus dibujos con frases de letras de rock.

Cin Wololo dibuja por diversión, y también necesidad, para largar aquello que nos emociona, conmueve, no llena de impotencia -esto lo vería de más grande- desde que era muy chica. Probablemente por contar con esa virtud, luego del secundario, decidió inscribirse en la carrera de Artes Visuales de la Escuela Municipal Bellas Artes (EMBA) Carlos Morel, en Quilmes, donde sumó conocimiento, experiencia, perfeccionó su técnica y la cabeza se le abrió como una naranja. Y no paró más.

Llevó sus trabajos a varias muestras de arte, ilustró publicaciones de varios autores y autoras, y publicó cinco libros propios con la editorial de la Revista Sudestada (sus padrinos artísticos): Estrellada (libro de relatos); Loca, cósmica y otros viajes (libro de relatos e ilustraciones); El principito (el clásico infantil ilustrado por ella); Orillas (poesía); y Merecés lo que sueñas. Rock nacional para pintar (mas de 70 canciones ilustradas).

Desde alguna parte de la zona sur del conurbano bonaerense, donde se crió, vive y trabaja, Cin Wololo conversó con Kranear sobre sus influencias, su carrera, los procesos creativos, la relación entre arte y política, la pandemia y los proyectos de cara al futuro.

¿Cuál es tu primer recuerdo infantil que creés que te marcó el camino artístico?

Lo que más recuerdo es que esperaba siempre que mi abuela para el día del niño me trajera una caja de fabercitos para dibujar, los esperaba como a nada en el mundo.

Sos artista visual y poetisa. ¿Te hallás mejor en alguno de esos perfiles? ¿Cómo los hacés convivir?

Creo que soy dibujante y cara dura. Empecé a escribir para mí, como un modo de poder poner fuera de mi cabeza las cosas que me pasaban. Siempre escribí sin mucha vuelta ni protocolo, sin pensar demasiado, incluso con errores, pero sin miedo al ridículo. Entonces para mí es como algo de todos los días. No me siento a escribir. De repente recuerdo un hecho, siento algo, pienso en alguien, y agarro el celular y escribo. Dibujar es igual. Escucho una canción, viene a mi mente una imagen y, entonces, siento la necesidad de ir al papel. Para mí, dibujar y escribir son como Fernet y coca

¿Cuándo sentiste que se profesionalizó tu carrera? ¿Identificás un hecho concreto?

Sí, no tengo dudas de que fue cuando Nacho y Hugo, de Sudestada, vinieron a mi casa y me propusieron hacer un libro con lo que había subido a las redes. Para mí fue impensado, algo que no me esperaba. Descubrir esa familia de gente hermosa que tengo en el corazón, me hizo sentir parte de una casa de la que no me quiero ir nunca.

¿Se mezcla o no, públicamente, la política y el arte?

Somos animales políticos. Vivimos en sociedad. Todo acto es político. Ni hablar el arte. Creo que hoy se confunde mucho política con militancia y a su vez se mezcla la política partidaria con la militancia de ideas. En mi caso soy consciente de que mis dibujos llegan a la gente y dicen mucho, que están aquellos que se identifican y otros que me dicen no estar de acuerdo, y la verdad que está bueno, es parte de la democracia y de la vida en sociedad, siempre que se haga con respeto y tolerancia. Yo puedo defender un derecho, apoyar una lucha y ser parte. y eso es un acto político, ahora bien, eso no significa que pertenezca o defienda a un partido, y acá también está bueno aceptar a quien quiera hacerlo públicamente o a quien decida reservarse para el ámbito privado sus opciones partidarias.

Tus trabajos tienen mucha ternura y sensibilidad y eso se refleja en tu estilo, en tu trazo, el uso de las palabras y tus mensajes en general. Por otro lado, tenés un perfil público (sobre todo en FB) muy guarro, rockero, con calle y humor ácido. ¿Cómo conviven esos mundos? ¿Alguno te representa más que otro?

Es que yo soy así en la vida. No me sale mostrar una cosa y ser otra, o mostrar solo una parte. Me gusta mucho la filosofía de aceptar e integrar las sombras y las locuras. Tengo un humor muy ácido, me suelo reír mucho de mí misma, le perdí el miedo al ridículo hace años, pero al mismo tiempo me mueve la esperanza y soy una enamorada de todo lo que me moviliza el alma. Una mezcla de Ren y Stimpy en el mismo lugar.

El arte y el entretenimiento, ¿pueden convivir?

¿Se puede vivir sin entretenimiento? Para mí todo lo que nos desconecta un poco y nos hace reír nos permite regresar a esos lugares creativos con la cabeza un poco renovada.

Tenés una especie de verborragia digital, un ritmo de posteos tremendo sin lógica aparente de horarios y días, en una era en la que reinan los focus group y las estrategias de comunicación donde cada letra está estudiada antes de postear. ¡Contanos sobre tu criterio para exponer tus trabajos e ideas en redes!

Estuve meses viendo la palabra “Algoritmo” por la red sin saber de que se hablaba, no me fijo en esas cosas, ni siquiera pongo un tagg cuando subo un post, esto tiene que ver con lo que decía antes, me surge algo y lo subo, muchas veces lo escribo directamente en la red, si me gusta cómo está mi perra panza al sol, o se me da por bailar con la escoba y tengo ganas de subirlo lo hago, en el momento que sea, porque sinceramente la red para mí es una gran comunidad de gente compartiendo cosas, muchas personas que conocí en ese ida y vuelta hoy son mis amigas, hemos compartido historias, algunas cosas muy personales, entonces no pienso en eso, lo disfruto como algo cotidiano que me regala un montón de cosas.

¿Cómo vivís, generalmente, el proceso creativo? ¿Qué emociones te invaden? ¿Sos ansiosa para cerrar tus trabajos o les das tiempo a que maceren antes de compartirlos?

No siempre es igual, en mi caso está completamente ligado a la situación que estoy viviendo, pero soy bastante ansiosa y cuando ya tengo algo en la cabeza intento darle forma, si siento que fluye no paro hasta terminarlo, porque es cómo me lleva, pero cuando se traba no fuerzo, lo dejo a un costado y me pongo con otra cosa.

¿Un consejo para evitar el bloqueo creativo?

Es que pienso que no hay que evitarlo, hay que dejarlo estar. Es como un cuadro que está por la mitad y queremos terminar y lo terminamos empastando de más. Yo cuando me bloqueo freno y me voy con las plantas o me pongo con algo que no tenga nada que ver. Me parece que cuanto más se fuerza algo más se termina trabando.

¿Cómo te trató el 2020 pandémico y de encierro a nivel creativo y laboral?

Para mí fue un buen año. Yo no suelo salir mucho, soy muy de la paz de mi casa, una cerveza el finde, Pink Floyd y buenas charlas con amigos, entonces no lo padecí desde ese lugar y, como hace unos años que dejé la docencia, trabajo en casa y también pude dedicarme más a pleno. A nivel creativo estuvo todo potenciado, no pude dejar de escribir, así fue como salieron dos libros en esos meses y algunos proyectos más.

¿Proyectos 2021?

Este año arrancó con Estrellada, que salió hace un mes. Con Sudestada y todos los que formamos parte de la colección poesía Sudversiva estamos armando algo lindo. Y, además, estoy trabajando en 23 Razones, el libro digital que salió el año pasado, para editarlo en papel con el doble de textos en unos meses. En este momento estoy haciendo ilustraciones para un libro hermoso del cual me invitaron a ser parte, y armando un podcast de mis textos leídos por la genia de Florencia Restrepo. También quiero poner un vivero o una cervecería artesanal, pero creo en ambos casos que me terminaría fundiendo. Jaja.

Vamos con un ping pong, vamos con l@s Nº1 de Cin Wololo.

EL/LA prócer de la ilustración argentina: Quino

EL/LA prócer de la poesía argentina: Alejandra Pizarnik

EL/LA prócer de la ilustración internacional: Alan Lee

EL/LA prócer de la poesía internacional: Mario Benedetti

¿La novela Alicia cuenta?

EL/LA escritor@: J.R.R.Tolkien

LA peli: Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

EL/LA actor@: Julia Roberts

LA serie: Battlestar Galactica

EL/LA músic@: David Gilmour

LA banda: Pink Floyd

LA canción: Wish you were here

LA bebida sin alcohol: Seven up

LA bebida alcohólica: Fernet

LA comida: Picada

EL postre: helado

EL momento del día: EL atardecer

LA ciudad: Mar Del Plata

LA Poesía y LA Ilustración de Cin Wololo (no vale contestar “las que están por venir”).

Yo le canto chiva calenchu a la gravedad

y siempre encuentro la manera de tirarme al cielo y estrellarme.

Y cuando digo estrellarme no digo romperme.

Digo de llenarme de estrellas.

 

 

Facebook: @CinWololo.CancionesIlustradas

Instagram: @cinwololo

Twitter: @CinWololo

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